Últimas escenas de Brie en Banfield

Este fin de semana, el actor y director argentino radicado en Italia ofrecerá dos funciones de _Sólo los giles mueren de amor_. La semana próxima culmina el Festival Brie en el Banfield Teatro Ensamble con _120 kilos de jazz_. Los dos son unipersonales.

María Daniela Yaccar

Lomas de Zamora, agosto 15 (Auno).- Brie aparece en calzoncillos. En bóxer, para mayor precisión. Enciende lentamente unas velas, que están alrededor de un cuerpo muerto, que no es, claro, un cuerpo muerto (el teatro es el juego del “como si”, y en Brie esto realmente se potencia): es un muñeco cuya cabecita se escapa, se deja ver saliendo de un traje. Brie, el personaje de Brie, en realidad está en un velatorio, como el público, que rodea el escenario del Banfield Teatro Ensamble.

Sólo los giles mueren de amor fue escrita en 1993 cuando el teatrista dirigía el Teatro de los Andes, en Bolivia; un grupo que activó la escena boliviana, escasa antes, en número de espectadores. Y no ha perdido vigencia. Es una suerte tener a un actor, dramaturgo y director de esta calidad al sur del conurbano bonaerense. Las “figuras” suelen ir directo al “centro”, pero César Brie siempre opta por el Ensamble.

La muerte podría ser el gran tema de Sólo los giles mueren de amor pero como sucede en otras obras de este autor —que ahora vive en Italia y dirige la compañía Teatro Presente, y que hizo carrera en Europa en el Odin Teatret, de Eugenio Barba—, no hay un tema hacia el cual el texto apunte unidireccionalmente. En este crudo y bello soliloquio, sin juegos de iluminación —una luz violeta apunta fijamente al actor— aparecen el exilio, la dictadura, el amor, el sexo, la religión, el compromiso social, la amistad, la muerte de su padre. Es una obra que se revela en buena medida autobiográfica.

Los ritmos en el decir y en el hacer, el uso del cuerpo, el vaivén de emociones –-de la carcajada a la conmoción—, el manejo de los objetos, el texto exquisito, caracterizan a esta obra y también a El mar en el bolsillo, la primera que Brie presentó en el marco de este festival, dedicado únicamente a unipersonales suyos. En años anteriores ha traído a la compañía italiana que encabeza, pero aquí está solo en la escena, y la suya es una entrega total, absoluta.

Tras mostrar también Árbol sin sombra, sobre la masacre de campesinos en Pando en 2008, se despedirá del sur del conurbano con 120 kilos de jazz: es la historia del Gordo Méndez —personaje que también aparece en Sólo los giles…—, un hombre que quiere hacerse pasar por contrabajista para ingresar a una fiesta. Como no toca ese instrumento, intenta imitarlo con sus cuerdas vocales. En You Tube se puede pispear un fragmento de esta obra pero con la actuación de otro actor, un integrante del Teatro de los Andes. Se trata de una “comedia vertebrada en torno al amor y la soledad”.

Hay que ver a Brie. Sólo eso. Hay que verlo y dejarse transformar.

*Las funciones son en Larrea 350, Banfield. Sólo los giles… se presenta mañana y pasado, a las 21 y a las 18, respectivamente. 120 kilos… el jueves a las 21, el sábado 23 a las 21 y el domingo 24 a las 18.

AUNO-15-08-2014
MDY-SAM

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