Por Paola Cuenca, Rocío Farías y Débora Paz
Nancy Yovanovich se presentó a declarar tres meses después de estar prófuga. Antes lo había hecho su madre, María Mitrovich, de 78 años. Hay una cómplice más pero no se sabe dónde está. Todas eran buscadas por “estafa de limpieza espiritual”. Las acusaron de tener algo que ver con el suicidio de una joven a la que le hicieron “un trabajo”: le limpiaron 14 millones de pesos.
Cuando ocurrió a mediados de enero último, el caso resonó por todos los medios de comunicación pero al cabo de unos días dejó de tener relevancia. Los noticieros lo dieron a conocer como “El caso de Merlín Díaz”, la peluquera de 30 años que se mató con ácido muriático, pero pocos recuerdan por qué tomó esa decisión.

Merlin requirió una “limpieza espiritual”. Se trata de una práctica que propone aliviar un estado emocional y mejorar en las personas aspectos como la salud, el amor y el dinero. Se realiza un ritual que aleja las “malas energías” y atrae la prosperidad. Pero todo esto no sucedió.
LA TRAMA DE LA ESTAFA
El contacto entre Merlin y las acusadas de haberla estafado comenzó tres días antes de la tragedia, cuando las mujeres se presentaron en la peluquería ubicada en el barrio Olimpo, de Lomas de Zamora, donde trabajaba la víctima. Los vecinos aseguraron verlas merodeando la zona, pero el primer encuentro directo ocurrió el jueves 15 de enero. En las cámaras de seguridad del local quedó registrado el momento en el que dos de las imputadas le dejaban un abanico y un “amuleto” de color rojo.
El segundo encuentro fue el sábado 17 y en este caso Nancy Yovanovich fue grabada dirigiéndose al depósito del local, el único espacio privado donde no había cámaras. Los investigadores de la causa confirmaron a AUNO que ese fue el momento en el que la acusada le habría insinuado a Merlin que su dinero tenía una “maldición”.
El tercer encuentro se produjo tres días después, cuando Mirta Mitrovich llegó al local en calidad de clienta. Viajó desde Temperley hasta Olimpo para hacerse una simple manicura. Esto llamó la atención de los investigadores.
Alex Díaz es el hermano de Merlín. Todavía sufre la pérdida y le cuesta hablar de ella, pero así y todo rememoró algunos datos con AUNO. Según contó, la joven había decidido hacerle a su ahorro una limpieza espiritual.
“Llevó el dinero maldito en una mochila desde su departamento hasta el local para que ellas (las acusadas) le realizarán el trabajo de limpieza”. Una vez en la peluquería, le pidieron que “gire las cámaras de seguridad para otro lado donde no las pueda tomar».
Merlin les entregó 14 millones de pesos en efectivo que correspondían a los ahorros conjuntos que tenía con su esposo Lewis Celestino, y el supuesto trabajo de “limpieza” tardó aproximadamente 20 minutos. Después de ese período, las cámaras muestran que las acusadas salieron del lugar.
Horas más tarde, al notar que no regresaban, Merlin intentó comunicarse con ellas insistentemente: las llamó 47 veces y envió múltiples mensajes sin obtener respuesta. La situación derivó en un desenlace trágico.
El llamado siguiente fue a su marido Lewis. Según él le contó a AUNO, le pidió unas disculpas “extrañas”, y seguido de ello le entró una llamada que se cortó por falta de cobertura. Inmediatamente se la devolvió sin recibir respuesta. Se preocupó por la situación y decidió dirigirse al local.

