La crítica situación de las librerías en Lomas de Zamora

El mercado librero se ve afectado por el contexto económico. Influyen factores como el formato digital, la venta online y la caída en la demanda.

Por Sofía Di Rosolini y Rebeca Dávila  

La Cámara Argentina de Libros (CAL) registró que la venta cayó entre un 10 y 20 por ciento interanual desde el 2024 y esto también se vio reflejado en las librerías de Lomas de Zamora. Durante una recorrida de AUNO por locales de la zona, no fueron pocos los libreros que admitieron que “la demanda de libros bajó considerablemente desde finales del 2023”. Otro le puso un número a la crisis: de vender 25 libros por día pasaron a vender cinco

Este panorama trajo mayores dificultades para mantener los locales abiertos. La cadena de librerías El Aleph debió mudar su histórico local de Laprida 205 y cerrar otras sucursales para inaugurar uno nuevo y único sobre la avenida Hipólito Irigoyen.

En el caso de El Atril desde 2020 tuvo complicaciones que los llevaron a bajar la persiana de seis locales. Actualmente, le dieron prioridad a su sucursal de cabecera en Morón, junto a dos locales más en el conurbano sur (uno de ellos está en el centro de Lomas sobre la calle Gorriti).

Esto provocó que los locales busquen diferentes formas de aggiornarse para poder afrontar los factores que afectan principalmente la compra de los libros, situación provocada por la crisis y los bajos salarios de los argentinos.

La tendencia descendente de ventas se explica también por el incremento en el uso de formatos digitales y la inflación que afecta el bolsillo de los compradores. La dinámica con que los lectores llegan a buscar un libro impreso en papel cambió.

Tras la pandemia, muchas librerías adoptaron la atención virtual que trajo aparejado las ventas online y un distanciamiento entre los locales y los lectores. Sumado a esto, el factor económico llevó al público lector a buscar alternativas para conseguir los ejemplares que buscan. Esto abrió las puertas a las descargas de pdf no oficiales y fomentó la venta de libros usados.  

“EL ALGORITMO DE LOS LIBROS”

En relación al consumo, el principal incentivo de ahora son las redes sociales. Los llamados “bookfluencers” que se dedican a la creación de contenido centrado en obras literarias recomiendan ejemplares que son los que mayor demanda tienen en las librerías. Es por eso que muchos llegan con la idea de algún título específico.

Entre los autores que más repiten están Agustina Bazterrica, Mariana Enríquez y Alice Keller. Los libreros aseguran que la demanda entre escritores nacionales e internacionales está equiparada.

Giuseppe Passeggi, empleado de la librería El Atril, mencionó un fenómeno que comenzó a tomar auge en el último tiempo y al que él llamó “el algoritmo de los libros: vienen a buscar un libro y si les gusta vienen y compran otro, pero es casi la misma historia con unos pequeños cambios”, comentó.

El librero explicó que de esta forma “siempre se consumen los mismos libros”, no se pregunta por nuevas obras. No hablan con él para ver “qué hay de nuevo” sino que todos aparecen con el celular de la mano buscando un título.

Relacionado a esto, uno de los trabajadores de la cadena de libros Yenny relató una situación similar. Este empleado sumó el factor del marketing y de las campañas de ventas que se hacen a través de las redes sociales que generan mayor visibilidad de algunas obras que, por ende, deben estar al frente de las estanterías y como consecuencia “son las más consumidas».

Además de esto, resaltó que muchos van a buscar libros que ya leyeron en formato digital. Es decir, la lectura que hicieron les gustó tanto que vienen en búsqueda del libro en su formato físico. Esta tendencia que va en aumento, inspiró a las editoriales a lanzar ediciones especiales de tapa dura y con mayor detalle en lo estético.

El mercado editorial, habiendo registrado esa demanda, apostó por aumentar la producción de ediciones con tapas holográficas, series de colección con una estética particular y diseños con enfoques más personalizados. Sin embargo, esto es un factor que encarece el precio final del libro llegando a precios que duplican el valor de la versión más básica de la obra.

Esta tendencia es más popular entre los jóvenes que apuntan a la colección de las obras y porque los bookfluencers o los “booktok” (una mezcla entre book que significa libro en inglés y tiktok) son los que mayor llegada tienen a ese sector etario.   

