¿La extinción de los bowlings? La cuarentena pone en jaque al sector

En los últimos días se viralizó en redes sociales la fotografía de un cartel en el histórico comercio de Lomas de Zamora “9773 Bowling” que advierte sobre el inminente cierre del local ante la inactividad por la cuarentena. El anuncio encendió las alarmas sobre un rubro y un deporte poco visibilizado en la pandemia.

Tras más de 150 días de cuarentena en el AMBA por la pandemia de coronavirus, son varios los comercios que se ven perjudicados al no poder funcionar de la manera tradicional. Si bien las autoridades nacionales habilitaron protocolos de apertura para rubros como peluquerías, inmobiliarias o indumentaria, el bowling no obtuvo hasta ahora ningún tipo de respuesta ante la falta de actividad.

En los últimos días, un peculiar cartel sobre la entrada del local 9773 Bowling acerca de su inminente cierre llamó la atención de los vecinos y vecinas de Lomas de Zamora. “¡Por el maldito virus y las malas decisiones de los gobernantes se irán 40 años de historia a la basura!”, reza la pancarta.

El histórico negocio permanece sin actividad desde hace más de cinco meses y la posibilidad de bajar las persianas en forma definitiva se avecina en el corto plazo. “La situación es desesperante. Venimos de muchos años de baja de trabajo”, reconoció en diálogo con AUNO Gerardo Berretino, dueño fundador del espacio.

Queridos Amig@s, ayer sábado 16 de agosto, no fue un sábado común y corriente para el 9773 Bowling…en efecto, no lo…

Gepostet von 9773 BOWLING am Sonntag, 16. August 2020

“En 40 años pasé todas las crisis del país y las superamos porque nos dejaban trabajar. En este momento, lo único que sabemos hacer, que es trabajar, lo tenemos vedado. Es un callejón sin salida”, lamentó.

El bowling funciona sobre Hipólito Yrigoyen al 9700 desde su inauguración en 1981 y es uno de los últimos en su especie en la región. Con servicio de restaurante y mesas de pool en su primer piso supo ser lugar de encuentro de jóvenes y familias del conurbano a lo largo de varias generaciones.

Para poder revertir los efectos de la cuarentena, Berretino presentó ante el municipio lomense una propuesta de protocolo para reabrir sus puertas y empezar a recaudar. Tanto para el sector de bowling como para el pool, las medidas incluyen restringir la cantidad de pistas, o mesas de juego, a una de por medio y el uso de alcohol en gel y toallas sanitizantes.

Mientras que para el sector gastronómico se buscaría limitar el número de mesas para respetar el distanciamiento social y aplicar los protocolos aprobados para los restaurantes. Con el objetivo de reactivar su local, el dueño expresó: “Esto lleva un gasto que hoy la verdad no sé si podría encararlo, pero uno sigue insistiendo antes de entregarse”.

El comercio permanece cerrado desde una semana antes del dictado de la cuarentena obligatoria en todo el país, y a partir de ese momento, las deudas y sueldos a pagar se acumulan y complican aún más la situación.

“Es una empresa que nunca debió nada y ahora me empecé a endeudar. Estoy debiendo impuestos provinciales, municipales, el pago del alquiler y hace dos meses que no le puedo pagar el sueldo a mis empleados”, reconoció el titular del emprendimiento.

Si la situación no cambia, Berretino teme “no llegar a fin de año”. “Estoy en contacto con los pocos bowlings que quedan, pero nos dicen que no hay manera, por ahora solo se habla de la vuelta de los deportes al aire libre. Veo un panorama muy desalentador, podría ser la extinción de los bowlings”, expresó.

Semanas atrás se confirmó el cierre del Bowling Palos en Castelar, Partido de Morón en la zona oeste del Gran Buenos Aires. Después de 44 años de historia, el local amaneció con los carteles de una inmobiliaria que anunciaron la puesta en venta del establecimiento.

Son pocos los locales como 9773 Bowling que quedan en pie. La mayoría se concentra en la ciudad de Buenos Aires, mientras que otro puñado se puede encontrar en las localidades de San Martín, Villa Ballester y San Justo.

La situación del bowling como deporte también es crítica

Los profesionales que se dedican al bowling ven el desarrollo de su disciplina en problemas. Con las restricciones impuestas para las actividades deportivas, cientos de competidores no pueden cumplir con sus entrenamientos.

Al no estar clasificados para los Juegos Olímpicos de Tokio, la Selección Argentina de Bowling (AAB) se encuentra con la imposibilidad de seguir con sus rutinas. Los establecimientos de alto rendimiento Bowling Paloko y LLBS Training Center también están cerrados por no contar con los permisos.

“Como deporte estamos totalmente parados porque los locales están cerrados, no están operando porque no hay permisos y los deportistas tampoco tienen permiso para entrenar”, detalló en diálogo con este medio Mercedes Pérez de la Losa, secretaria de la AAB y campeona nacional de bowling.

El bowling es considerado como un deporte olímpico, pero solo a nivel panamericano. En cuanto a cómo vive la ausencia de la disciplina en el marco de la pandemia, de la Losa reconoció: “Hace seis meses que no agarro una bola de bowling. Estoy haciendo distintos ejercicios pero el entrenamiento físico que se hace jugando no lo puedo hacer. Estoy desesperada”.

El torneo Iberoamericano a disputarse este año en Perú fue cancelado, mientras que el Sudamericano, en la misma sede, fue suspendido hasta octubre con chances de que se postergue hasta el 2021. Por el momento solo el campeonato Sudamericano Juvenil está confirmado para diciembre, pero “está por verse, vamos a esperar. Es un torneo que estaba pautado para jugar en abril, pero como está todo vamos con el día a día en general”, contó la campeona nacional. 

AUNO-21-09-20
AB-SAM

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