Violencia en las escuelas: la importancia de buscar una solución colectiva 

A casi dos meses de los carteles con amenazas y del crimen en un secundario de Santa Fe, especialistas en educación analizan cómo proteger a los estudiantes de los distintos tipos de violencia colectiva que aún permanecen.

Luego del crimen perpetrado por un estudiante en un colegio de Santa Fe, y de las amenazas y mensajes intimidatorios -casi diarios- que sufrieron distintas escuelas del país, el debate en la comunidad educativa continúa. Desde la provincia de Buenos Aires recomendaron revisar los discursos que circulan sobre los actos de violencia dentro del aula, porque la salida “no es buscar culpables” sino formar equipos multidisciplinarios con el objetivo de abordar una problemática compleja que involucra varios actores. Alberto Sileoni, ex ministro de Educación, habló con AUNO y propuso retomar el principio de “corresponsabilidad social” para que en las familias “se generen más espacios de escucha”.

Marzo y abril fueron dos meses preocupantes para el sistema educativo argentino. Lo de Santa Fe generó preguntas acerca del caso: si el joven  había sido víctima de bullying, si tenía una relación conflictiva con sus padres, si todo fue por influencia de las redes sociales. Pero lo cierto es que las posteriores amenazas de tiroteos a través de carteles pegados en los baños o en posteos mostraron otro contexto.

Desde la Provincia de Buenos Aires y también en la Ciudad se activaron protocolos de prevención. En algunos colegios se prohibió a los alumnos el ingreso con mochilas, además de que también se los revisó, y hasta propusieron multar a los padres por las intimidaciones que aparecieron en las paredes. 

Especialistas en psicopedagogía de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), advirtieron que la violencia escolar es un correlato “de un clima social que se expresa a través de la violencia”.

No le deben dejar a la escuela toda la responsabilidad de resolver estos temas. La familia es la primera educadora”, resaltó Sileoni a AUNO. Según indicó, los chicos “están el 20 por ciento” de su tiempo en la escuela mientras que el resto están con su familia, amigos y barrio. Para él, las redes sociales son escenarios bajo los cuales se generan “nuevas problemáticas” y en ese sentido se mostró consternado por cómo se producen comunidades en las que se instigan actos “criminales”. 

La familia y la escuela tienen que hacer algo que los diferencie sustantivamente de las redes. Tienen que ser la palabra, la pausa, el vínculo, preguntar cómo están los jóvenes, buscar el sentido”, explicó.

Por su parte, los investigadores del Servicio de Asistencia y Orientación Psicopedagógica (SAOP) de la UNLZ recalcaron que la “crisis” no es solo social, sino también cultural y política producto de las faltas de políticas de cuidado, la poca inversión en salud mental y las “promesas electorales incumplidas de los últimos 40 añosen materia de trabajo, salud y vivienda. 

Oscar Amaya, director de esa institución, estableció una relación entre violencia social y las violencia que llega hasta las aulas: ”Hay agresión en las redes sociales, prácticas de crueldad, agresión simbólica, amenazas. Es un escenario de peligro y de riesgo porque como sociedad no sabemos qué hacer, cómo protegernos respecto de los distintos tipos de violencia colectiva que existen”.

En su opinión, habría que hacer hincapié en fundar pactos y acuerdos de convivencia, y propiciar el diálogo con las infancias y adolescencias, porque “cuando la palabra decae emerge el acto violento y muchas veces surge de forma descontrolada y violenta”. Así “se logra una armonía con la palabra y con espacios de reflexión colectiva”, insistió. 

Sileoni coincidió con esta mirada y resaltó la importancia de recuperar un enfoque más humanista de la educación, en el que se “escuchen a los jóvenes, como lo decía el papa Francisco”. El ex ministro señaló que hay que “involucrarse con el otro” y se mostró preocupado por la mirada “insensata” que propone el gobierno de Javier Milei.

LAS AMENAZAS EN LAS ESCUELAS

Durante semanas, las amenazas de tiroteos en diferentes escuelas públicas y privadas de nuestro país ocuparon gran parte de la agenda en la opinión pública, y generaron gran preocupación en toda la comunidad educativa. Sin embargo, al ser situaciones “multifactoriales” ameritan una mirada más amplia, que se analicen desde una dimensión social, cultural, familiar y coyuntural. 

El compromiso, según los especialistas, debe ser colectivo y por ello es necesario reforzar las instancias de diálogo con los adolescentes, para que comprendan “la gravedad de los actos” y que la resolución del conflicto pueda ser efectiva.

