Jugar al fútbol 5 en Lomas de Zamora: cuánto cuesta alquilar una cancha y cuál es la localidad más cara

Un relevamiento de AUNO en 42 canchas con césped sintético registró precios de entre $20.000 y $90.000 por hora. Mientras las y los jóvenes ajustan sus gastos para seguir jugando, los complejos advierten cambios en las reservas y en el consumo durante el tercer tiempo.

Alquilar una cancha de fútbol 5 de césped sintético en Lomas de Zamora costó en promedio al menos 45 mil pesos en agosto de 2026, según un relevamiento de AUNO en más de 40 establecimientos del distrito. Para afrontar los gastos, grupos de amigos y amigas buscan alternativas como dividir los costos o reducir la frecuencia de los partidos, sin resignar el tradicional tercer tiempo. Del otro lado, los dueños de los complejos advierten que disminuyeron las horas reservadas y aumentaron las cancelaciones. Sin embargo, sostienen que la baja en la cantidad de jugadores no responde necesariamente a motivos económicos: «Faltan jugadores, pero no creo que sea por dinero».

El relevamiento, realizado en canchas de 11 localidades del municipio, también detectó fuertes diferencias de precios según la zona. El valor más bajo se registró en Villa Albertina, donde O’Higgins Fútbol Club cobra 20 mil pesos por hora, mientras que el más alto corresponde a El Groso, en Temperley, con una tarifa de 90 mil pesos.

El promedio de 45 mil pesos contempla sólo el costo del alquiler de la cancha. A esa cifra se suman otros gastos que no fueron incluidos en el relevamiento, como el consumo de alimentos y bebidas después del partido y el traslado hasta el complejo, ya sea en transporte público, auto particular o vehículos de aplicaciones.

Al terminar un partido, uno de los rituales en el fútbol recreativo es el tercer tiempo para compartir entre amigos. Este momento fue uno de los más golpeados por la pérdida del poder adquisitivo y, en ese sentido, se convirtió en uno de los gastos a evitar: «Me suelen invitar, pero a veces ando corto de plata, solo tengo para la cancha y me voy», indicó Tomás, uno de los clientes de estos establecimientos, en diálogo con este medio.


Los turnos de alquiler son otro de los factores que pueden incidir en los precios. La media a la mañana y tarde, desde las 8 hasta las 18, es de 43 mil pesos; mientras que la noche de 19 a 24 es de 48.500 pesos.

La localidad con los valores más económicos es Villa Albertina y posee una media de 38.250 pesos, con valores que oscilan entre 20 y 55 mil, a partir de un relevamiento realizado en Las Breñas, Los Álamos y O’ Higgins, ubicadas cerca del predio de Los Andes y la estación de trenes Kilómetro 34 de la línea Roca.

La ciudad cabecera Lomas de Zamora es la más cara para acceder a este tipo de entretenimiento, con un promedio de 49 mil pesos sobre 8 canchas relevadas, con precios desde los 33 mil hasta los 70 mil pesos. «Antes jugaba mucho más, ahora las canchas pegaron un aumentazo», señaló Joaquín, quien organiza partidos con sus amigos.

Menos partidos, más gastos compartidos

Más allá de reunir a los 10 jugadores, organizar un partido de fútbol entre amigos y amigas implica hoy otra dificultad: juntar el dinero para alquilar la cancha. En diálogo con AUNO, clientes habituales de los complejos relevados reconocieron que juegan con menos frecuencia que el año pasado.

Una de las estrategias para reducir los gastos es buscar canchas más económicas. «Megafútbol de Llavallol es una de las que más juego, pero últimamente lo hago más en RP Stadium por el tema de la diferencia de plata», contó Joaquín.

Para otros grupos de amigos, el precio no es el único factor que influye en la elección de una cancha. Enzo explicó que prioriza «el césped sintético en buenas condiciones» por sobre el costo del alquiler, aunque reconoció que entre sus compañeros hay opiniones divididas, ya que algunos «prefieren buscar precio».

La cancha El Cedro, ubicada en Lomas de Zamora. (Foto: Ignacio Silva).

Sin embargo, el aspecto económico también condiciona su participación. El joven contó que, pese a tener trabajo, a veces solo puede jugar si pide dinero prestado o si alguno de sus amigos paga su parte, que luego devuelve.

En el caso de Nieves, la falta de un empleo fijo hace que el fútbol recreativo represente un gasto difícil de afrontar. Por eso, reconoció que juega con menos frecuencia, sobre todo cuando los partidos «se organizan durante la segunda quincena del mes».

Cuando los jugadores avisan que no cuentan con el dinero necesario para pagar su parte o cancelan minutos antes, es habitual que el resto del grupo decida abonar más plata para cubrir lo que falta del alquiler. «Antes se hacía mucho más la de poner un poco más, hoy es más complicado. Antes, ponía yo solo, no tenía problema», relató Joaquín.

