Por Rebeca Dávila y Sofía Di Rosolini
Según el último informe del Observatorio de las Creencias en Argentinas (OCREAR), el 35,5 por ciento de la población se acerca a las iglesias por apoyo personal o económico, es decir no necesariamente por alguna búsqueda de índole espiritual. Tal es el caso de los vecinos de Lomas de Zamora que concurren a los templos católicos o evangélicos para cubrir necesidades de alimentos, ropa y asistencia en salud.
Lejos de escapar a esta realidad, las comunidades religiosas lomenses del centro y de los barrior periféricos aseguran que se acercan más personas que antes. Algunos relacionan esto con la situación económica, “el individualismo” e incluso la visita del papa León XIV. “Vivimos en un mundo agresivo, la gente está agresiva. Por eso la Iglesia se convirtió en un lugar seguro”, puntualizó Liliana, secretaria de la parroquia Conversión de San Pablo, ubicada en Tudera.
La situación de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Paz -ubicada frente a la Plaza Grigera – tiene muchos fieles que asisten a diario. Llevan alimentos, artículos de higiene personal, ropa y calzados. Muchos de los voluntarios son jubilados.
Por estar en pleno centro del distrito y ser sede de la Diócesis de Lomas de Zamora, este templo es uno de los que mayor movimiento tiene. En la entrada principal, tras las rejas que rodean el patio, se ve la cantidad de personas que ingresan y salen de misa mientras que los voluntarios esperan en la puerta, junto con elementos religiosos que se exhiben a la venta, a todos los fieles que quieran pasar a conectarse con su espiritualidad.
La basílica ofrece todos los sábados “duchas para personas en situación de calle”. Es una iniciativa que comenzó gracias a una acción del Papa Francisco en el Vaticano que le permitía a los fieles más necesitados higienizarse en las instalaciones de la iglesia mayor. Esto fue tomado como inspiración para este templo lomense que sostiene este servicio gracias a las donaciones y la colaboración de los voluntarios.
“SI NO TIENEN PARA COMER, MENOS VAN A TENER PARA DONAR”
En los barrios más pobres, las necesidades son más pero la situación es algo distinta. Desde la parroquia San Alberto Magno, en el barrio de Ingeniero Budge, no viven lo mismo que en otras iglesias de zonas con mayor poder adquisitvo.Liliana Corbalan, una voluntaria que colabora en el lugar hace más de 20 años contó que la gente “no tiene para comer, menos tiene para donar”. Por este motivo, dejaron de organizar la canasta solidaria para la colecta de alimentos no perecederos.
Si bien la iglesia organiza actividades para atraer a más personas -como la visita de la Virgen de Urkupiña que fue llevada a la capilla para que los fieles puedan rendirle culto- aún no ven que la cantidad de personas que se acerca a la capilla haya aumentado. “Muchos se acercan a pedir trabajo, pero a nosotras no nos pagan por hacer esto. Esto lo hacemos por amor”, explicó Liliana.
La modesta parroquia deja de lado las ostentaciones del estilo barroco de otros templos y recibe a los fieles directamente con un templo todo blanco. En su interior, hay dos filas de reclinatorios donde los fieles se acercan a rezar. Allí se desarrollan las principales actividades de la parroquia. A la derecha se encuentra “El Roperito” que exhibe prendas de vestir que los más necesitados pueden llevarse por precios que rondan los 2 mil a 5 mil pesos.
“LOS CHICOS ESTÁN SOLOS EN LA CALLE”
No solo la iglesia católica desarrolla iniciativas de asistencia social sino que la comunidad evangélica es otro de los pilares religiosos del país. Según el estudio de OCREAR es la que tiene redes de apoyo más activas.
Además, su llegada a los argentinos va en ascenso. En 2008 este mismo estudio arrojó como resultado que el 9 por ciento de la población nacional se identificaba con el evangelismo y para este último año la cifra ascendió a 17,4 por ciento.
La sede de la iglesia evangélica “Catedral de la Fe”, ubicada en el barrio de Ingeniero Budge, impulsa un merendero que recibe a más de 50 chicos. También, tuvieron talleres musicales y cuentan con una escuela de fútbol. Muchos de los chicos crecieron asistiendo a esas actividades y hoy son adolescentes que se congregan en la iglesia.
