Se va un 2010 recargado

Los festejos por el Bicentenario y la muerte de Néstor Kirchner fueron sin dudas los dos hechos que conmovieron a millones de personas. No se podrá dejar de lado el inconcebible brote xenofóbico de periodistas y del macrismo; y del temerario discurso de Videla en el juicio en Córdoba.

El 2010 fue el año del Bicentenario. ¡Vaya qué descubrimiento! La primera gran sorpresa política y cultural del año fue la organización precisamente para celebrar el Bicentenario. Una fiesta en la que participación millones de personas. El gobierno capitalizó sutilmente ese descomunal evento en el que ni siquiera se registró un hurto.

La oposición política, que ya venía errática y sin rumbo hacia los primeros meses de este año, quedó sorprendida, acaso descolocada porque no podía salir a cuestionar semejante acto de participación del pueblo sin correr el riesgo de quedar desarmada en la banquina.

Ese hecho terminó de significarle al oficialismo, que venía maltrecho desde las pésimas elecciones que había realizado en junio de 2009, un repunte en la consideración popular.

Sin embargo, El Calafate se cubría de agonía por la mañana muy temprano de ese día que se había elegido para saber cuánto somos. La muerte de Néstor Kirchner, talvez como un golpe artero y de atrás, conmovió a propios y extraños; a cercanos y lejanos; a oficialistas y opositores; a rivales y adherentes; y a quienes los querían y a quienes no.

Quedaron afuera sólo aquellas minorías antidemocráticas que realizan brindis ante la muerte de alguien, por lo general de líderes políticos con cierto arraigo popular: Brindaron cuando asesinaron al Chacho, brindaron cuando derrotaron a Varela en la última batalla entre unitarios y federales, brindaron cuando se murió Yrigoyen, brindaron –y pintaron- cuando se murió Evita y brindaron cuando desnucaron a Dios en Punta de los Llanos.

Una celebración monumental como nunca se había visto en la Argentina en ocasión del Bicentenario y la muerte de Kirchner fueron los dos hechos de 2010 que sacudieron a millones de argentinos. Miles de jóvenes lloraron en la Plaza de Mayo durante las honras fúnebres al patagónico.

El 2010, por otra parte, se confirmó la total ineptitud de la oposición política que utiliza el Congreso como espacio primordial desde donde dar conferencias de prensa. Desde allí, por primera vez en décadas, el Presupuesto del año entrante quedó sin ser debatido y aprobado.

Luego podemos enumerar varios hechos. Para celebrar y para ponerse triste. La aprobación de la ley del matrimonio igualitario, las denuncias cada vez más fuerte de pueblos fumigados por los venenos que se usan en la siembra de la soja, la ridícula secesión de la CTA y el asesinato de Mariano Ferreyra.

Para entristecerse e indignarse fueron las declaraciones xenofóbicas de Macri que pide a gritos golpes y sangre para los pobres, tal como lo hacen personajes menores, energúmenos, que trabajan en radio, televisión y diarios. En ese contexto y tras la muerte de otros pobres que estaban –usados o no por mafiosos menores- ocupando un baldío abandonado que se le dice parque, se esperan cambios que podrían sobrevenir en las fuerzas de seguridad.

De la guerra y de los derechos humanos

“¿Cuándo realmente comenzó esta guerra? ¿Y cuándo realmente terminó? Me pregunto si aún hoy esta guerra, usando otros medios, haya terminado. Esta guerra usaba la fuerza contra el enemigo que intentaba modificar la forma de vida de la sociedad argentina. Además, contó con el apoyo mayoritario de la ciudadanía, que se sintió aliviada. La victoria en el campo militar no pudimos lograrla en el campo político. No hay dudas de que los enemigos derrotados ayer gobiernan hoy el país, y no dudan en erigirse como los paladines de los derechos humanos que no supieron hacer honor en su época. Están en el poder y pretender imponer un régimen marxista en los términos de Gramsci, olvidando la Constitución nacional”.

Esa es una parte sustancial del discurso de Videla que dio hoy en el juicio que se le sigue en Córdoba como parte de una causa en que se investigaron graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. ¿Qué otra cosa podía decir Videla?

Ese discurso debería ser leído atentamente por aquellos imbéciles que dicen que el gobierno nacional hace proselitismo con los derechos humanos o que sólo se trata de un mero maquillaje o que sólo lo hace con diversos fines.

Videla y su reducido grupo de exaltados que lo siguen no piensan lo mismo porque realmente se logró sentarlos en el banquillo de los acusados dentro de las más claras legalidades democráticas.

Pero cuidado, porque si tuviesen un mínimo de respaldo darían otro golpe y volverían a matar y a hacer desaparecer. La democracia no se cuida sola, hay que cuidarla y regarla con mucha justicia social para los que menos tienen y con mucha justicia penal para los ladrones de guante blanco.

AUNO 21-12-10
HRC

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