LA VENTA VIRTUAL

La virtualidad afectó la manera en que las personas se relacionan y los comercios no quedaron al margen de esto. Varios libreros coincidieron en que ya no es igual la interacción. Pero, contrario a lo que explicaron en otros locales, Mariana González vendedora en la sucursal de Sudestada en Lomas de Zamora contó que, en su caso, “ya hay una relación con los lectores. Vienen y hablan de sus cosas, es como que hacen catarsis”.

Pero, no son sólo los lectores que llegan a las librerías con una pantalla de por medio, sino que los comercios se sumaron a la virtualidad y tienen venta online de libros e incorporaron en su catálogo a los e-books que son libros en formato digital.

En cuanto a la cantidad de compra de ejemplares por internet y la venta en los locales físicos son varias las librerías que coinciden en que es casi igual.

Lo que no es igual es el precio, en el caso de Yenny el valor promedio de un libro es de 35 mil pesos, mientras que el de un e-book ronda los 7 mil a 9 mil pesos los más caros.

Más allá de que los precios siguen regulados por la ley del libro (25.542) que establece un “precio uniforme de venta al público” y es determinado por los editores, los lectores buscan gastar lo menos posible y aprovechar las ofertas que les permitan adquirir las obras que desean leer. Sobre esto, Giuseppe explicó que “a pesar de que alguien venga con muchas ganas de leer un buen libro, no lo lleva en cuanto escucha el precio”. Este panorama abrió las puertas a la “economía circular” que es la venta de libros usados. 

A Libro Abierto es un local dedicado a la venta de libros usados y descontinuados. Si bien cuenta con obras nuevas, lo que define la identidad de la librería son los ejemplares antiguos. Este local adoptó un sistema de etiquetado por letras, esto consiste en que cada libro tiene una letra mayúscula en la primera hoja que refiere a una lista de precios que empieza en la A (con el precio más bajo) hasta la Z (con el precio más alto). Esto se implementó por la continua suba de los precios.

Según la Cámara Argentina de Libros, el valor de los libros se encuentra por detrás de la inflación. Si bien, la cantidad de títulos publicados aumentó, el número de ejemplares por tirada disminuyó un 34 por ciento respecto del 2025, bajando de 1500 copias por tirada a 700 lo que cubriría tan solo a abastecer 400 librerías. Esto es consecuencia de la baja en la expectativa de ventas porque es considerado un producto de “lujo” y no de primera necesidad”.  

Sin embargo, a pesar de la difícil situación que atraviesan tanto las grandes cadenas como las pequeñas librerías, la gente busca la manera de comprar las obras que quieren leer. “El libro siempre fue de venderse, aún en épocas de crisis porque el celular o el pdf nunca va a reemplazar al libro”, sostiene Roxana Gonzales dueña de A libro abierto.

En relación a la venta de libros usados, este mercado comenzó a crecer también en las redes sociales. Es posible encontrar tanto en facebook como en Instagram perfiles que se dedican a la compra y venta de estos ejemplares más antiguos entre los cuales es común encontrar ediciones discontinuadas. Esta manera de venta independiente no está regulada por la ley del libro por lo que sus precios dependen de quien los publica y esto mismo sucede con Mercado Libre.

En cuanto a esto, Victoria dueña de Casa del Sol planteó el problema que implica la venta informal a través de tiendas online y contó un caso particular que llegó a su local. “Vino una chica a consultar por un libro. Cuando escuchó el precio dijo que lo conseguía por internet más barato. A la semana volvió, dijo que lo compró a mitad de precio, pero que le llegó la mitad del libro”. 

A esta problemática, la mujer le sumó el ejemplo de Inglaterra que derogó la ley del libro y gigantes como Amazon comenzaron a comercializar obras a cualquier precio lo que atentó contra la industria librera. “Cerraron como 200 librerías y son pocas las que están en pie”, explicó Victoria, y añadió “En Estados Unidos, en cambio, protegieron la industria”.  

Esto provocó un desbalance en el mercado librero contra el cual los locales físicos no pueden competir. Hoy las librerías hacen lo posible para subsistir en un contexto en que las ventas caen de manera pronunciada. Más que nunca este sector defiende la ley del libro no solo para fomentar las ventas, sino para defender un elemento esencial para la construcción de la cultura.

SCDR-RD-AFD

AUNO-21-09-2026

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