En cuanto al tercer tiempo, algunos de sus clientes suelen afrontar los gastos entre varios. Nieves afirmó que sólo puede quedarse con sus amigos una vez al mes: «Compartimos una pizza y tomamos coca, después nos dividimos entre todos lo que hay que pagar».

Tomás contó a este medio que no puede permitirse estar en el tercer tiempo. «Me suelen invitar, pero a veces ando corto de plata, solo tengo para la cancha y me voy», lamentó.

Entre el césped y los gastos de mantenimiento: el desafío de las canchas

AUNO relevó 42 canchas de fútbol 5 de césped sintético, una de las opciones más elegidas por quienes buscan jugar cerca de sus hogares a un precio accesible. En la mayoría de los complejos consultados, las tarifas de alquiler y los precios de los productos se actualizan cada tres meses, en línea con la inflación acumulada.

Los responsables de los establecimientos reconocen que la demanda disminuyó en comparación con años anteriores, aunque las experiencias varían según el complejo. En Napoli, ubicado en Hernández 757, en Llavallol, su responsable, José Barrella, aseguró que los precios «casi no se movieron» y que las actualizaciones fueron mínimas durante este año. «Está muy complicado para la gente y tratamos de manejarlo con valores accesibles«, explicó.

Barrella también señaló que las reservas disminuyeron respecto de años anteriores y que aumentaron las cancelaciones. A esto se suma un cambio en los hábitos de los clientes: según observó, la mayoría de los grupos «se retiran pronto» y ya no se quedan después del partido tanto como antes.

AUNO relevó 42 canchas de fútbol 5 de césped sintético. (Foto: Ignacio Silva).

A la menor demanda se agregan los costos de mantenimiento que deben afrontar los complejos. Además de las tarifas de los servicios, el cuidado del césped sintético requiere tareas periódicas, como el cepillado, que puede representar un gasto aproximado de 200 mil pesos mensuales. A su vez, las reparaciones y el recambio de alambrados o redes pueden alcanzar los 300 mil pesos.

En Las Breñas, el panorama también refleja una reducción de las reservas. Su dueño Juan Domínguez detalló que el complejo registra un promedio de cinco horas de alquiler por día, frente a los ocho turnos diarios que tenía después de la pandemia. «A diferencia del año pasado, estábamos en seis horas y hoy alrededor de cinco«, precisó.

Domínguez coincidió en que las cancelaciones aumentaron, aunque atribuyó parte de esa dinámica a la competencia con otros establecimientos de la zona. «Tal vez tenga que ver con que tengo muchas canchas alrededor y es más variada la posibilidad de acceder a otros establecimientos», indicó. A pocos metros de Las Breñas, además de otras opciones privadas, se encuentra el Parque Villa Albertina.

Sin embargo, los hábitos de consumo no son iguales en todos los complejos. Domínguez destacó que los fines de semana concentran más reservas y que los clientes suelen «quedarse después de jugar para consumir bastante».

En Cedro Azul, uno de los establecimientos reconocidos de Lomas de Zamora, ubicado en Frías 1051, la percepción es diferente. Maximiliano Pavón, empleado del complejo, admitió que los alquileres bajaron un poco, aunque aclaró que «no es una gran bajada». También descartó un aumento de las cancelaciones y señaló que «faltan jugadores, pero no creo que sea por el dinero».

En ese sentido, Pavón sostuvo que el fútbol recreativo sigue siendo una actividad que los grupos intentan preservar: «La gente no juega menos porque el fútbol es algo que intentan mantener porque les gusta. Es indistinto si es principio o fin de mes».

La experiencia de Media Punta, ubicada en Moldes 478, en Llavallol, contrasta con la de otros establecimientos. Su dueña Milagros Touceda, afirmó que las obras y mejoras realizadas en el predio permitieron aumentar la cantidad de alquileres respecto del año pasado. No obstante, la demanda varía según el horario: «De 14 a 17 no viene nadie o es muy poco, mientras que hay más gente a partir de las 18. La mayoría son gente fija», detalló.

Para los jugadores, organizar un partido implica hoy tomar varias decisiones más allá de reunir a los diez participantes: elegir una cancha según el precio y el estado del césped, evaluar si habrá tercer tiempo y calcular cuánto dinero pueden destinar a la salida. En algunos casos, eso supone pedir plata prestada o ajustar otros gastos del mes.

Desde los complejos, estas diferencias también se reflejan en las formas de consumo. Touceda describió que algunos grupos prolongan el encuentro después del partido, mientras que otros prefieren retirarse: «Tenemos grupos que se quedan, hacen parrilla y otros se toman alguna gaseosa o algo y se van». Así, el tercer tiempo también se adapta a las posibilidades y las costumbres de cada grupo.

El relevamiento completo de AUNO realizado por Ignacio Silva.

AUNO-29-10-2026

IS-MB

Dejar una respuesta