Sileoni opinó que se le debe transmitir a los chicos que pegar un cartel de amenazas en los baños es mucho “más grave que una simple broma”. El ex ministro bonaerense remarcó que «se trata de un delito penal” y recordó que hay provincias que le cobraron los costos de los procedimientos judiciales y policiales a los padres, como en Córdoba, Corrientes y Santa Fe. 

“CALLEJONES SIN SALIDA”

Para Amaya “muchas veces la violencia y la venganza están muy próximas. No solamente en la gramática sino en la semántica”. El investigador recalcó que “hay unos procesos severos de desubjetivación” y se los atribuyó a las  “muchas deudas pendientes” hacia el pueblo argentino respecto de la desigualdad, de oportunidades y del “desprecio por los frágiles”.

Otra de las cuestiones que destacó  fue la “falta de perspectiva a futuro” que tienen los adolescentes que no “están vislumbrando un futuro posible” de salida laboral, independencia económica y de vivienda, porque no se vislumbran “políticas de cuidado desde lo público”. 

“Hay prácticas de desubjetivación y un crecimiento del desamparo y de la fragilidad. Lo que produce entonces un acrecentamiento de la violencia, de la venganza, del resentimiento. Eso nos lleva a una autodestrucción porque se rompe la idea de semejante humano, que ya no está. Está la idea de adversario, de enemigo, de la oveja negra, de la manzana podrida. Todas esas metáforas que no conducen a una comprensión.  Son callejones sin salida”, acentuó.  

Por otro lado, instó a poder diferenciar culpa y responsabilidad, ya que la búsqueda de una “culpa colectiva” no permite comprender la complejidad del problema: “En realidad de lo que se trata es de asumir responsabilidades que le conciernen a los adultos que deben cuidar a las infancias y adolescencias”.

CORRESPONSABILIDAD Y ACUERDOS DE CONVIVENCIA

Los investigadores del SAOP también animaron a los directores, docentes y alumnos a revisar, modificar y ampliar el “acuerdo institucional de convivencia”, una herramienta que poseen todas las escuelas y que  permite un clima “más respetuoso y saludable” dentro del aula. 

La psicopedagoga Sabrina Pensado explicó que los dos grandes propósitos de las escuelas son “la enseñanza de los objetos de conocimiento y también la enseñanza de construcción de vínculos”. Y aquí es donde, según analizó, se encuentra el desafío de “generar propuestas, dispositivos o espacios que promuevan una convivencia respetuosa, saludable”. 

Tanto ella como Amaya remarcaron que se debe trabajar y retomar el concepto de “corresponsabilidad”. Se necesitaría un equipo interdisciplinario, además de que todos los actores institucionales estén presentes, porque es imposible abordar la temática desde una oficina o un despacho lejos de la escuela

La especialista hizo hincapié en la importancia de evaluar siempre el contexto en el que se construyen los vínculos entre los estudiantes y entre los docentes para ver “cómo se promueven los lazos sociales”. 

Resaltó la importancia de abordar “la idea de alteridad: muchas veces ocurre esto, que el sentido que se le otorga al otro como diferente se constituye como una amenaza. Y así empiezan los maltratos, el bullying, el hostigamiento”.

¿LAS REDES SOCIALES SON CALDO DE CULTIVO DE VIOLENCIA? 

Tras el crimen en la escuela y las amenazas en carteles, las redes sociales quedaron en la mira. Muchos mensajes amenazantes circularon por Internet y fueron viralizados en distintas plataformas sociales y servicios de mensajería instantánea. Con respecto a esto, los especialistas también se mostraron preocupados sobre los escenarios de violencia que se dan en la red y coincidieron que es un “fenómeno” que se da a nivel internacional

Amaya advirtió sobre la “hostilidad” que se maneja en las redes sociales, en las cuales se generan comunidades que “vanaglorian masacres” en las escuelas secundarias, sobre todo en Estados Unidos, donde los llamados “tiroteos” son más propensos. Con respecto a las amenazas, el investigador opinó que está claro que las publicaciones “formaron parte de un desafío viral, de un acuerdo”

Por su parte, Pensado aseveró que el uso y consumo de las redes “impacta en la constitución psíquica y en la subjetividad” de los jóvenes y niños, y que “construye un sentido”. Advirtió que muchas veces en el uso cotidiano circulan “términos peyorativos y violentos que lo que hacen es promover el maltrato hacia el otro”.  

En este sentido,  recomendó a los padres y madres supervisar la actividad de sus hijos adolescentes en redes sociales “sin cruzar una línea muy delgada que implique la intromisión en la vida privada de sus hijos e hijas”.

RD-AFD

AUNO-19-05-2026

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