La historia de Gabriela Conti, la mujer que restaura locomotoras históricas en Remedios de Escalada

Heredera de una familia atravesada por el ferrocarril, ella se enamoró de las locomotoras desde que era chica. Hoy, además de trabajar en Seguridad e Higiene, dedica sus ratos libres a restaurar dos máquinas centenarias en el Ferroclub de Remedios de Escalada: una North British de 1906 y una Orenstein & Koppel de 1937.

Escuchar el bullicio de un tren traslada a Gabriela Conti a la casa que la vio crecer. Su padre era operario de vía y obra en Ferrosur Roca, empresa que les asignó la casa donde vivieron durante años, a metros de la estación de Azul. Antes, su bisabuelo y luego su abuelo habían sido señaleros del antiguo Ferrocarril del Sud. Ahora, ella continúa con ese legado y trabaja en la puesta a punto de dos locomotoras europeas en un taller de la localidad bonaerense de Remedios de Escalada.

Desde los tres años, el patio de mi casa era el andén”, contó Conti a AUNO. En los ratos libres dedica su tiempo al Ferroclub, donde junto a un equipo se dedica a reparar y mantener dos piezas históricas: una North British clase 8A-3341 de 1906 y una locomotora industrial alemana fabricada por Orenstein & Koppel en 1937.

Esa pasión también la comparte con sus hermanos mayores, aunque desde distintos lugares: Roberto es maquinista y Mariano trabajó como cambista hasta que se retiró.

Conti recuerda la primera vez que quedó fascinada por la bocina de una locomotora. Era el año 2000 y tenía apenas tres años. El sonido provenía de una General Electric C22-7i, una de las locomotoras apodadas «burritas» que llegaban desde Brasil.

«Son diferentes por sus motores y el formato, pero lo que más me llamó la atención fue la bocina. Escuché una totalmente distinta. Desde ese momento, no me olvidé nunca más y decidí dedicarme a esto», recordó. Hoy, aquella locomotora que despertó su fascinación cuando era niña lleva un lugar permanente en su piel: la tiene tatuada en el brazo.

A sus tres años, Gabriela quedó fascinada por la bocina de una locomotora. (Foto: Gabriela Conti).

Al crecer, eligió estudiar Seguridad e Higiene, ya que no tenía la posibilidad de hacer una carrera vinculada al ámbito ferroviario. «Decidí hacer lo más cercano posible a lo operativo y al cuidado de la gente«, explicó a este medio. Su elección estuvo atravesada por una convicción: «El operario es siempre el que está más en riesgo«.

La locomotora «burrita», que Conti lleva tatuada en la piel.

A finales de 2025, visitó Ferroclub Argentino, en Avenida 29 de Septiembre 3675 en Remedios de Escalada. En ese lugar volvió a sentirse como cuando escuchó esa bocina de su infancia: quedó fascinada por la belleza del taller, un escenario dinámico que está en constante transformación.

«Es lindo entrar a un lugar y que nunca nada esté en el mismo orden. Hoy ves las cosas de una forma y mañana cambian porque hacen maniobras o tienen que arreglar algún coche o alguna locomotora. Es algo simple, pero se disfruta igual», describió.

El equipo de Ferroclub de Escalada. (Foto: Gabriela Conti).

Uno de los socios la invitó a sumarse: «Él me incentivó a que sea parte de este equipo y me enseñó a conducir la locomotora. Soy maquinista de vapor«, relató orgullosa.

Si bien Conti reconoce «en ningún momento se sintió diferente» en un sector históricamente masculinizado como es el ferroviario, sí considera que la viralización de un video en el que se la ve entre las locomotoras pueda contribuir a que «muchas mujeres puedan animarse a trabajar en ciertos rubros». «(En el club) me recibieron como una más y lo pude hacer. Ellos son mi familia», destacó.

Las máquinas que restaura

Conti integra el equipo O&K + 3341 —conformado por Ramiro, Martín, Blas, Gustavo, Juani, Santiago, Alejo y Joaco—, que trabajan codo a codo en la puesta a punto y preservación de dos piezas históricas de valor incalculable: la North British clase 8A-3341 y la Orenstein & Koppel

La primera, fabricada en 1906 en Gran Bretaña, pertenece a un lote histórico de 34 unidades (numeradas de la 3321 a la 3354) que prestó servicio en el Ferrocarril Sud y luego en el Roca

Esta locomotora estuvo destinada a maniobras y servicios locales entre la provincia de Buenos Aires y Bahía Blanca. Después de pasar por la órbita de Ferrobaires (UEPFP) y sobrevivir al desguace general del vapor, la 3341 fue rescatada del abandono en noviembre de 2012 por el trabajo voluntario.

La locomotora North British fabricada en 1906 en Gran Bretaña.

La Orenstein & Koppel es una locomotora industrial alemana de tipo 0-6-0T fabricada en 1937. Con un motor bicilíndrico de 100 HP de potencia y un peso operativo de 37 toneladas, cumplió funciones durante décadas en la cementera Minetti, en La Calera, en Córdoba. 

En 1991, luego de dos décadas fuera de servicio, la unidad número 2 fue donada al Ferroclub. Hoy está operativa y recibe mantenimiento constante por parte del equipo.

La Orenstein & Koppel es una locomotora industrial alemana fabricada en 1937.

Mantener operativas máquinas con un siglo a cuestas representa todo un desafío. «No tenés a quién consultarle porque tienen 100 años, entonces hay que ingeniárselas», aseguró Conti. 

Para ella, el objetivo del equipo debe ser siempre «tirar para el mismo lado». «No sólo en el hecho de trabajar, es el hecho de amar lo que estás haciendo», cerró.

AUNO-17-09-2026

DR-MB

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