Polverino, el caballero del cine

Es director de cine, profesor, autor de libros y realizador de largometrajes de ficción y documentales. La dictadura incendió su casa con la madre adentro e hizo desparecer a su padre. Es lomense, estudió junto con Campanella y más tarde vivió en la calle. En la actualidad tiene una cooperativa.

Cristian Daus

Lomas de Zamora, marzo 28 (AUNO)–. Leonardo Polverino es profesor de cine de la Escuela de Medios Audiovisuales de Lomas de Zamora y nunca se apartó de ese arte a pesar de la dictadura y los obstáculos de índole personal que, incluso, lo llevaron a vivir en la calle.

El artista audiovisual recibió a *AUNO *con una camisa blanca algo arrugada, un pantalón de vestir gris y zapatos gastados, ocasión en que contó que su producción abarca desde documentales y ficción hasta libros pedagógicos sobre el arte fílmico. Su Manual del director de cine es usado por estudiantes de universidades nacionales.

Leonardo inició su carrera cinematográfica desde muy chico, en la década del 70, cuando filmaba películas mudas en formato Súper 8. Desde entonces surgieron sus primeros cortometrajes. Después de su paso por la Armada tuvo que enfrentar las dificultades de abrirse camino como artista durante la dictadura militar.

Por motivos políticos la dictadura secuestró a su madre y cuando la devolvió incendió su casa con ella adentro. “Me la entregaron con vida, pero quemada”, recuerda Leonardo.

Poco tiempo después murió a causa de las quemaduras. A su padre lo secuestraron en junio del 76 y nunca más apareció. Sus primeros trabajos cinematográficos se tornaron cenizas en aquel incendio.

Sin renunciar a ser cineasta, en plena dictadura, descubrió la escuela de cine de Manlio Pereyra, a quien Polverino calificó como “un personaje de la cultura; uno de los grandes nombres desconocidos de la Argentina”.

Pereyra fue director del Teatro Colón, creó la sala de cine Leopoldo Lugones en el Teatro San Martín y la Revista Cine 65 y dio clases durante la dictadura.

Con compañeros de cursada desaparecidos y otros que estaban en las listas negras, Polverino se instruyó con Lautaro Murúa y Rubén Cavalotti, que fue asistente en La Guerra Gaucha.

“Campanella (Juan José) era mi compañero; en realidad él estaba en segundo año y yo en primero, pero yo me recibí antes porque él nunca daba bolilla y se iba a Estados Unidos”, cuenta Polverino, y añade entre risas que el director de aquella institución les decía: “Ustedes dos son los que pueden hacer cine”.

Su primer profesor fue Aníbal Di Salvo, el director de fotografía de Torre Nilson, y juntos se aventuraron en la elaboración de historias policiales. Di Salvo fue quien después lo llevó a la Escuela Municipal de Medios Audiovisuales de Lomas de Zamora.

Al finalizar sus estudios realizó el mediometraje El abejero, y empezó a proyectar su primer largo: De qué estamos hechos, un trabajo que le demandó ocho años de esfuerzo.

Polverino después realizó documentales. Con mucho sacrificio y con deudas enormes hizo dos trilogías: La historia del cine argentino, La historia del documental argentino y La historia de la televisión argentina. La otra formada por La historia del cine mundial, La historia del documental mundial y La historia de la televisión mundial.

Por haberse formado durante la dictadura, Leonardo nunca quiso exponerse demasiado. En los 90 filmó Sobreagente. Allí acusaba Domingo Cavallo de ser el autor de la destrucción financiera de la Argentina, aunque destruyó su obra por temor a represalias.

“En ese tiempo yo seguía teniendo miedo; siempre pensé que la dictadura podía volver. Recién cuando llegó Néstor Kirchner fue cuando se me aleja esa idea. Yo viví pensando que los milicos volvían y que si no volvían estaban matando gente a escondidas. Esa fue la única obra que destruí y me arrepiento de haberlo hecho”, se lamenta Polverino.

Después intentó fundar su propia escuela. Pero a pesar de la inversión y de los profesores y equipos profesionales, perdió dinero. Sin embargo, quedó un solo estudiante inscripto: Federico Sires, que es un joven cineasta independiente que lo acompaña en sus proyectos.

Con la ayuda de una amiga editó el Manual del director de cine. Después logró una segunda edición con la Editorial Libertador donde esa obra está en venta. El manual se usa en las universidades nacionales de Tucumán, Córdoba y La Plata.

Con el paso del tiempo y el cierre de las escuelas de cine donde enseñaba, quedó como docente sólo en la escuela municipal de Lomas, donde nunca lo pasaron a planta permanente a pesar de llegar a ser vicedirector.

A la poca oferta laboral se le sumaron problemas financieros resultantes de su divorcio. En consecuencia, vivió un tiempo en la calle, dormía en las plazas porque ya no le quedaban ganas de filmar.

Con la ayuda de sus amigos logró pagarse un cuarto para poder dormir. Por ese entonces su amigo Federico lo convenció para retomar proyectos de ficción, y junto a él descubrieron el cine under, un ámbito con artistas desconocidos pero incluso con más talento que muchos consagrados.

Polverino actualmente tiene una cooperativa de amigos llamada: El grupo Leonardo Polverino. Juntos realizaron varias películas y finalizaron una producción titulada Realidad en sueños, una película de horror y misterio calificada por Leonardo como “cine de autor”. Su filmación se realizó en cinco días, en La Plata y aún no tiene fecha de estreno.

El cine de Polverino trata sobre el “problema del ser argentino”. ¿Qué pasa en Argentina?, ¿Qué nos pasó a nosotros? y ¿Qué tipo de personajes tenemos? Si bien cada película tiene una estética diferente, la visión de mundo básica siempre es la misma.

AUNO 28-03-13
CDD HRC

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