El último adiós a Fayanás

Familiares, amigos y pacientes del obstetra Carlos Fayanás realizaron un emotivo homenaje en el día de su cumpleaños. El médico lomense, queridos por los y las vecinas, falleció el mes pasado a causa del Covid-19.

Globos verdes y blancos pintaron el cielo lomense en la cancha del Club Banfield en el homenaje que le rindieron familia, pacientes y amigos al obstetra Carlos Fayanás por su cumpleaños a casi un mes de su fallecimiento. “Queremos que el cielo esté de fiesta, porque él ahora es un ángel”, aseguraron las pacientes que organizaron la gran reunión.

La música, las palabras, los silencios y la emoción de todos los presentes en las plateas música se juntaron en el emotivo evento, que se difundió por el grupo de Facebook que se creó en su honor en 2012, y que hoy es la fuente de todos los homenajes al médico. Con 2300 miembros, todos los días quienes conocieron a Fayanás publican fotos, comparten recuerdos, se dan ánimos unos a otros y, en especial, mantienen intacta la esencia del amado obstetra.

Es la calidad humana del médico la que lo destacó toda su vida y la razón de todos los tributos que sus pacientes quieren cumplir, y que no pararán hasta alcanzar. “A Carlos se le llenaban los ojos de lágrimas con cada parto. Para él, su trabajo no era un simple trámite. Sentía cada nacimiento como un acontecimiento especial y único”, afirma el cantante Axel que, junto a su pareja, confió en él para traer al mundo a sus tres hijos.

Las y los vecinos ahora impulsan dos iniciativas para recordarlo: nombrar al ginecólogo en ciudadano ilustre del municipio, y por otra parte, cambiar el nombre de Darragueira, la calle de su histórico consultorio, por Carlos Nicolás Fayanás. A partir de la moción de privilegio presentada por el concejal Ramiro Trezza, el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora analiza poner en marcha estas propuestas.

Una parte de su vida transcurrió entre su consultorio y el Sanatorio Juncal, y la otra estuvo enfocada en el Club Atlético Banfield, lugar donde hoy descansan sus restos.

Agustina Fayanás, la hija menor del médico, asegura que su papá se contagió trabajando. A pesar de los riesgos que corría por su edad, por ser diabético y por haber padecido de cáncer, el obstetra siguió comprometido durante la pandemia con todas sus pacientes y los bebés hasta el día previo a internarse por voluntad propia, una vez que supo que había dado positivo.

Desde el inicio de la cuarentena, sus hijas le rogaban que “pusiera un pie en el freno” pero el médico siguió su instinto. “Carlos era Dios”, afirma Ailín, la paciente que convocó al resto de los miembros del grupo de Facebook “Homenaje al Dr. Carlos Fayanás” a cambiar el nombre de la calle. 

Conmocionada y sosteniendo con orgullo una foto del obstetra, esta joven paciente cuenta que “él estuvo conmigo y me dio la mano durante una endoscopia que tuve que hacerme, sólo porque tenía miedo”. 

Historias de la calidez humana y de la talla profesional del médico abundan, y muchas de estas resonaron entre la multitud reunida en las veredas de Lomas de Zamora para despedir al médico por última vez. No hace falta haberlo conocido para entender por qué todo un municipio se moviliza para asegurar que el legado de Carlos Fayanás, un obstetra que literalmente dio su vida por su trabajo, no se olvide jamás.

AUNO-27-11-20
GT-SAM

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