PREMIO NOBEL

-DESACUERDO DE ONGS LOCALES SOBRE EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ A LA ONU Y KOFI ANNAN-

AUNO-TERCER SECTOR*) Luego que la Organización de Naciones Unidas (ONU) y su secretario general, el ghanés Kofi Annanm, fueran galardonados con el premio Nobel de la Paz 2001, las organizaciones de derechos humanos de Argentina tomaron posturas críticas sobre los distinguidos y denunciaron el papel jugado por el organismo en los conflictos bélicos de las últimos décadas.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, señaló que la distinción a la ONU “confunde un poco porque parece no recordar el papel jugado en las guerras de Yugoslavia, Kosovo y Afganistán”, aunque lo ve como positivo si la medida permite que Annan tenga mayor poder en las negociaciones con los países que integran el Consejo de Seguridad.

“Ojalá que pueda impulsar con más rapidez medidas para el bien de todos”, remarcó Carlotto, pero no descartó la posibilidad que el premio sea una jugada política que dé mayor poder de decisión a Estados Unidos, país que “no sólo no suscribe a los pactos internacionales sino que también da muerte a miles de niños y civiles”.

La distinción llega en un momento muy particular y tiene dos lecturas políticas: apoyo a las acciones del “mundo civilizado” contra el terrorismo o como una acción que dota de fuerza a un organismo dejado de lado por los miembros del Consejo de Seguridad Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña.

Al respecto, tanto la Asociación Madres de Plaza de Mayo encabezada por Hebe de Bonafini como la Línea Fundadora se mostraron en contra de la distinción que comparten la ONU y su secretario general.

“No es una buena elección porque la ONU llega tarde a todos lados y no hace mucho por la paz, ya que dan el aval a todas las guerras llevadas adelante por Estados Unidos”, denunció Bonafini y criticó que el organismo no haga cumplir a todos los “países por igual la totalidad de los tratados internacionales vigentes”.

Además, denunció que Naciones Unidas administra mal el dinero de Irak la entidad recibe el dinero que tendría que recibir el gobierno iraquí por la venta de petróleo al expresar que “compran incubadoras sin oxígeno porque dicen que se pueden fabricar armas, en los hospitales no hay gasa, suero ni sábanos. Eso también es terrorismo”, acuso la presidenta de la entidad.

Por su parte, la integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Nora Cortiñas destacó que no entiende el porqué del premio “si la ONU todavía no demostró su utilidad para impedir guerras y no hizo mucho para que países como Estados Unidos no violen los tratados internacionales”.

“Hay muchas reuniones, muchos diplomáticos y altos sueldos, pero no paran guerras y entre los miembros hay gran discriminación”, afirmó Cortiñas y opinó que Estados Unidos “se cree el gendarme del mundo, viola los estatutos de la ONU y no hay voluntad política para hacer que respete a los demás”.

Sin embargo, desde Línea Fundadora tienen “la esperanza” que el galardón de más poder al secretario general para hacer respetar los tratados internacionales, “para que no haya más muertos y que se afiancen la paz y los derechos humanos”.

El Comité Nobel noruego concedió el premio “a partes iguales a las Naciones Unidas y a su secretario general, por su trabajo en favor de un mundo mejor organizado y más pacífico”.

Además, el Comité subrayó que en el centenario del galardón, desea
“proclamar que la única vía negociable hacia la paz y la cooperación global debe seguirse junto a las Naciones Unidas”, anuncio paradójico luego del guiño de la organización para que Estados Unidos bombardee Afganistán.

Por su parte, el presidente de Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, evaluó que con la distinción “quizás se busque fortalecer instancias de participación y lograr más presencia del secretario general en el plano de las situaciones internacionales como las 54 guerras que hay en la actualidad”.

“Espero que se logre fortalecer las instituciones y que la ONU asuma que es inmoral lo que hacen con Irak. El bloqueo de once años ya mató a 500 mil chicos”, denunció Esquivel y criticó al organismo por ser “tan poco democrático”.

Al respecto, destacó que en todas las medidas importantes prevalece la opinión del Consejo de Seguridad: “Para bombardear Afganistán citan el artículo 51, pero ese argumento hace agua por todos lados”, aseguró.
En contraposición con las demás ONGs, la vicepresidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Susana Pérez Gallar, evaluó la distinción como una “muy buena decisión por la trayectoria de Kofi Annan” y aseguró que es “positivo si da mayor poder de negociación frente a los países con mayor poder político”.

Por Darío Aranda.
* Agencia Universitaria de Noticias y Opinión.
Revista Tercer Sector

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