Semana Santa eran las de antes…

Aggiornadas cada año para la ocasión, las ceremonias previas a la Pascua siguen llenando las parroquias y capillas. Un sacerdote de Claypole intenta explicar el porqué.

Lomas de Zamora, 5 de abril (AUNO).- La Semana Santa se celebra desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección, y así lo viene haciendo la Iglesia Católica desde sus orígenes para recordar los últimos siete días en la vida de Cristo. Sus ritos no cambiaron demasiado en los últimos siglos, pero la sociedad sí se modificó. Aún así, esas ceremonias largas, reflexivas y solemnes siguen atrayendo a grandes cantidades de personas. ¿Qué cambió?

Si las capillas y parroquias con sus ritos anticuados no están vacías, es porque las formas de atraer a los fieles cambiaron. “En los últimos años, el cambio más notable es que se celebra más afuera que adentro de las iglesias”, comparó Hernán Cruz, párroco de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Claypole.

A diferencia de lo que sucedía décadas atrás, la Iglesia se esfuerza ahora por realizar actividades que impliquen salir, como los Vía Crucis y procesiones que suelen terminar en medio de los barrios, y no en un templo. “Esto se hace como un gesto para estar en contacto con los lugares donde la gente vive”, admitió el religioso.

En su parroquia, por ejemplo, además de las tradicionales ceremonias, se realiza un “Vía Crucis de los 1000 jóvenes”, que apunta a que los muchachos sean los protagonistas de representar los distintos momentos vividos por Jesucristo, desde que fue apresado hasta su crucifixión. La iniciativa, dice, cosecha cada vez más seguidores, ya que en la comunidad “hay más jóvenes que participan en las preparaciones de Pascua, tomando protagonismo en celebraciones y la organización de la liturgia”.

Pero quizás el cambio más notorio en las iglesias sea el de la cantidad de fieles que asisten a las ceremonias cerradas. Según Cruz, las Pascuas son las vísperas en que más creyentes asisten a las distintas celebraciones, y eso fue algo que “en los últimos cinco años se fortaleció”. Es que, bajo el criterio de acercarse a los fieles, también las formas de comunicar se modernizaron.

“Se realizó un cambio de planificación estratégica en la pastoral” que implica “salir, valerse más de formas de comunicación masivas e incrementar la publicidad y considerar que la gente no siempre sabe de las actividades de la iglesia”, destacó.

El rito también juega un papel importante, que lo aleja cada vez más de aquella misa en latín con un cura de espaldas, abolida por el Concilio Vaticano II. “La modificación más significativa se da en la música que acompaña a las ceremonias: los instrumentos musicales son más variados, se renuevan las canciones y se enfocan las letras en temas más cercanos a la vida, más reales”, detalló el sacerdote.

Otra muestra de estos cambios es la prohibición de comer carne durante la cuaresma, que antes se respetaba a rajatabla. “El tema no era la carne en sí, sino privarte de algo. Y como en nuestro país se comía mucha, se decidió unificar el sacrificio”, explicó. Pero esta costumbre se debilitó porque “hoy en día hay mucha gente no come carne por el tema económico”, por lo que desde la década de 1990 se empezó a proponer la idea de “privarse de algo” que a uno le guste y forme parte de la vida cotidiana, como forma de emular el sacrificio de Cristo.

La particular interpretación de Cruz es que este virtual “éxito” de participación en la antesala de las Pascuas se deba a que “la situación de crisis y confusión en la sociedad y el debilitamiento de las instituciones políticas, educativas y familiares, hace que el colectivo busque algo que no cambie, algo que le dé seguridad”.

FRS-AFD
AUNO-05-04-12

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