Dictan cursos para mejorar la acción voluntaria

En tres plazas porteñas se dictan cursos de formación de voluntarios para quienes quieran colaborar en comedores comunitarios, cárceles, hospitales o escuelas.

Por Favio Orellana

(AUNO-TERCER SECTOR*) ¿Cuál es la diferencia entre la actividad voluntaria y el voluntariado? ¿La solidaridad puede enseñarse? ¿Cualquier persona puede ser voluntaria? El curso “Cómo hacerse Voluntario desde la Plaza de tu Barrio” que se implementa simultáneamente en tres plazas porteñas se propone contestar estos interrogantes. El objetivo principal es capacitar a los vecinos que desean participar en proyectos sociales o tareas comunitarias en comedores, cárceles, hospitales o escuelas de su barrio.
“La capacitación consiste en darle a la gente herramientas básicas que le permitan acercarse al mundo del voluntariado y al trabajo voluntario en particular”, explica a AUNO-Tercer Sector Sandra Spampinato, coordinadora del programa, terapeuta ocupacional del Hospital Borda y presidenta de la Fundación Juan Augusto Vignes. “El mundo del voluntariado tiene un marco teórico propio, tiene ideología y filosofía. Y está al servicio de mejorar la actividad voluntaria”, puntualiza.
La actividad voluntaria concreta, así orientada, permitiría al voluntario contar con más recursos para mejorar la acción de dar o ayudar, ya que la persona que encara esta actividad debe prepararse a situaciones que le pueden resultar incómodas, como por ejemplo cuidar enfermos terminales, llevar ropa a una escuela y sentir la impotencia de no poder cambiar el estado de las cosas, entre otras. “Una actividad voluntaria es dar y recibir, uno debe sentirse bien ayudando al otro. No existe la solidaridad abnegada y sufrida”, grafica Spampinato en respuesta a la idea generalizada que pregoniza que uno debe estar siempre dispuesto a dar, incluso contra su voluntad. La coordinadora rechaza esta concepción de plano: “Un voluntario debe tener tiempo y ganas de ayudar, de lo contrario sería una carga para él”. En definitiva, según la idea general que plantea el curso, el voluntario debe pedir y hacer reconocer los derechos del otro. Por eso “se debe ser persona, ciudadano y voluntario” para llegar a tener las actitudes y aptitudes que se requieren al encarar esta tarea.
“Uno se enfrenta a situaciones de compleja lectura, más allá de la motivación personal de ayudar al prójimo, que a lo mejor también tiene problemas similares a los del voluntario”. Estos cursos ayudarían a poder tener una mirada más amplia que el simple acto de dar. Así, “muchas veces se evitarían estados de agotamiento, de estrés, de sentir que la realidad lo supera a uno”, reconoce Spampinato.
Todo sería cuestión de conciencia en el mundo del voluntariado. Según la terapeuta, el salto se da en tomar conocimiento de que lo que uno hace, esa acción de ayudar, está inmersa en un contexto global, un movimiento general que se da en casi todos los países del mundo. “Son dos dimensiones de una misma situación. La tarea voluntaria es una expresión de la solidaridad”.
El curso fue creado hace 5 años por la Fundación Vignes y a partir de este año cuenta con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Con el objetivo de enseñar que el voluntariado puede ser una verdadera actitud de vida, su coordinadora asegura que “hay mucha gente que tiene ganas de ayudar y hacer algo por el otro, pero no encuentra las instituciones porque tienen un perfil muy bajo”. Por eso, decidieron hacer estos cursos por primera vez en tres plazas porteñas: Plaza Aramburu, en el barrio de Flores, Parque Las Heras en Palermo y en el Parque Florentino Ameghino de Parque Patricios. Las plazas son el lugar propicio para “este tipo de cursos amenos, no tan catedráticos ni tan formales”. Por verano suelen realizarse dos, el segundo comenzará el 5 de marzo y los interesados pueden inscribirse llamando al 4767-4405.
“Se acercan personas que no conocen nada sobre el voluntariado y otras que trabajan en ONG y buscan capacitarse”, cuenta Spampinato. De esta manera, los cursos nacen como una interpretación a una demanda espontánea que se producía en la sociedad civil. “La gente está entendiendo que el `no te metas´ no nos está llevando por buen camino. Como en la tragedia de Cromañón se ve que las reacciones son más rápidas”. Eso sería un indicador elocuente, según Spampinato, de que este concepto cultural “se está desmantelando”.

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