La cuarentena en Villa Fiorito

El aislamiento obligatorio expone fuertemente la desigualdad. Las viviendas precarias hacen complicado su cumplimiento. La principal preocupación es la entrega de alimentos.

Lomas de Zamora, 22 de marzo (AUNO).- En plena cuarentena obligatoria vecinos de Villa Fiorito compartieron con AUNO la experiencia de vivir en uno de lugares más postergados del partido de Lomas de Zamora en medio de una pandemia de coronavirus. “Con mucho sacrificio se puede, pero cuesta”, expresaron.

Estela Rojas es la cofundandora de Chicos del Sur, una ONG que funciona desde hace 22 años en Fiorito. En diálogo con esta agencia explicó que la principal dificultad que aparece en el barrio es la de “resolver el (tema del) alimento”. La mayoría de los vecinos “viven muy al día con changas que no van a estar (disponibles)” a raíz de la imposición del aislamiento obligatorio.

“Se me complicó todo”, se lamentó uno de los conocidos de Rojas. Su nombres es Franco Benítez y alquila una casa junto a su pareja y tres hijos. “Laburaba el día a día en una changa pintando un departamento en Capital, ahora estoy parado.” Su situación lejos está de ser un excepción. 

De acuerdo a las estadísticas del Indec, casi 7 millones de personas en el país entran en la categoría de trabajadores irregulares o “en negro”. La mayoría pertenece a los sectores de personal doméstico (1214000), comercio (701 mil), tareas vinculadas al agro (577 mil), la construcción (518 mil) y la industria (517 mil).

Estas complicaciones previas de la economía argentina sólo se han acentuado durante la pandemia y han sido foco de los cuestionamientos a las medidas tomadas por el Gobierno. En este sentido, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, anticipó el viernes que el gobierno consideraba implementar una “política específica para el sector monotributista e informal”. Los anuncios del Presidente llegarán hoy, según publicaron distintos medios.

¿Es posible el aislamiento en los barrios más castigados?

Por otra parte, la imposición del aislamiento obligatorio se vuelve complicada de mantener en los barrios más humildes. “Es muy difícil respetar la cuarentena con las condiciones del espacio habitacional”, explicó la titular de Chicos del Sur. En esta línea, aseguró que en la mayoría de las viviendas del barrio viven “cinco personas o más”, que “son casas chicas y no tienen patio”.

Benítez adhiere a ese razonamiento. Tener un “patio chiquito” le ayuda a soportar el aislamiento. Sin embargo, su caso es una excepción ya que la mayoría en el barrio no tienen esa posibilidad y el aislamiento se vuelve difícil de mantener, sobretodo en los más jóvenes: “Los pibes parece que no entienden (la situación)”, concluyó.

Las viviendas precarias no son una novedad en el país y menos en la provincia, sede de la mayoría de ellas. De acuerdo a la Universidad Católica Argentina (UCA), en 2019 el 21,6 por ciento de las familias en la Argentina no poseía una vivienda adecuada. De ese porcentaje, el 14,8 por ciento tenía una infraestructura precaria, el 8,9 por ciento carecía de un servicio sanitario adecuado y el 7,6 por ciento presentaba hacinamiento.

Las dificultades no se traducen solamente en las condiciones hogareñas deficientes, el factor mental tiene un papel importante también: “Cuesta (estar tranquilo), la cabeza está a mil, parás un segundo y te ponés a pensar en ‘tengo que pagar esto, lo otro’, tenés que estar movido. Yo tengo tres hijos que me tienen en movimiento por suerte”, detalló a esta agencia Benítez.

Por otro lado, el control por parte de la fuerzas de seguridad en la zona no fue un aspecto destacado por los entrevistados y ante la consulta se limitaron a agregar que ni ellos ni los conocidos con los que han charlado las han visto recorrer el barrio.

Comedor en cuarentena

En 1998 Rojas y su marido fundaron en su casa la ONG Chicos del Sur. Brinda asistencia a noventa chicos que disponen de un comedor, canchas de fútbol, talleres de arte y apoyo escolar, entre otras actividades. La situación de la organización es delicada. La cuarentena obligatoria solo empeoró esto.

Luego de que iniciara el aislamiento, el suministro de mercadería que recibían a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación se volvió escaso. Actualmente dependen casi totalmente del Programa Nacional de Emergencia Alimentaria. El mismo es insuficiente, entre otras razones, porque no distribuye los alimentos, sino que reparte el dinero para su compra, algo muy difícil de hacer en épocas de distanciamiento obligatorio.

“Fue necesariamente abrupto”, apuntó Rojas respecto a la decisión tomada por el Presidente Alberto Fernández de establecer la cuarentena de un día para el otro. La rapidez de la decisión no les “dio tiempo para charlar nada” a los miembros del comedor sobre cómo actuar en los días venideros.

En lugar de la vianda que repartían entre los chicos para que llevaran a sus hogares, el viernes en que se impuso la restricción repartieron bolsones de comida destinados a durar una semana. Mientras tanto, cinco de los miembros de la ONG realizan la cuarentena en el comedor ante la necesidades que puedan surgir entre quienes lo frecuentan.

Por el momento, en Chicos imprimen las tareas de los niños que tienen clases a distancia y se preocupan por “mantener el lazo afectivo” con ellos vía redes sociales. Sin embargo, Rojas fue cautelosa y aclaró que es “temprano para tener un panorama completo” de la situación en la zona.

AUNO-23-03-2020
JP-MDY

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