“La figurita difícil”

Si se habla de filatelia no se puede dejar de pensar en un universo repleto de formas, colores, variedades, cantidades y temas, para todos los gustos. Y dentro de ese abanico de ofertas, cada coleccionista, que carga su propia mochila de anécdotas y recuerdos emparentados con la actividad, elige incursionar en el camino que mayor […]

Si se habla de filatelia no se puede dejar de pensar en un universo repleto de formas, colores, variedades, cantidades y temas, para todos los gustos. Y dentro de ese abanico de ofertas, cada coleccionista, que carga su propia mochila de anécdotas y recuerdos emparentados con la actividad, elige incursionar en el camino que mayor curiosidad le despierta.

El tesorero Jorge Bianchi compartió con AUNO-Tercer Sector su experiencia personal:
“Estaba en la escuela primaria, alrededor de 1962, tendría diez años en ese momento.
En esa época había una tendencia en las escuelas a enseñar a los chicos todo lo relacionado con las actividades del correo y las estampillas, la filatelia. Yo recuerdo que mis compañeros de clase y yo juntábamos estampitas de las cartas que llegaban a nuestras casas y las llevábamos al colegio para intercambiarlas. Así, de a poquito, fuimos mejorando nuestra propia colección. Además, nuestros padres sabían que esta era una actividad didáctica y cultural y nos alentaban a hacerlo.”

Bianchi encontró un desafío en sus “comienzos filatélicos”…

“Buscando, me di cuenta de que no podía encontrar sellos de Japón, hasta que un día mi viejo me dijo: ‘hay un local en una galería de Lomas que los tiene.’ Y fue necesario solamente verlos para empezar a coleccionarlos. El colorido me llamó mucho la atención, la calidad de impresión también.”

Con el tiempo, creció su interés y, a la par de esto, sus conocimientos sobre el tema. Su desafío continúa hasta hoy, ya que se ha puesto como reto incorporar cada año la emisión de un nuevo sello para completar la vitrina de Correo Aéreo, parques nacionales y deporte de Japón. Esta es la historia de las “figuritas difíciles” que componen la colección de Bianchi: “En 1946, después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad japonesa estaba mal anímicamente y el gobierno nacional decide, en conjunto con el ministro de Deporte, realizar un campeonato llamado Campeonato Atlético Nacional, como forma de levantar el ánimo a la gente. A partir de 1947, se ha estado organizando anualmente ese campeonato en el que se emiten sellos conmemorativos. A su vez, desde 1936 se emiten sellos que conmemoran la preservación del medio ambiente y dentro de esto los parques nacionales.”

El director de la revista de Cefiloza, Fabián Corzo, es otro de los apasionados que, en el arte de coleccionar, dedica su máxima energía a conseguir sellos del reinado de Italia de 1862 a 1945. Sin embargo, su objetivo es también reunir estampillas de contenido un tanto peculiar: las manos.

“¿Por qué colecciono manos? Porque yo soy dibujante y siempre me apasionó el poder que tiene la mano para determinar un gesto. Aunque uno no viera el resto del cuerpo, una mano puede significar amor, odio, lucha. Eso se ve en el sello. Se puede ver, por ejemplo, en un sello de Andorra la mano de un joven ayudando a un anciano con bastón a cruzar la calle. O hay también algunos en los que se muestra a un abuelo llevando de la mano a un nieto. Todo eso construye ternura.”

Hasta aquí, un breve recorrido por el hobbie o pasatiempo más importante de los protagonistas de Cefiloza, aquel que heredaron de generaciones anteriores y que esperan verlo manifiesto en los tiempos que corren.

AUNO – 28/04/11
SC/PC/GDS/CS

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