Murió Jorge Ginarte

A los 70 años y tras luchar con una enfermedad terminal, el Gordo falleció hoy en una clínica de Lomas de Zamora. Dirigió al “Milrayitas” en nueve oportunidades y fue el hacedor del último equipo que consiguió el ascenso a Primera División en julio de 2000. Como jugador también defendió los colores de Los Andes y Temperley.

Martín Voogd

El vestuario se abría. Allá en el fondo, mientras sus jugadores se cambiaban y el vapor se confundía entre toallones y el aroma mixturado de perfumes y desodorantes, su generosa figura se dejaba ver. Sentado en un rincón, a veces con una toalla rodeando su cuello, con los brazos cansados y las manos posadas sobre sus piernas, Jorge Ginarte hablaba con los periodistas. No importaba el resultado, el viejo entrenador jamás esquivaba las preguntas y, casi nunca, caseteaba las respuestas. Gentil y bien predispuesto, repartía sabiduría futbolera como pocos. Ayer, a los 70 años y tras darle lucha a un maldito cáncer, el Gordo murió en una clínica de Lomas de Zamora. El fútbol, especialmente el del ascenso, ya lo extraña.

Ginarte había nacido el 16 de mayo de 1940. Como jugador fue defensor. Efectivo y recio, siempre entregaba la bola al pie. Lo disfrutaron Los Andes y Huracán en Primera División, donde jugó 221 partidos con un gol. En el Ascenso, además de vestir sus amadas “mil rayitas”, defendió los colores de Temperley. El Gordo dejó buenos recuerdos dentro del campo. Pero lo mejor lo hizo del otro lado de la línea de cal, con una interminable y prolífica trayectoria en el fútbol de los sábados, ése que hoy no tiene día ni horario fijos ni público visitante.

Fue entrenador en Temperley, El Porvenir, Almirante Brown, Lanús, Ferro de General Pico, Talleres de Remedios de Escalada, Tigre, San Martín de Tucumán, Colón, Atlético Tucumán, Instituto, Belgrano, Atlanta, Gimnasia y Tiro, Atlético Rafaela, Defensa y Justicia y Sarmiento, en donde lució por última vez su buzo de entrenador en la temporada 2007-2008.

Sin embargo, los recuerdos indelebles los dejó en Santa Fe y Portela. Allí se puso el buzo de DT en nueve oportunidades, con distinta fortuna. Pero cómo podrán olvidar los hinchas de Los Andes el ascenso que sacó de la galera en la temporada 1999-2000. Entonces, tras dejar en el camino a Banfield en la primera ronda del Reducido, el conjunto lomense superó en las finales a Quilmes y regresó a Primera División. Con un equipazo que los fanáticos recitan de memoria, con Darío Sala, Gabriel Lobos, Mauricio Levato, Orlando Romero, Felipe Desagastizábal y Rubén Ferrer como estandartes.

Sus restos serán velados hasta las 15.30 de este martes en Hipólito Yrigoyen 8762, frente a la Municipalidad y la plaza de Lomas de Zamora.

AUNO 08-06-10 MFV

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