El mejor año en la historia albiverde

El “Taladro” cerró la temporada como el mejor de todos y así coronó un 2009-2010 de lujo. En la primera parte, disfrutó del histórico campeonato y en la segunda volvió a jugar la Copa Libertadores. Con algunos retoques en el equipo, pero con el comando indiscutible de Julio César Falcioni, el equipo volvió a meterse en la elite del fútbol argentino y sueña con más.

Mariano Verrina

El camino comenzó con aquel 2-0 a River y finalizó con el reciente 3-0 a Boca. Los dos en su casa, ante su público, para ponerle el marco perfecto a una temporada perfecta, la mejor en la historia de Banfield. En el medio, el “Taladro” dibujó su cuadro más lindo. Pasaron menos de nueve meses desde aquel 23 de agosto de 2009, en el que se dio el primer paso hasta el 14 de mayo de este año, cuando se coronó la gran obra.

Aquella tarde, por la primera fecha del Apertura 2009, el Banfield de Julio César Falcioni recibió al River de Gorosito con Cristian Lucchetti; Julio Barraza, Sebastián Méndez, Víctor López y Marcelo Bustamante; Marcelo Quinteros, Maximiliano Bustos, Walter Erviti y James Rodríguez; Sebastián Fernández y Santiago Silva. Fue victoria 2-0 con un gol de cada uruguayo. Y fue el primer eslabón hacia el título, la primera estrella en 113 años de historia, conseguida el 13 de diciembre de 2009, en la “Bombonera”. Allí también fue 2-0 pero en contra. Aunque el resultado rápidamente quedó aplastado por la enorme alegría.

El campeonato, conseguido con 41 puntos producto de 12 triunfos, cinco empates y dos derrotas, con 25 goles a favor y apenas 14 en contra le dio al “Taladro” la oportunidad de volver a recorrer América, con la Copa Libertadores. Así arrancó un 2010 bien cargadito, con doble competencia, en un calendario más apretado de lo normal, debido a que había que finalizar antes la competencia por el Mundial de Sudáfrica. Se fue el Gallego Méndez y llegó Jonathan Maidana (a préstamo por seis meses), un zaguero firme que se acopó rápido al equipo y que nunca desentonó.

Se fue Silva, con su “Tanque” lleno de goles y llegó Rubén Ramírez, que supo dejar a un costado el lastre de sus propios kilos y de frustraciones en otros equipos, para tener un semestre brillante. Por ese entonces, Battión ya era el dueño del mediocampo, tras la lesión del Mencho Bustos. Ganó terreno Santiago Ladino, a pura voluntad, valorado por sus compañeros como una de las piezas fundamentales para sostener a un grupo sólido. Tuvo sus oportunidades Mathías Cardaccio, un uruguayo que si logra entender que no todas las jugadas deben ser “la jugada”, le dará muy buenas opciones a Falcioni en la segunda parte del año.

Y empezaron a germinar varios productos del semillero. La doble competencia y el desdoblamiento del plantel permitieron, por ejemplo a Mauro Dos Santos y a Favio Segovia, demostrar que serán los dos marcadores centrales en un futuro muy cercano. Emmanuel Pío sumó otros 13 partidos a su carrera, para consolidarse como el jugador número 12 y pelear un lugar. Gustavo Toledo le sacó jugo a sólo dos actuaciones desde el lateral derecho y hasta se metió en lista de la Libertadores. Maximiliano Laso aportó un gol decisivo en México, ante Morelia, para seguir en la Copa.

Con la cabeza dividida en los dos torneos, Banfield construyó un balance muy positivo. En el ámbito internacional, se quedó afuera en octavos de final de la Libertadores contra el Inter de Porto Alegre, en una serie muy pareja que se definió por la plusvalía que generan los goles de visitante. En Argentina ganó Banfield 3-1 y en Brasil, el Inter 2-0. Para llegar hasta esa instancia el equipo de Falcioni había finalizado segundo en su grupo, invicto como visitante y con una sola derrota como local, frente a Nacional de Montevideo, que terminó puntero.

En el torneo local fue dibujando un recorrido irregular con marcadas diferencias entre el equipo A y el B. Tanto es así que sólo una vez pudo ganar el elenco alternativo, y fue en la 17º fecha, 1-0 contra Huracán, con gol de Maxi Laso. Fue palo y palo, miércoles y domingo, copa y campeonato. Y el desgaste se notó. Con un plantel muy corto como para mirar hacia los dos costados, la nafta alcanzó hasta donde pudo. El sábado 14 de mayo, ya sin Libertadores, el “Taladro” despidió la temporada con sus mejores hombres, como local, frente a Boca. Faltó Lucchetti, por lesión y James por suspensión, pero el equipo volvió a activar el potencial de qué hubiera pasado si sólo se dedicaba al certamen local. Falcioni puso a Bologna; Ladino, Maidana, López y Bustamante; Quinteros, Battión, Erviti y Laso; Fernández y Ramírez. Fue 3-0, con baile incluido y goles de Bustamante, Paletta, (en contra) y Ramírez.

Allí se cerraba el círculo. El que se había iniciado casi nueve meses atrás, con un triunfo en ese mismo escenario ante River. Fueron 73 puntos, para quedar en lo más alto de la tabla general, con igual puntaje pero mejor diferencia de gol que Argentinos. De 38 partidos, ganó 21, empató 10 y perdió 7. Metió 49 goles y recibió 27, siendo la defensa menos vencida de la temporada. En la primera parte de la temporada disfrutó del histórico campeonato. En la segunda, de la Libertadores y de este primer puesto que ya le aseguró jugar la Sudamericana a partir de agosto y que lo deja bien parado para pensar en la Libertadores de 2011.

Siempre caminando de la mano de Julio César Falcioni, el arquitecto de esta gran obra. A paso firme. Y buscando seguir dando pasos hacia delante.

AUNO-20-05-10
MV-LDC

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