Pavone avisó, cumplió y festejó

El delantero, que había advertido sobre su historia particular al enfrentar a Ricardo Lavolpe, hizo efectiva su sentencia y aportó en el triunfo 2-1 de Lanús ante Banfield. “Hay que disfrutar esta victoria espectacular”, sostuvo. Y ya piensa en emular a José Sand, que construyó su idolatría en “El Granate” tras lograr un doblete en un duelo contra “El Taladro”. “Quiero que sea el arranque de una gran época con esta camiseta”. El que avisa, no traiciona…

Matías Quercia

Lomas de Zamora, noviembre 7 (AUNO).- En la previa al clásico había sido claro al señalar que el actual director técnico de Banfield, Ricardo Lavolpe, lo “debía recordar más que bien”. La referencia data de 2006, cuando Boca y Estudiantes definieron el Apertura de ese año en un desempate celebrado en el estadio de Vélez. Allí, con “El Bigotón” en el banco del equipo de La Ribera, Mariano Pavone convirtió el 2-1 definitivo y le dio el título a su ex club.

Cinco años después, la alegría que el delantero le generó a los hinchas platenses se trasladó a la Zona Sur del Conurbano bonaerense. Ayer, en distintas instancias y contextos diferentes, pero con la misma intensidad, el oriundo de la localidad bonaerense de Tres Sargentos aportó su cuota goleadora para que Lanús derrotara 2-1 a su eterno rival, en condición de visitante.

“Me pone muy feliz poder festejar este triunfo. Los clásicos son partidos aparte que se viven con mucha pasión antes, durante y después. Fue interesante la semana anterior al encuentro; extenuantes los 90 minutos; y ahora nos toca disfrutar de una victoria espectacular”, aseguró el atacante en diálogo con AUNO.

Sin embargo, pese a que el resultado se tiñó de granate, el comienzo mostró un mejor repertorio de parte del elenco local. Banfield buscó e intentó destrabar el marcador a su favor apenas el árbitro Sergio Pezzotta hizo mover la pelota. Y por eso no extrañó que a los 6 minutos se pusiera en ventaja.

Paolo Goltz, que en la jornada pasada había abierto el tanteador en el triunfo 2-1 ante Godoy Cruz, en esta oportunidad cabeceó hacia su propio arco y venció la resistencia de Agustín Marchesín. “Sufrimos un golpe duro, de improvisto, que nos cambió los planes de movida”, afirmó Pavone.

Para colmo, otra situación que modificó lo estipulado por el entrenador Gabriel Schurrer fue la lesión del defensor Carlos Araujo. Sin variantes entre los suplentes, el DT debió apelar a Diego González para ubicarse en el mediocampo y así retrasar al puesto de lateral derecho al paraguayo Eduardo Ledesma. Sólo se llevaban recorridos 10 minutos.

Pero cuando parecía que el elenco albiverde encaminaba una victoria tranquila a partir de su juego asociado y los nervios que consumían al adversario, Pavone apareció para estampar la igualdad. Fue al promediar la etapa inicial tras un pase en profundidad de Diego Valeri y una asistencia precisa de cabeza del uruguayo Mario Regueiro.

“Siempre para un delantero es importante convertir, pero en esta oportunidad es mucho más trascendental. Es algo que cambia el ánimo de un partido en un segundo. Así sucedió, porque cuando Banfield nos dominaba y nosotros no encontrábamos la manera de llegar al arco contrario, el empate nos serenó y empezó a jugar mejor”, analizó.

Si antes de la igualdad cada pelota dividida era ganada por un futbolista local, el 1-1 viró el orden de los factores y también alteró el producto. Es que, con Matías Fritzler como estandarte, Lanús presionó en todos los sectores de la cancha y tomó un mayor protagonismo.

La consecuencia fue el gol de Carlos Izquierdoz. A 10’ para el cierre del primer tiempo, el marcador central se elevó y decretó el 2-1 que dio vuelta la historia del encuentro. “Ese tanto nos impulsó a tomar las riendas del juego de otra forma. Con el resultado a favor, la idea era mantener la cabeza fría”, consideró el ex River.

Y agregó: “En el complemento era necesario no salir dormidos como pasó en el arranque. Había que permanecer concentrados, firmes en todas las líneas y mostrar sacrificio para ganar un clásico. Esa es la principal virtud con la que se debe sobreponer en este tipo de duelos”.

La segunda parte evidenció lo que sintetizó Pavone. Banfield, obligado por las circunstancias, sacó a relucir su fuerza voluntad pero no entendió la forma de vencer el bloqueo rival. Abroquelado en el fondo, el visitante aguantó el resultado y sólo sufrió con un cabezazo de Facundo Ferreyra que los reflejos de Marchesín despejaron increíblemente.

“Es cierto que no se jugó bien y es una realidad que no sostuvimos una idea clara para lograr ser más que el adversario, pero los clásicos se disputan con mucha presión, demasiados nervios y muy poco de lucidez. En ese conjunto de cosas, Lanús fue más contundente y se llevó los tres puntos”, enfatizó.

Así dio el delantero las razones por las cuales su equipo quebró la racha negativa frente a Banfield, pues no se iba del Florencio Sola con un festejo desde el Clausura 2009 cuando ganó 1-0 con un gol que algunos de Maximiano Velázquez.

Pero el que recuerda a la perfección Pavone es otro duelo: el del Apertura 07’. Mientras él vestía la camiseta verde y blanca del Betis español, en Argentina y por la sexta fecha del certamen local, José Sand convertía un doblete para el 2-1 de Lanús sobre Banfield. Allí inició el idilio entre los hinchas y el delantero correntino, título mediante.

“Para eso sirve un clásico. El festejo es mucho más especial que cualquier partido. Y para los jugadores puede ser una bisagra; un antes y un después. Espero que sea el arranque de una excelente época con esta camiseta y así poder darle varias alegrías a la gente”, concluyó.

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