“En la atribución de las culpas, se diluyeron las responsabilidades”

Esa fue una de las reflexiones del periodista Gustavo Carabajal, durante la segunda charla del ciclo “Pensar Cromañón”, organizado por familiares de las 194 víctimas. También expusieron la filósofa Diana Maffía y el psicoanalista Juan Carlos Volnovich.

“Pensar acerca de lo que pasó en República Cromañón posibilitará la relegitimación de las responsabilidades de ésta tragedia y su reconocimiento”, reflexionó la educadora Claudia Korol acerca del eje de la segunda charla-debate del ciclo “Pensar Cromañón”. Los expositores en esta conferencia sobre el análisis de las responsabilidades del caso fueron la filósofa Diana Mafia, el psicólogo Juan Carlos Volnovich y el periodista de La Nación Gustavo Carabajal. También estuvieron víctimas de los atentados del 11-M, en Madrid, España.

Luego de esta reflexión en el auditorio del Hotel Bauen, Korol cedió la palabra a Carabajal y dio por comenzado el debate. Para él, son varios los que cargan con la responsabilidad de la “masacre”, comenzando por “Ibarra, que sabía todas las irregularidades que sucedían en los boliches de capital, así como también lo sabía todo su entorno”.

Por su parte, la filósofa legisladora porteña electa por la Coalición Cívica, Diana Maffía, definió a la “masacre” de Cromañón como un “crimen generacional” del que “todos, como sociedad, somos responsables”.
Sin lugar a dudas, el más osado de los panelistas fue Volnovich, que denunció que “Cromañón es un éxito de un sistema (neoliberal) que necesita exterminar a los jóvenes de la sociedad para poder subsistir”.

De esta manera, el psicólogo definió a la “masacre” como “terrorismo de Estado, ya que el poder político, en lugar de proteger, administró terror” y lo hizo “con un alto nivel de complacencia de la sociedad, instalado desde la última dictadura militar”.

Durante su reflexión, Carabajal sostuvo que “otro hecho que compromete a Ibarra es la resolución que firmó el 2 de enero de 2005 que ordenaba el cierre de todos los boliches de capital”, debido a que este primer comportamiento demostró el “sentimiento de culpa” que tuvo el ex funcionario.

Continuando con la cadena de responsabilidades, Carabajal denunció que “si no hubiera sido por (Omar) Chabán, que cerró la puerta de emergencia, hoy no estaríamos sentados acá hablando de la muerte de 194 chicos”.

“También hay una parte de la responsabilidad que le atañe al grupo (Callejeros) –consideró—, que pudo haber hecho cosas para que se evitara la tragedia, y sin embargo no las hizo: permitieron el ingreso de bengalas, no suspendieron el recital cuando debían y se alejaron mucho de los familiares.”

Por último, atribuyó al presidente Néstor Kirchner la responsabilidad “por omisión, ya que encontrándose en El Calafate calculó el costo político de volver a Buenos Aires a acompañar a las víctimas, y no lo hizo”.

Además de cargar de culpa a Ibarra por “la falta de control en los boliches, entre otras cosas”, Maffía coincidió en responsabilizar tanto a Chabán como a Callejeros, ya que “las dos partes sabían los riesgos que corrían”.

En esta misma línea, para la filósofa, la banda de Villa Celina “es un reflejo de la ruptura de los códigos del rock en la que se produce una diferencia entre las letras que cantan los grupos y como se comportan”.

Esta problemática está inscripta, según Maffía, “en el terreno de la privatización y mercantilización de la cultura llevada a cabo por la política y los medios masivos de comunicación”, y responsabilizó a ambos por la “culpabilización de las víctimas”.

Volnovich realizó una diferencia entre “culpa y responsabilidad” y aclaró que “no todos somos culpables de la ‘masacre’ de Cromañón, pero sí responsables por ser complacientes con el sistema”.

Asimismo, para el psicólogo, los medios de comunicación “fueron y son condescendientes con el sistema: satanizan a los jóvenes” y agregó que la tarea de ellos durante y después del incendio se limitó a “descubrir sin mostrar verdades” de los hechos, ya que “casi siempre, la muestra exhaustiva de evidencias invisibiliza y encubre las verdaderas causas”.

Por su parte, el público definió como “panel de la ética” al grupo de profesionales que expuso su postura en la charla. Jorge, uno de los tantos asistentes, se refirió a ellos como “personas que tienen un desempeño ético y moral intachable en sus ámbitos laborales” y consideró a esto como “algo muy importante a la hora de ponerse a hablar de las responsabilidades”.

En esta ocasión, además de los familiares y amigos de las víctimas, y sobrevivientes de la tragedia, estuvieron presentes en la charla algunos invitados especiales. Algunos de ellos fueron los miembros de la “Red ciudadana 11 de Marzo”, que nuclea a familiares y sobrevivientes del atentado en la estación de trenes Atocha, en Madrid, España.

También compartieron la charla Gustavo, el padre de Natalia Melmann, la adolescente violada y asesinada en Miramar, además de integrantes de “Madres del Dolor” y los padres de víctimas del incendio en el boliche Keivys, de San Isidro, donde en 1993 murieron 17 jóvenes.

AMB-AFD
AUNO-04-07-07

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