Inauguran un mercado de productos autogestionados

Un mercado de venta de productos surgidos de fábricas recuperadas, autogestionadas y movimientos barriales funciona en el barrio porteño de Núñez. Se trata de una vuelta de tuerca al ancestral almacén de barrio que propone evitar la explotación laboral de los productores primarios en manos de las grandes marcas y los incontables intermediarios en la cadena productiva.

Por Sebastián Ochoa

(AUNO-TERCER SECTOR*) La propuesta se basa en dos condiciones: la primera sostiene que los productos que se ofrecen son sanos, ya que se fabrican sin químicos, en procesos no contaminados por el medio ambiente; y en segundo lugar, se elaboran en condiciones dignas de trabajo. Así se constata en las góndolas del flamante local, ubicado en 3 de Febrero 3552, Núñez, en las que se encuentran “a precio justo” desde yerba, grisines, miel, dulces, quesos, artículos de limpieza y textiles hasta juguetes.
Esta modalidad “#8220;denominada comercio justo- necesita un contrato tácito por parte del comprador, una suerte de fidelidad a la idea que atraviesa a la iniciativa. Sobre este punto, Cristina Feijoó, uno de los “cuatro piojos locos” integrante de la cooperativa La Asamblearia explica que “tenemos que romper con hábitos de consumo que están muy arraigados en la sociedad y virar hacia uno que sea responsable. Por eso intentamos comprometerlos en la práctica”.
Hacia ello apuntan los carteles que figuran en las paredes del local. Se lee, por ejemplo, como consigna de los juguetes, uno que dice “Bien Argentino”: “Somos un emprendimiento de desocupados y subocupados participantes de la asamblea popular de Villa Martelli “#8220;define Feijóo-. Fuimos sumando los conocimientos de cada uno de nosotros sobre carpintería, pintura, diseño, dibujo, y así fueron naciendo estos juguetes de madera”.
La pintura utilizada no tiene plomo, arsénico ni elementos contaminantes. Ninguno tiene bordes que puedan lastimar, ni clavos o tornillos. Cuando se les pregunta si funcionan como cooperativa, artesanos asociados u otra variante, confiesan que “sólo podemos decir que arrancamos de la nada, vamos inventando y haciendo lo que podemos”.
Para dar una base más sólida a estas nociones, en el ámbito del local de 200 metros cuadrados funciona una “Escuela Popular de Economía Solidaria”. En ella se realizan seminarios, talleres y cursos destinados a quien quiera interiorizarse en lo que es el comercio justo. Además de dictarlos en el local, los miembros de La Asamblearia transitan en un constante peregrinar por la ciudad y el conurbano de Buenos Aires para transmitir la chispa de una justicia comercial que repercute en lo social.
La cooperativa, que tiene su origen en las discusiones de plaza propiciadas por la Asamblea Barrial Núñez y a la Asamblea Popular de Núñez-Saavedra, presenta tres maneras de ofrecer sus productos: en el local, en pequeños comercios a través de un equipo de vendedores, y en comedores comunitarios y municipalidades, al por mayor. Las ganancias se destinan a pagar los sueldos de las tres chicas que atienden al público y los viáticos de seis vendedores externos.
Horacio Salas Oroño, otro de los integrantes de la cooperativa, cuenta el “caso italiano”. Este fue uno de los países europeos que hacia la década del sesenta inició la prédica del comercio justo. Hoy, allí funcionan tres mil quinientas tiendas como La Asamblearia. Y, en las encuestas, sólo el 40 por ciento de los italianos sabe qué es el comercio justo. “Si este relevamiento se realizara en el país ¿qué resultado obtendríamos?”, se pregunta el cooperativista seguro de obtener una cifra menor.
Salas señala que es distinto el contexto del comercio justo en un país del primer mundo con respecto al que ofrece Argentina. “Acá, si te escapás de los precios de mercado en un 20 o 30 por ciento de más, no te compra nadie”, señala. Sin embargo, destaca la importancia de explorar en el país el vínculo que se puede crear entre los productores primarios y el mercado minorista. Para Salas se trata, ni más ni menos, de “cambiar las relaciones sociales”, dejar de lado el doble discurso y “unir lo que la gente dice de este tipo de emprendimiento y la práctica real, que se expresa cuando tiene que comprar un producto”.
En el local se comercializa mercadería proveniente de 25 emprendimientos, entre los que se encuentran la yerba Titrayju, cultivada por colonos de Misiones; quesos de la cooperativa Montecastro; y artículos de limpieza “#732;Burbuja Latina”#8482;, elaborados por la asamblea Gastón Riva.

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Cómo comunicarse:
La Asamblearia: Teléfono, 4702-2644
E-mail: info@asamblearia.com.ar
www.asamblearia.com.ar
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Agencia Universitaria de Noticias y Opinión
Revista Tercer Sector

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