Crónica de una noche agitada

Cómo una pacífica manifestación de socios contra la comisión directiva de “El Taladro” derivó en un hecho tumultuoso y violento en la sede del club. Gritos, agresiones y golpes compusieron otro capítulo más de la profunda crisis institucional y deportiva que envuelve a la institución de la zona Sur del Conurbano bonaerense.

Lomas de Zamora, mayo 11 (AUNO).- Un grupo de aproximadamente 150 hinchas de Banfield irrumpió el miércoles por la noche en la sede del club para pedir la renuncia del presidente Carlos Portell y de toda la comisión directiva, que se encontraba reunida en el primer piso del edificio.

Los hinchas de “El Taladro” se habían convocado por redes sociales para presentarse en la puerta de la sede y protestar en forma pacífica contra la dirigencia del club, y específicamente contra el presidente, Carlos Portell y el gerente del fútbol profesional, Héctor Clide Díaz.

Los simpatizantes se juntaron y comenzaron a cantar canciones como “que se vayan todos/ que no quede ni uno sólo”. Además colgaron banderas con diferentes inscripciones en las que exhibían su disconformidad con la gestión actual y la supuesta presencia de empleados municipales en la institución.

Pero lo que parecía ser una movilización tranquila, repentinamente se tornó violenta y el clima se enrareció por completo cuando llegó al club el vicepresidente Marcos Acuña, que resultó agredido por un pequeño grupo de personas, quienes además de insultarlo le propinaron algunos golpes.

Este episodio motivó que los hinchas que se encontraban cortando la calle en forma pacífica reaccionaran violentamente, al punto de forzar un la reja para poder ingresar a las instalaciones del club. Los empleados nada pudieron hacer y estos individuos ingresaron a la sede, donde se desarrollaba la reunión de comisión directiva.

Con el propósito de apaciguar, se les permitió a siete de estos hinchas presenciar la reunión. Mientras, el resto seguía cantando en el hall de entrada, hacia donde se movilizaron algunos policías, que hasta entonces estaban en la calle.

La presencia de estos efectivos de la bonaerense generó que se entonaran más cánticos contra Portell, algunos hasta con un tono risueño: “Que baje el gordo/ que lo vienen a buscar”. “Los delincuentes están arriba, oficial”, gritó uno de los que se encontraba al pie de la escalera.

Desde el club, a través de un comunicado de prensa, se repudió el accionar violento y se denunció que “el grupo de socios que se acercó en forma espontánea resultó infiltrado por violentos que tomaron el edificio por tres horas”. Además, agregaron que “los malos resultados no justifican que unos violentos aprovechen la situación para intentar sacar algún tipo de ventaja política”.

Poco a poco, la gente se fue dispersando pero los dirigentes recién pudieron salir de la sede pasadas las dos de la madrugada para evitar posibles ataques. En este sentido, informaron que Banfield presentará en la Justicia una denuncia contra quienes tomaron la sede y agredieron a empleados y dirigentes.

Bien puede decirse que la manifestación tuvo un origen genuino mientras transcurrió pacíficamente. Al volverse violenta ya no se pudo distinguir cuál era el verdadero propósito de quienes se autodenominaban como socios.

Paradójicamente, ninguno de estos sujetos exhibió algún carnet en la puerta de ingreso a la sede, y con su conducta no hicieron más que dañar la imagen y las instalaciones del club de sus “amores”.

Que Banfield está en una mala situación, pero los verdaderos socios de un club no pueden, con actitudes irresponsables, convertirse en prenda de cambio de una disputa que envuelve a sectores de la política local y nacional.

AUNO-11-05-12
FT-LDC

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