La travesía de una atleta por las grandes aguas

La nadadora de Burzaco Noelia Petti alcanzó el sexto lugar en el ranking mundial de aguas abiertas tras cumplir una gran performance en el circuito internacional de esa especialidad que se desarrolló en 2008. Pero mientras combina la preparación de alto rendimiento con la docencia, la profesora del club Brown de Adrogué persigue un gran sueño: viajar a los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Tras competir, el pasado 18 de octubre, en la Maratón del Cañón del Sumidero, en México, la nadadora Noelia Petti completó su participación en el circuito Open Water Swimming Grand Prix, y de esta forma, alcanzó la sexta posición en el ranking internacional femenino de aguas abiertas.

Pero la atleta de Burzaco no se detiene y aspira a lograr un gran anhelo: estar presente en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Lo que me hace feliz es competir e intentar superarme”, aseguró Noelia en una charla que mantuvo con AUNO, al término de una de las clases que imparte en el club Brown, donde trabaja como profesora de natación.

-¿Cuál fue la competencia más difícil que afrontó?
-Las que se realizan en Canadá son las más difíciles porque se desarrollan bajo temperaturas bajísimas. Este año competí en dos. La primera, en el lago Saint Jean, resultó la más difícil de mi vida; nadé 32 kilómetros y el agua estaba a 14 grados bajo cero. Era interminable, fueron diez horas sin descanso. Había mucho oleaje y tuve viento en contra durante toda la travesía. Empezamos 25 nadadoras y terminamos 17. En el último trayecto nadaba llorando, era un sufrimiento constante y lo único que quería era llegar. En esos momentos difíciles uno piensa en el sacrificio que hizo y en todo el tiempo que invirtió, y así es como se sacan fuerzas para seguir adelante.

– ¿Alguna vez pensó en abandonar alguna competencia?
-Nunca se me cruzó por la cabeza.

-¿Cómo se inició en la natación de aguas abiertas?
-Mi historia es bastante atípica. Si bien aprendí a nadar desde muy chica, lo mío era el waterpolo, incluso llegué a integrar la Selección Nacional. En ese momento, mi preparador físico me dijo que tenía buenas marcas y que con esos tiempos debería estar nadando. Bueno, me decidí y empecé a competir en aguas abiertas, tenía 21 años. Era grande y me costó bastante tomar ritmo de competencia. Me preparé por tres años en el club GEBA y me largué a competir a nivel nacional.

-Y en el plano internacional, ¿cuándo empezó?
-Desde 2003. Para ese entonces, había hecho todas las carreras nacionales y había quedado segunda en el circuito argentino.

-¿Qué significa en lo personal ocupar el sexto lugar en el ranking mundial?
-Fue inesperado. No puedo creer que, después de tantos años de trabajo, haya quedado posicionada entre las mejores nadadoras del mundo. Salí hace unos años de Burzaco, sin ayuda, entrené en pésimas condiciones, a puro pulmón, y alcancé el plano internacional. Sin duda que el sacrificio valió la pena.

– ¿Tiene algún apoyo económico de las autoridades nacionales, provinciales o municipales?
-Este año, el municipio de Almirante Brown me ayudó con una cifra mínima, 3 mil pesos. A pesar de que represento al país en un ranking mundial, siempre me manejé por mi cuenta, no tengo ningún apoyo oficial o privado. Por eso, cada vez que tengo que viajar hago de todo para reunir los fondos que necesito. El principal auspiciante que tengo es la gente que me sigue.

– ¿Esto tiene algo que ver con su ausencia en los Juegos Olímpicos de Beijing? – No directamente. En realidad, ésta fue la primera vez que la natación de aguas abiertas figuró como deporte olímpico, pero sólo incluyeron una especialidad: la de 10 kilómetros. Yo participó en los circuitos de más de 15 kilómetros, y por eso no pude estar en China. Si en 2012 habilitan esa categoría, pienso que tengo muchas chances de viajar a Londres. Sería cumplir un gran sueño, el de todo atleta. Pero soy realista, tengo 33 años y sé que será difícil. Pero no pierdo la ilusión.

– Trabaja en el mismo club donde entrena, ¿cómo se las ingenia para combinar tantas horas de ejercicio físico con sus habituales tareas laborales?
-Es un tema complicado. Soy profesora de educación física y entrenadora de natación, trabajo en el club Brown y en varias escuelas. Me encantaría reducir la cantidad de horas laborales, pero no puedo porque si no trabajo, no puedo disponer de recursos. Es un esfuerzo constante, entreno la misma cantidad de horas que cualquier deportista de elite, pero mi descanso no es el mismo.

-¿Hay alguna otra cosa que le apasione tanto como nadar? – En realidad, me fascina todo el deporte. Siento mucha pasión por todo lo que implica competir.

-¿Cuáles son sus principales fortalezas y sus mayores debilidades?
-¡Que difícil! Creo que mi mayor fortaleza es la perseverancia, los que me conocen dicen que soy como un caballito de batalla; nunca me rindo. Y mi debilidad, pude ser la presión que me pongo frente a los demás; me exijo demasiado.

– ¿Tiene algún miedo?
-Sí. Mi temor es no saber que va a pasar cuando esto se acabe, porque hoy mi vida gira ciento por ciento entorno a la natación, y cuando se termine, sé que voy a sentir un vació muy grande.

RCI-LDC
AUNO-06-11-08.
deportes@auno.org.ar

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