Ante un fallo adverso, defienden el uso de anticonceptivos

La medida cautelar de una jueza federal cordobesa que impide la fabricación y comercialización en todo el país de métodos anticonceptivos que contengan “drogas abortivas” viola “los derechos constitucionales de las mujeres a la salud y a la planificación familiar” y “pone en serio riesgo la salud de mujeres al impedir que las parejas planifiquen su familia”, según denunció el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam).

(AUNO) El fallo de Cristina Garzón de Lascano conocido la semana pasada disparó de inmediato la reacción del ministro de Salud, Ginés González García, quien la acusó de actuar con “terrorismo sanitario”. Al mismo tiempo, desde el Celsam se consideró que “en un país donde se practican más de 500.000 abortos clandestinos al año y donde muere una mujer por día a causa de las complicaciones relacionadas a la mortalidad materna, prohibir los métodos anticonceptivos que aportan más seguridad significa exponer a la población a un serio riesgo de vida”.
Así lo destacó Diana Galimberti, miembro del Comité Científico de Celsam Argentina y Representante por los Derechos Sexuales y Reproductivos de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, quien evaluó que ese fallo “además viola todas las convenciones sobre derechos humanos suscritas por la Argentina y que integran nuestra Constitución Nacional desde la reforma de 1994”.
Según la entidad, con presencia en todo el continente, uno de los derechos en cuestión es “planificar su familia”, ya que “al prohibirse los métodos anticonceptivos de mayor eficacia se obliga a las familias a recurrir a métodos menos seguros con el consecuente aumento del número de embarazos no planificados, con todas las implicancias sociales que ello tiene en nuestro actual contexto socioeconómico”.
Otro de los derechos que para el Celsam se viola con el fallo de la jueza Garzón de Lascano -con el que avaló una presentación de la Fundación 25 de Marzo, presidida por el sacerdote Fernando Altamira— es “a la salud”: “muchas mujeres deben utilizar anticonceptivos orales como tratamiento de diferentes trastornos ginecológicos, como poliquistosis ovárica, alteraciones del ciclo sexual, endometriosis, síndrome premenstrual, dismenorrea intensa, etc. También el DIU es utilizado como medida terapéutica en mujeres en tratamiento con adherencias intrauterinas o síndrome de Asherman”.
Finalmente, rescatan el “derecho a la vida”, porque “los niños nacidos de madres adolescentes o de mujeres con 5 o más hijos tienen mayor probabilidad de enfermar y morir que aquellos nacidos de madres de más de 20 años o en familias menos numerosas”.
La entidad cuestionó también el respaldo científico de la medida de la magistrada cordobesa, porque “las pastillas anticonceptivas actúan impidiendo la ovulación. Es por ello que son tan efectivas ya que al no haber óvulo, no puede haber embarazo”, explicó Alicia Figueroa, miembro del Comité de desarrollo del Celsam Argentina.
“Una prueba de esto es que cuando ocurre un error en la toma y la mujer olvida una o más pastillas y no toma medidas adicionales de protección, existe riesgo de embarazo. Una investigación conducida por el Celsam ha demostrado que en nuestro país, uno de cada cuatro embarazos ocurre como consecuencia de un error en la toma de las pastillas. Si los anticonceptivos fueran realmente abortivos, estos embarazos no existirían”, destacó.
En tanto, con respecto al DIU afirmó que “múltiples estudios internacionales ya han demostrado que el DIU impide la fecundación al impedir que los espermatozoides lleguen al encuentro con el óvulo. Es por ello que no son abortivos sino anticonceptivos”.
“El uso de métodos anticonceptivos como herramienta de planificación familiar para prevenir embarazos no planeados tiene un efecto positivo sobre la salud de las mujeres y los niños”, explicaron expertos del (Celsam).
Finalmente, Celsam resaltó que el uso de anticonceptivos como instrumento de planificación familiar sobre la salud de los niños tiene como beneficios que “se salvan vidas de mujeres y se mejora su calidad de vida en general, lo que incide positivamente en el cuidado que reciben de los niños y en su desarrollo emocional”.
“Se salvan vidas de los niños, ya que el espaciamiento de los embarazos a dos años como mínimo contribuye a aumentar la probabilidad de supervivencia infantil en un 50 por ciento, disminuyendo el número de años de vida perdidos. Además, si se limitan los nacimientos durante el período reproductivo de las mujeres, se contribuye a disminuir la tasa de desnutrición infantil y a menor número de hijos, se incrementan las posibilidades de superación, capacitación y educación de todas las personas en el núcleo familiar”.
AUNO 27-5-03 mar

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