Prevención de la anorexia

Fumtadip, una fundación dedicada a investigar los trastornos en la conducta alimentaria y a evitar su expansión mediante campañas de información y de concientización.

Ella se mira en el espejo con insistencia. Pero la imagen que le devuelve no le gusta, la trastorna, la impulsa actuar, en muchos casos, en contra de su vida. Algunas optan por no comer en su intento de llegar a un modelo ideal que nunca alcanzan o se someten a atracones de alimentos de los que luego se libran con largas horas de gimnasio o con sesiones de vómitos. En esta lucha cotidiana, inventan excusas y artilugios para que nadie sospeche que son bulímicas o anoréxicas.

Para Fumtadip, una fundación que se dedica a la asistencia de personas con desórdenes en la alimentación, la educación es la clave para prevenir el crecimiento de estas enfermedades que, de acuerdo a proyecciones nacionales, afecta a 1 de cada 25 personas, en su mayoría, mujeres. “Hay que educar en una alimentación saludable a los chicos. Que las escuelas destinen tiempo de la cursada para charlas y talleres sobre nutrición. Esa es la forma de llegar a la población”, remarcó Amanda López Molina, la presidenta de la organización.

Educar para prevenir es la consigna que motiva al grupo de profesionales de diferentes disciplinas a acercarse todos los meses a diferentes escuelas de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Algunos de los beneficiarios de esta iniciativa son los colegios dependientes de la Universidad de La Plata, con la cual tiene un acuerdo de trabajo. “Lo interesante de los talleres es que no hablamos, directamente, de las patologías sino que la base son las recomendaciones para una alimentación saludable. Si luego surgen inquietudes de los alumnos vinculadas a los trastornos les brindamos mayor información”, contó la psicóloga.

Los efectos que estas enfermedades en las mujeres se pusieron nuevamente sobre el tapete con la muerte de una modelo brasileña y con el caso de una chica argentina de 18 años internada por desnutrición severa. Con una altura de 1.65 pesaba 28 kilos, el peso de una niña de 7 años. “A la población en riesgo como son las modelos, bailarinas o profesoras de gimnasia debería pedírsele controles médicos para evitar que padezcan este tipo de enfermedades”, propuso López Molina.

En el área de asistencia, la fundación implementa un abordaje interdisciplinario de la enfermedad, del paciente y de su familia. “Es fundamental contar con el compromiso de la familia para que el paciente se cure. Muchas de las chicas tienen madres con trastornos encubiertos. Hay madres que tienen sobrepeso y no quieren que sus hijas pasan lo mismo que ellas”, relató. “Dialogar y educar es la única salida”, sostuvo.

Como comunicarse:
Fumtadip
4801-5533/ 4807-7048
www.fumtadip.org.ar

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