Con el alma en pena

Un tren hospitalario que asiste a las poblaciones más abandonadas del interior del país se encuentra fuera de servicio por su deficiente estado, a pesar de la promesa del Gobierno de realizar los trabajos para que vuelva a funcionar

Por Andrés Valenzuela

(AUNO-TERCER SECTOR*) Cuando el 30 de septiembre el presidente Néstor Kirchner anunció en Tucumán la puesta en marcha de un plan de inversiones que incluía la reactivación de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, no sólo los habitantes de la empobrecida localidad tucumana se alegraron. La vuelta a la actividad de la que llegó a ser uno de los principales talleres ferroviarios de Latinoamérica implicaba el retorno del tren-hospital ´Alma´, que dejó de circular a fines del año pasado cuando una inspección lo encontró demasiado deteriorado para continuar prestando servicio. Hoy, un mes más tarde, la desazón vuelve a la Fundación Alma, administradora del servicio del tren hospital: la solución prometida se hace esperar, con Tafí Viejo aún sin funcionar y ninguna alternativa en carpeta.
El ferrocarril Alma, que llevaba atención médica primaria y educación sanitaria a las localidades más humildes de Santiago del Estero, Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy y Santa Fe, sigue parado. Según un presupuesto al que tuvo acceso la Fundación, el tren necesitaría una inversión de 300 mil pesos y tres meses de trabajo intenso para volver a funcionar. El gobierno nacional había prometido 430 mil pesos y la obra a cargo de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, los mismos que, 23 años atrás, habían construido el ferrocarril que recorre las provincias norteñas.
Oscar Algranti, tesorero y coordinador de Alma, comenta preocupado que “no se ve la forma en que se pueda poner el tren en marcha en tres meses”. Del anuncio presidencial asegura que al principio les trajo tranquilidad, “pero ya pasó un mes y medio y no se va a cumplir en el plazo previsto”, advierte.
Para Algranti las dificultades del proyecto no son menores. Por ejemplo, el tema de la antigüedad del tren plantea un problema: “El tren es de trocha angosta, y hoy día se usa sólo trocha media y ancha, con lo cual hay que fabricar especialmente los materiales”, señala.
Sobre los talleres de Tafí Viejo explica que hay una comisión, pero “todavía no se mueve”. Desde lo técnico, el principal obstáculo radica en reemplazar o reparar las ruedas, amortiguación y ejes, tanto de la locomotora como de los tres vagones que recorren las localidades más abandonadas del país.
Desde sus orígenes, este servicio comunitario dependió de Ferrocarriles del Estado, cuando la empresa fue privatizada, pasó a depender de Belgrano Cargas S.A., cuyo principal accionista es la Unión Ferroviaria y que por contrato se comprometió a realizar el mantenimiento del tren. Desde la Fundación Alma reclaman que “el mantenimiento no se hizo, o se hizo mal, y ahora el tren está parado”. Con la inspección que inhabilitó al tren a circular, varias localidades del interior sin dispensario, ni hospital, en ocasiones sin médico residente, perdieron el acceso a la medicina.
La llegada del tren a un pueblo implicaba que los niños de hasta 14 años recibieran asistencia médica, incluyendo atención odontológica, la posibilidad de realizar cirugías menores y la educación sanitaria a la población. Desde su nacimiento, en 1980, hasta fines del 2002, cuando dejó de funcionar, el tren-hospital Alma atendió a más de 70 mil chicos, a un promedio de 600 o 700 por viaje.
“Hoy estamos preocupados, nos llaman lo médicos, nos piden el servicio desde las localidades, y no sabemos cuando vamos a poder funcionar nuevamente” se lamenta Algranti, quien explica que tras no recibir respuestas oficiales decidieron recurrir a una campaña en los medios para hacer público el problema. Desconsolado, comentaba “estamos haciendo campaña con los funcionarios y con los medios, que son a los únicos a los que escuchan los funcionarios”.
Mientras Tafí Viejo espera la reactivación de la empresa que supo dar ocupación a 5 mil empleados, el tren espera, como en un limbo, que alguien lo repare, para poder recorrer las vías que más lo necesitan.
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Cómo comunicarse:
Fundación Alma: Teléfono, 15-5669-2130.
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