Un encuentro para debatir sobre la violencia obstétrica

Se trató de una charla debate sobre el tratamiento en los medios del parto y la crianza con especialistas en la temática. La actividad fue el viernes pasado en la sede de Lomas de Zamora de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Convocó el Colectivo de Trabajadores de Prensa de zona sur.

Gabriela Sánchez

Lomas de Zamora, noviembre 23 (AUNO).- “La violencia obstetricia es violencia de género porque sistemáticamente violentan tu cuerpo sin saberlo”, aseveró Soledad Gurriere, integrante del grupo de crianza de MamáKilla, en la charla-debate sobre el tratamiento en los medios del parto y la crianza, que se realizó este viernes en la sede de Lomas de Zamora de la Asociación de Trabajadores del Estado(ATE), organizada por el Colectivo de trabajadores de prensa zona sur.

Gurriere puntualizó que es necesario que las organizaciones y grupos de maternidad se unan y “militen” para que la Ley de Parto Respetado se respete y se pueda materializar, y para que a futuro hayan licencias de paternidad y maternidad con una mayor extensión de 45 días teniendo en cuenta las necesidades de los y las bebés.

El encuentro también contó con la participación de Karen Alfaro de Doulas Argentina, un grupo de mujeres que acompañan emocionalmente a otras durante el embarazo, y narró su experiencia al decidir parir en su domicilio luego de haber tenido una situación “nefasta” en el hospital al momento de la llegada de su primer hijo.

Alfaro argumentó que el parto domiciliario lo hizo para respetar su cuerpo y el nacimiento de su hija ya que también ella sufrió “violencia obstétrica” durante su primer embarazo, y agregó que ese momento que tendría que haber sido el más hermoso fue además el más “traumático”.

También explicó que ese tipo de violencia consiste en una cesárea que se pudo haber evitado, un tacto sin permiso, una episiotomía o cuando recomiendan a las mujeres una medicación sin explicación.

Además, remarcó que la “información es poder” y es importante que la mujer esté informada sobre los beneficios y riesgos de la cesárea y del parto, razón por la que comenzó a buscar y participar en grupos de crianza.

Por otra parte, Eugenia Lafuente, una trabajadora estatal que también tuvo a su segundo hijo en casa, señaló que su experiencia en la clínica no fue “tan mala” porque llegó informada tras haberse acercado a los grupos MamaKilla y a Ñuñu.

En el evento también estuvo Emiliano ‘Pitu’ Saá, el ilustrador de la colección de libros Antiprincesas y Antihéroes de la editorial Chirimbote, quien explicó que esos cuentos se crearon para que los niños y niñas tengan un infancia más “libre”: para que la mujer tenga un lugar más activo sin esperar al “príncipe” y que el hombre no tenga que perseguir el estereotipo de los superhéroes que son superpoderosos y que “todo lo pueden”.

La charla se inició con un video que dejaba en evidencia cómo las publicidades y las escenas de películas infantiles generan estereotipos tanto en el sexo femenino como en el masculino, lo que acrecienta la desigualdad de género y la distribución del poder.

A su vez el video mostró cómo trataron los diversos medios de comunicación el reciente caso sobre un parto domiciliario en Neuquén que derivó en la muerte de una recién nacida, en donde se especificaba, implícitamente, quién podía o no parir en su casa y que, el mal dicho parto “casero”, no es “para todos”.

El encuentro giró en torno a la necesidad de que la mujer tenga las posibilidades de elegir sobre cómo dar a luz; que se materialice una licencia de 1 o 2 años por maternidad o paternidad y que la Ley de Parto Respetado se cumpla.

AUNO-23-11-16
GS-SAM

Dejar una respuesta