Por Celeste Pintos y Ana Segundo
Organizaciones dedicadas al cuidado y asistencia social de las infancias de Esteban Echeverría y Lomas de Zamora alertaron que sus cuentas están “en rojo” debido al endeudamiento que algunas contrajeron para sostener sus actividades y advirtieron que la “situación de violencia en las calles empieza a parecerse a la del 2000” ante el avance del narcomenudeo y la falta de trabajo. Además, denunciaron que existe una “desprotección” de los hogares convivenciales y afirmaron que “hay un claro aumento de situaciones de vulnerabilidad”.
«Muchas familias con niños perdieron el trabajo, el alquiler o que tienen su casa pero no llegan a comprar la comida», describió Agustina Rubinetti, una de las referentes lomenses de Patria Grande que colabora en lugares donde durante los últimos meses notó “situaciones de dificultad para el acceso a todo tipos de derechos, como la comida, el techo, el abrigo y el acceso a la Justicia”.
También fue testigo de padecimientos de salud mental y consumo problemático en los barrios. Por eso consideró “imprescindible” una “política de Estado que realmente llegue” y aseveró que para lograr soluciones reales es necesario «integrar la mirada de las personas que atraviesan estas situaciones y de las organizaciones que las acompañan».
En Fiorito y Villa Centenario, dos localidades de Lomas de Zamora, la situación no es muy distinta. Estela Rojas, responsable de la organización Chicos del Sur, resaltó a AUNO que la falta de ingresos en las familias y el avance de la venta de drogas ilegales deterioran gravemente la calidad de vida de los niños y niñas en estos territorios.
Según ella, “el producto de la desocupación se mide en malnutrición, semi analfabetismo e iniciación en el narcomenudeo». Y en estos tiempos, “como nunca, podemos observar que los niños y niñas que viven prácticamente solos con sus madres y padres en situación de consumo problemático, que no pueden hacerse cargo ni de sí mismos”.
Frente a este panorama, Rojas subrayó la necesidad de “escuchar qué es lo que pasa en los territorios, involucrarse”, sumar recursos humanos, económicos y de formación para llevar adelante el trabajo de la organización.
“SOBREVIVIMOS COMO PODEMOS”
“Estamos en rojo”, lamentó Silvia Casas, la fundadora y directora de Casa Manu, un hogar echeverriano de la localidad de Monte Grande que trabaja en la contención de niños y niñas que viven con VIH/sida y se encuentran en estado de abandono.
A casi 25 años de la creación de la institución, Casas contó a AUNO que el hogar transita uno de los peores momentos económicos, al punto que se sustentan principalmente por las donaciones que reciben de vecinos y vecinas, que en los últimos meses mermaron significativamente.
Perciben las becas para niños institucionalizados que provee el gobierno de la provincia de Buenos Aires como aporte económico para asegurar la asistencia alimentaria y las actividades de la organización. No obstante, durante el verano no contaron con este dinero, por lo que se vieron obligados a suspender terapias de los niños y las niñas que alojan en la casa: “Las becas de la Provincia las pagaron en diciembre y hasta abril no transfirieron fondos a ningún hogar”. Luego, la situación se normalizó.
Para Casas, es “muy triste” llegar así a los 25 años de la institución. “Somos una de las organizaciones más importantes de la Argentina y tenemos reconocimiento internacional por el trabajo que hacemos, pero no teníamos plata para pagar al cuidador, que está cuerpo a cuerpo con el niño o la niña”.
Ante la necesidad de afrontar los gastos del hogar, debieron tomar deuda para seguir funcionando y pagar los sueldos, pero aparecieron más problemas: “Estamos en rojo, pero no solo nosotros, todos los hogares de la Provincia”.
“Nunca nos había pasado esto. Jamás nos habíamos atrasado con los sueldos del personal de esta forma y da miedo”, expresó con preocupación y sostuvo que “hay desprotección con respecto a los hogares”. “Este último tiempo nos han dejado solos”, afirmó.
“EL GOBIERNO NACIONAL NO EXISTE”
Un panorama similar experimentan en El Palomar, una institución lomense de Villa Centenario que se encarga de trabajar en prevención y asistencia de las adicciones de jóvenes desde los 17 años, así como también en la contención de chicos y chicas provenientes del organismo de Niñez de la provincia de Buenos Aires a través del hogar.
“Está todo muy difícil para las organizaciones sociales, los jóvenes, niños o adolescentes que intentan derivar están muy rotos. Es una situación crítica”, lamentó la fundadora y directora de la organización, Gladis Madeddu.
La organización se sustenta por convenio con el Estado, a través del organismo de Niñez y Adolescencia bonaerense, y al gobierno de la Provincia “se le está dificultando” el otorgamiento de fondos porque desde Nación no envían las partidas correspondientes.
“El gobierno nacional no existe. Con otros gobiernos podíamos hacer un proyecto, conseguir un subsidio para algo o nos conseguían el micro para irnos de vacaciones, llevar a los chicos, ahora nada de nada”, aseveró Madeddu.
Los programas nacionales que han dejado de percibir los jóvenes son el PAE (Programa de Acompañamiento para el Egreso), que permite la inserción social del adolescente, y la AUH (Asignación Universal por Hijo), que se trata de un monto de dinero que cobran por medio de ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social).
“Sobrevivimos como podemos”, expresó y explicó que los costos de funcionamiento, como los servicios, seguros, emergencia médica, entre otros, sufrieron fuertes aumentos, por lo que se les dificultó realizar arreglos a la casa y perdieron personal.
CP-AS-AFD
AUNO-15-06-2026