En el camino recibió tres audios: “En uno de ellos me dijo que le ayude, que le duele mucho. Entonces yo ya no entendía qué era lo que estaba pasando. Solo entendí que estaba en peligro y fui corriendo”.
“Apenas llegué –prosiguió- toqué la puerta y no me abría. Ella con su poca fuerza me escribió que no podía abrir, incluso quedó ahí en el registro de los mensajes. Traté de entrar y cuando lo logré, la encontré ya agonizando.”
Merlin había ingerido ácido muriático con el fin de terminar con su vida luego de darse cuenta que había sido engañada por estas mujeres. Minutos después se arrepintió, pero ya era tarde. Fue llevada por su pareja en un remis a la salita más cercana y más tarde fue derivada al Hospital Gandulfo, lugar donde falleció el 20 de enero.
HISTORIAL DE ESTAFAS
Las acusadas de la falsa “limpieza espiritual” tenían antecedentes y fueron cayendo de a poco. El 22 de abril, Nancy Yovanovich de 52 años se entregó después de que su abogada acordara una eximición de prisión.
Tanto ella como su madre María Mitrovich, quien se entregó el pasado 12 de marzo, quedaron formalmente imputadas y el caso lo investiga la Unidad Fiscal de Investigación (UFI) N°19 de Lomas de Zamora. Allí negaron las acusaciones en su contra con algunas “inconsistencias”.
La acusada que continúa prófuga es Mirta Mitrovich, la única que tiene antecedentes penales por causas similares. La mujer tiene causas abiertas en Córdoba y en San Isidro. Por esta última cumplió una condena de tres años con arresto domiciliario que terminó en agosto de 2025. Los testimonios cuentan que logró ganarse la confianza de alrededor de 10 mujeres de un country y las estafó con supuestos trabajos de limpieza espiritual.
El fiscal Ignacio Torrigino, que lleva adelante la investigación por la muerte de Merlin Diaz, precisó a AUNO que, en ese caso de San Isidro, Mitrovich “les hacía un trabajo sobre su dinero o joyas, y en los primeros casos se los devolvía. Eso le sirvió de anzuelo para que ingresaran a la estafa amigas de estas mujeres y también les terminaron entregando dinero y joyas. La diferencia es que a éstas nunca se las devolvió y les despojó más de 100 mil dólares”.
Mercedes, una de las mujeres que denunció la estafa en San Isidro, empatizó con Merlin y se comunicó con AUNO, con el fin de acabar con el prejuicio hacia las víctimas de este tipo de estafas.

“Conozco gente que no denunció por lo mismo que Merlín, por vergüenza –contó a esta agencia-. Es hasta el día de hoy que no me puedo perdonar lo que hice, la gente dice que los que caen son ignorantes; yo no soy ignorante, tengo una carrera universitaria y dos posgrados. Creía que tenía control sobre la situación, porque en todo momento pensé que la plata estaba en mi casa, me creía la más viva de todas.”
CÓMO SON LAS LIMPIEZAS ESPIRITUALES
Las comunidades Zíngaras o Romaní creen en la suerte y la adivinación, es parte de su tradición ancestral que se enfoca en el destino, la espiritualidad y las fuerzas invisibles. La limpieza energética tiene la finalidad de aliviar el estado emocional y mejorar en las personas aspectos como la salud, el amor y el dinero.
Para esto se realiza un ritual que en ocasiones puede ser con sahumos (humo) de distintas hierbas como ruda, romero, laurel y café. Este procedimiento se realiza en casas, negocios, en elementos de valor y dinero. El propósito es “renovar las malas energías” y atraer la prosperidad perdida.
También se acostumbra el uso de pulseras rojas como “amuleto personal” para generar un bloqueo de las envidias propiciadas por otras personas. Sonia, una integrante de la comunidad Romaní, contó a AUNO esta cultura:
“Aprendí de mi tía y de mi mamá y eso es una enseñanza, es una cultura de años. La gente siempre fue de creer que el mal está. Creían que les iba mal en el trabajo y que en las cosas le iban mal. Entonces le decían a las gitanas que le leyeran las manos y le adivinaran la suerte” para sortear algunos dramas.
El convencimiento es la clave fundamental para que las personas tomen la decisión de confiar y abrir las puertas de sus casas o locales. Por lo general, por medio de una charla amistosa o un regalo, se consigue la obtención de la información necesaria para saber qué decir o cómo proceder.
“¿Quién no tiene dolor de cabeza? –agregó Dalila, hija de Sonia e integrante de la comunidad-. ¿Quién no tiene dolor de estómago? ¿A quién no le va mal en el amor, en el trabajo o con el dinero? Son cosas que a todo el mundo le pasan.”
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AUNO-22-05-2026


