Según un estudio, el 22 por ciento de los platenses abusa del alcohol

El 22 por ciento de los habitantes del Gran La Plata abusan del alcohol y el 2,8 por ciento consume drogas ilegales, según los resultados preliminares de una muestra realizada por la subsecretaría de Atención de las Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense, que alertó sobre la fuerza “de la epidemia que avanza en la clandestinidad”.

(AUNO*) De acuerdo con la muestra, cuyos resultados finales están en elaboración, en la provincia de Buenos Aires hay 480 mil personas de entre 16 y 65 años que abusan de bebidas alcohólicas y cerca de 300 mil menores de entre 12 y 15 años que consumen alcohol “con regularidad”. Para el estudio, el “abuso” significa “beber en una sola oportunidad dos litros de cerveza; un litro de vino o un cuarto de bebida destilada”.
El estudio fue realizado sobre 4 mil viviendas de toda la provincia, y, en base a los números preliminares, el 22 por ciento de la población del Gran La Plata de entre 15 y 64 años unas 142 mil personas, abusan del alcohol, mientras que en el mismo segmento “el 3,8 por ciento consume drogas ilegales”. “Del mismo trabajo se desprende que el 17,3 por ciento de la población, más de 110 mil personas, consumieron alguna vez en la vida drogas, y el 10,7 por ciento -más de 68 mil-lo hicieron en los últimos 12 meses”, añadió el trabajo.
El asesor externo del área Hugo Miguez definió que “algunas de las características del consumo establecen que en alcohol, a medida que disminuye la edad, se empareja totalmente la relación hombre-mujer, mientras que a los 40 años el varón triplica a la mujer”. Además, explicó que “el grueso de la droga ilegal que se consume es la marihuana y lejos después la cocaína, mientras que la inyectable es muy poca”. También definió que “la clase alta consume más alcohol que las otras, pero es en las clases bajas donde se da el grueso del abuso”.
Según el organismo, en todo el país se consumen anualmente 40 litros de cerveza, 50 de vino y 2,6 de bebidas destiladas, en promedio por cada habitante mayor de 15 años. Con respecto a la cerveza, el promedio es mayor entre los jóvenes, y se quintuplicó durante la última década.
“El avance de la enfermedad en países desarrollados y en sociedades de economías más sólidas permite pensar que la drogadicción es el resultado de situaciones culturales y existenciales profundamente complejas que expresan, dramáticamente, uno de los aspectos más perversos de la sociedad de consumo”, destacó el informe. Además, alarmó porque “toda forma de lucha contra el generalizado avance de las adicciones, sobre todo en su faz preventiva, enfrenta un poderoso y masivo sistema de referencias publicitarias que estimula falsas representaciones, vinculando las expectativas de éxito y realización personal a los volúmenes de consumo de bebidas alcohólicas o de tabaco”.
“El alcoholismo afirmó Claudio Mate, subsecretario de Atención de las Adicciones es una enfermedad crónica, que lejos de representar un camino directo al Olimpo y al éxito que se muestra en las pantallas de televisión, constituye en la vida real la atmósfera típica del fracaso. En contraste flagrante con los modelos publicitarios que se dirigen focalmente a los jóvenes, la intoxicación frecuente con bebidas alcohólicas resulta destructiva de los vínculos afectivos e interfiere con la capacidad de socialización y trabajo”.
Además, se destacó que “con respecto al consumo de tabaco, a medida que decrece en los países desarrollados, en función de las cada vez más extendidas campañas de protección al fumador pasivo y mejor calidad de vida, el hábito de fumar aumenta en los países pobres. Ante la depresión del mercado en los países centrales, las grandes tabacaleras apuntan a incentivar el consumo en Asia, África y América Latina. En la Argentina, el índice sobre el uso de tabaco en jóvenes es comparativamente el más alto de América”.
También destacó que “en el tema de adicciones, una lógica represiva o culpabilizadora, tanto en las acciones que se emprendan como en el discurso empleado, es contraproducente y parece conducir al fracaso”. “La adicción a sustancias ilegales adquiere la característica de ser a la vez un delito en términos jurídicos, y desde el punto de vista sanitario “el difícil desafío de una enfermedad que evoluciona en la clandestinidad”, añadió.
“Llama la atención y preocupa concluye Claudio Mate, los escasos reflejos del conjunto social y político frente al fabuloso impacto también social y político que produce hoy el consumo de drogas y el abuso descontrolado de alcohol. La tolerancia social frente a este tema es alarmante y constituye el principal obstáculo que impide enfrentar, con la efectividad deseada, una enfermedad tan compleja”.
AUNO 12-8-03 MAR

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