La guerra contra Irán puso a Malvinas en el tablero: Trump analiza dar vuelta la postura de EE.UU. y respaldar el reclamo de Argentina

Un mail filtrado del Pentágono reveló que Washington evalúa cambiar su postura sobre la soberanía de las Islas como castigo a los aliados europeos que no lo acompañaron en la guerra contra Irán. Londres rechazó cualquier cuestionamiento a su soberanía; Argentina ratificó su reclamo

Reuters reveló que Trump podría usar la causa Malvinas como represalia contra los aliados de la OTAN que no lo respaldaron en la guerra contra Irán | Foto: Casa Blanca.

Por Francisco Moreno y Noelia Ruiz

Entre las medidas de represalia contra los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se negaron a respaldar las operaciones militares estadounidenses en la guerra contra Irán, el presidente Donald Trump evaluaría cambiar la postura diplomática de Estados Unidos respecto de la usurpación de Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Así lo reveló la agencia Reuters, a partir de la filtración de un mail del Pentágono donde se detallan las medidas que Trump podría tomar para castigar a los países europeos –como España o Francia– que no desplegaron sus fuerzas en Medio Oriente o brindan su apoyo para desbloquear el estrecho de Ormuz, que fue bloqueado por Irán tras el inicio del conflicto bélico.

«Como ha dicho el presidente Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos ha hecho por nuestros aliados de la OTAN, ellos no han estado ahí para nosotros», señaló la secretaria de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, a través de un correo electrónico ante la consulta de Agencia AUNO sobre si efectivamente la administración de Trump considera apoyar a la Argentina en la causa Malvinas.

En este sentido, no negó la información publicada por Reuters, al sostener que el Departamento de Defensa estadounidense «se asegurará de que el presidente cuente con opciones viables» para «garantizar» que los aliados de Estados Unidos «dejen de ser un tigre de papel y, en cambio, cumplan con su parte». «No tenemos más comentarios sobre ninguna deliberación interna al respecto», indicó.

Las Islas Malvinas, fotografiadas desde el espacio por la NASA. La guerra contra Irán volvió a poner al archipiélago en el centro del tablero diplomático internacional | Foto: NASA.

Al respecto, el presidente del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas – La Plata, Rodolfo Carrizo, opinó que «en estos tiempos tan convulsionados» donde hay «tanta información confusa» la alianza del Reino Unido con los Estados Unidos supera a «cualquier mail distractivo», y que «este Gobierno —de Javier Milei— tan alineado con Trump hace autobombo sin escrúpulo sobre un tema tan sensible como Malvinas como una manera distractiva de las calamidades económicas que está generando».

Por su parte, ante la pregunta de esta agencia sobre la mirada respecto al apoyo del mandatario estadounidense, la Comisión de Familiares de Caídos de Malvinas e Islas del Atlántico Sur indicó que no cuenta con «información precisa sobre el tema», por lo que reservó el derecho a opinar.

Milei, Londres y Buenos Aires: las reacciones a la filtración

En tanto, en una entrevista con el canal de streaming Neura –previa a que se publicara la nota de Reuters– el presidente Javier Milei aseguró que desde su Gobierno realiza «todo lo humanamente posible» para que las Islas Malvinas «y todo el territorio» marítimo circundante «vuelva a manos» de Argentina.

«Pero hay que hacerlo de manera criteriosa. Hay que hacerlo con cerebro. Hay una frase de Marshall que a mí me encanta que dice: ‘Cerebro frío al servicio de corazón caliente’. Y a veces algunos confunden la imbecilidad confrontada con el cerebro frío. O sea, cabeza fría al servicio de corazón caliente. Y nosotros estamos haciendo avances como nunca se han hecho», afirmó ante la consulta de una periodista, quien indagó si el mandatario abordó la causa Malvinas en reuniones con otros jefes de Estado.

Por su parte, la oficina del primer ministro Keir Starmer afirmó que la soberanía del Reino Unido sobre las Malvinas «no está en cuestión», bajo el argumento de que los isleños «han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar», según informó la BBC.

«Hemos expresado esta posición con anterioridad, de forma clara y constante, a sucesivas administraciones estadounidenses, y nada va a cambiar eso», indicó un vocero, mientras que el ministro de Estado del Reino Unido para Europa y América del Norte, Stephen Doughty, se expresó en el mismo sentido en la red social X.

«Las Islas Malvinas son británicas. Como confirmé al Parlamento a principios de esta semana, nuestro compromiso con la autodeterminación, la soberanía y la defensa de las Islas Malvinas y su pueblo es firme, y siempre será lo primero», tuiteó.

Dicha publicación fue replicada por la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad, Yvette Cooper, quien afirmó que las Islas Malvinas «son británicas». «La soberanía reside en el Reino Unido, y la autodeterminación reside en los isleños. Como dijo Stephen Doughty en el Parlamento esta semana una vez más, nuestro compromiso con las Malvinas es inquebrantable», agregó.

En respuesta, el canciller argentino Pablo Quirno reafirmó el derecho de soberanía de la Argentina al sostener que «la ocupación de 1833 fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste».

En su cuenta de X, el funcionario recordó que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció mediante la Resolución 2065 (XX) la existencia de una disputa de soberanía e instó a ambos países a resolverla por la vía de las negociaciones bilaterales, un llamado que fue respaldado por organismos como el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, la OEA, el MERCOSUR, la CELAC y el Grupo de los 77 y China, entre otros.

A su vez, rechazó la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos al remarcar que los isleños «no han sido nunca reconocidos como un ‘pueblo'» por la ONU, y calificó de inválido el referéndum de 2013 ya que una «población implantada» no puede ser árbitro en una disputa donde «su propio país es parte».

También denunció las actividades de exploración y explotación de recursos naturales en las Islas, en particular el proyecto de desarrollo del yacimiento «Sea Lion» impulsado por las empresas Rockhopper Exploration Plc y Navitas Petroleum Lp, al que calificó de ilegal por violar resoluciones de la ONU y desconocer los derechos soberanos argentinos.

«La República Argentina manifiesta, una vez más, su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales con el Reino Unido que permitan encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial especial y particular en las que están inmersas», indicó Quirno y concluyó: «Por historia, por derecho y por convicción: las Malvinas son argentinas«.

Foto de portada: Casa Blanca.

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