Es tiempo de cambiar

Denuncias sobre arbitrajes amañados y acusaciones cruzadas sacudieron esta semana al fútbol argentino. Son síntomas que indican el agotamiento de un modelo dirigencial que debe llegar a su fin

Lomas de Zamora, mayo 20 (AUNO).- El desafortunado arbitraje de Patricio Loustau en el clásico Boca-River, que resultó claramente perjudicial para el elenco de Núñez, y las denuncias del ex referí Javier Ruiz sobre partidos arreglados, en algunos de los cuales él mismo (según sus dichos) estaría involucrado, expusieron los manejos dirigenciales de un fútbol cada vez más sospechado ante los ojos de la sociedad.

Los reiterados yerros de Luostau en detrimento del equipo dirigido por Juan José López durante la derrota por 2-0 ante Boca motivaron al presidente de River, Daniel Passarella, a realizar un enérgico reclamo en la reunión de Comité Ejecutivo que se desarrolló el pasado martes en la sede de la calle Viamonte. “Tenés que dar un paso al costado”, le espetó el ex defensor al mandamás de la AFA, Julio Grondona, en medio del tumultuoso cónclave.

¿Pero cuál es la autoridad de Passarella para reclamar la salida del fundador de Arsenal de Sarandí, si varias veces le solicitó a Don Julio fondos para oxigenar a la alicaída economía del club? ¿Puede el ex capitán de la selección argentina presentarse como una alternativa que reemplace al modelo de conducción que desde hace 32 años encarna Grondona? ¿Es Loustau el responsable de que River se encuentre al borde de la Promoción? ¿El empresario de medios Daniel Vila, que aspira a conducir los destinos de la AFA es el verdadero impulsor de esta arremetida del Kaiser?

Son preguntas que dan vueltas en medio de acusaciones cruzadas, y en un contexto en el que la palabra robo se lanza con demasiada liviandad, sin que nadie aporte pruebas contundentes al respecto.

Pero las sospechas siguen en el orden del día. El ex árbitro Javier Ruiz, desplazado hace algunos meses de sus funciones, prendió el ventilador y acusó a varios de sus antiguos colegas de recibir dinero a cambio de favorecer a algunos equipos.

Ruiz mencionó también a dirigentes y empresarios, pero lo más llamativo es que se involucró a sí mismo como “intermediario” entre sobornadores y sobornados. Denuncias graves que merecen una investigación seria que por el momento no se visualiza.

Mientras, la pelota sigue rodando y cada vez se mancha más ante la indignación de los hinchas y socios de los clubes, que hastiados de años de sinuosos manejos, reclaman que de una vez por todas se ponga fin a la cultura del “todo pasa”.

AUNO-20-05-11
LDC

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