“Lo que nos llamó la atención es que los chicos venían solos, están solos por eso construimos espacios para contenerlos. Están solos en la calle”, contó a AUNO el pastor Javier Nuñez, que comenzó a trabajar para la comunidad de ese barrio en 2010 y fundó la iglesia en 2017.
También explicó que su colaboración no termina ahí sino que ayudan a los vecinos del barrio con ropa, bolsas de alimentos y con contactos de trabajo para los desempleados. El pastor explicó que este año por cuarta vez pudieron realizar una campaña de salud con apoyo del Municipio.
Durante la jornada los vecinos se atendieron con médicos voluntarios de distintos países: “Pudimos ayudar a más de 1600 vecinos”, especificó el Pastor.
A diferencia de las iglesias católicas, los santuarios evangélicos tienen más incidencia en zonas de Lomas de Zamora en donde las necesidades son más marcadas. La voluntaria de la parroquia San Alberto Magno Liliana Corbalan admitió que “los evangelistas están ganando terreno”.
En relación a esto, el pastor Jonatan Nanni de la iglesia Resplandecer ubicada a metros de la estación Temperley contó que a diferencia de los barrios populares “la gente es más desconfiada, más cerrada”, que en los lugares de menor poder adquisitivo.
“CUANDO SALIMOS POR EL BARRIO SE NOTA QUE HAY MÁS NECESIDADES”
Ya sea a la iglesia católica o evangélica, la realidad es que ese 35,5 por ciento de argentinos que se acercan a los templos no solo lo hace por fe sino también por asistencia y en eso coincidieron todos los que prestaron testimonio a AUNO. Entre las cosas más mencionadas están la falta de alimentos, calzado, ropa y la marcada falta de contención familiar en adolescentes.
Esta realidad se ve reflejada en más de una zona de Lomas de Zamora. En la parroquia Conversión de San Pablo de Turdera ha habido un aumento de personas que se acercan por comida y ropa en los últimos dos años. Pero no solo eso, sino que se incrementó la cantidad de bautismo en adultos y confesiones. “Lo que hay es necesidad de que los escuchen”, expresó Liliana.
A pesar de la lluvia que cayó en la tarde que AUNO visitó el templo, una familia compuesta por una madre y sus 3 hijos se acercaron a buscar alimentos y elementos de higiene personal. La secretaria les estaba entregando un paquete de yerba cuando un joven interrumpió preguntando si podía confesarse. Esta escena resumió lo que Liliana había contado.
Por otro lado, la catedral ubicada en el centro de Lomas de Zamora vio un aumento de pacientes psiquiátricos que buscan contención. “Vienen en pleno invierno sin zapatillas o con poca ropa. Son personas que deambulan buscando donde refugiarse. Acá nosotros los asistimos, le brindamos ropa y comida“, contó la voluntaria Francisca quien también notó un ascenso de personas en situación de calle que se acercan a la basílica.
Pero estos no son casos aislados, sino que las iglesias evangélicas también remarcaron esta tendencia. El pastor Nuñez agregó que en Ingeniero Budge “abundan problemáticas de adicciones, alcohol y violencia intrafamiliar”.
El pastor Germán Kiryk de la sede de la Iglesia Resplandecer en Fiorito se refirió a una situación muy similar. Esta iglesia gestiona un comedor para los chicos del barrio y es allí “donde más se ve la necesidad”. El pastor detalló que asisten entre 20 y 30 chicos cada sábado que es cuando el comedor abre sus puertas.
Si bien no hay un rango etario que haya resaltado en el grupo de personas que se acerca a las iglesias, los adolescentes marcaron un por qué. Los jóvenes se acercan buscando apoyo emocional que dicen no encontrar en su familia. Además, en un contexto atravesado fuertemente por la presencialidad en las redes sociales y la exigencia de mostrar un mundo perfecto, los chicos buscan un refugio en donde no sean juzgados por sus acciones o decisiones.
Las iglesias católicas y evangélicas siguen cumpliendo su rol. A pesar de las dificultades del contexto todas coincidieron en que en momentos de crisis o de confusión los templos seguirán abiertos para la gente.
SDR-RD-AFD
AUNO-05-11-2026


