La asfixia de los bares y restaurantes en la cuarentena

En el país, el 74 por ciento de los establecimientos gastronómicos prevé su cierre definitivo. La crítica situación se expresa a nivel local. Responsables de locales que cerraron sus puertas dialogaron con AUNO.

En la cuarentena, el 40 por ciento de los restaurantes y bares de la provincia de Buenos Aires cerró de forma definitiva “por no poder afrontar los alquileres y los servicios públicos”, indicó Mónica Portela, coordinadora de la Federación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA). 

Tempo (Adrogué), Casa Bestia (Banfield) y Oveja Roja (Lomas de Zamora) son algunos ejemplos. En diálogo con AUNO, sus dueños y dueñas profundizaron en las causas que los llevaron a cerrar sus puertas y opinaron que el Estado no hizo lo suficiente para salvar al sector. Además, el dueño de María Bonita explicó qué hace para evitar formar parte de ese 40 por ciento.

La caída de los ingresos en el sector gastronómico en junio fue de 80,2 por ciento a nivel nacional y el 74 por ciento de los establecimientos gastronómicos prevé su cierre definitivo si no puede volver a abrir, según una encuesta que realizó FEHGRA los primeros días de julio.

En Adrogué, cerraron de forma definitiva Bar Central, Lincoln Rd, Green Eat, La Maja Bar, Tempo y Blut Von Bier; en Longchamps, El Clarito; en Banfield y en Lomas de Zamora, Casa Bestia y el bar cultural Oveja Roja siguieron el mismo camino, respectivamente.

Con 24 años, Tempo no llegó a más de 100 días de cuarentena

Fernando Berretino, dueño del restaurante y pizzería de la esquina de Mitre y Somellera, en Adrogué, resaltó que el negocio venía sin rentabilidad hace ocho años, pero lo mantenía porque esperaba que “en algún momento se diera vuelta la cosa”.

Berretino intentó conservar el restaurante en pie con entregas a domicilio, pero los ingresos alcanzaban sólo para el cocinero, el pizzero y el repartidor.

El presidente de la Cámara del Comercio y la Industria de Almirante Brown, Martín Cao, estimó que en Adrogué el promedio general de caída de la actividad es del 50 por ciento interanual para todos los rubros y del 60 ó 70 por ciento para aquellos comercios que implementaron el delivery o el take away.

Respecto al alquiler, los propietarios del local le dieron tiempo para pagar, pero el dueño de Tempo detalló que para dar la baja del local tuvo que liquidar su deuda y así evitar que se acumule con el resto.

Tras reunirse con su abogada y su contador, sacar cuentas de lo que debía y de cómo se incrementaba mensualmente, decidió cerrar el negocio y vender las cosas del local “para tratar de juntar plata para pagarle al personal”.

En la municipalidad tuvo que pagar seguridad e higiene, publicidad y para desarchivar su expediente. Berretino aseguró que “se volvió insostenible” y criticó: “Nadie te da una ventaja”.

El dueño de la emblemática pizzería sostuvo que “todos siguen cobrando lo mismo como si el país estuviera funcionando al 100 por ciento, entonces no se puede aguantar porque las deudas se van acumulando y son muchísimas”.

Casa Bestia y Oveja Roja: bares con valor social y cultural

Oveja Roja era un bar cultural, localizado en Lomas de Zamora, que además de almuerzos y cenas, brindó espectáculos en vivo y exposiciones artísticas de géneros y disciplinas variadas todos los días durante un año y medio.

Incluso había puesto en marcha el programa “Más un plato”, a partir del cual los clientes dejaban pago un plato de comida. Cuando se juntaban 15, los responsables del lugar coordinaban con las ONGs Proyecto Aconcagua, Bondi Sur, Comunidad Duchas y De Raíz para que 15 personas en situación de calle almorzaran en el restaurante.

Daniel Waisberg y Mariana Pérez Lazarte, sus dueños, ya realizaban delivery a través de Pedidos Ya y Rappi antes de la cuarentena y durante este tiempo lo reforzaron, pero no alcanzó.

Waisberg aseguró que obtuvieron la Asistencia de Emergencia para la Producción y el Trabajo (ATP) y que por “una cuestión ideológica” siempre fue prioridad pagar los sueldos. Asimismo, su gasto más grande pasaba por el alquiler y los servicios. 

Portela afirmó que “el beneficio del ATP sirve, pero hay costos e impuestos que hay que seguir pagando” y resaltó: “Al principio de la cuarentena, cuando salieron los primeros créditos se tomaron, pero ahora el sector no se quiere endeudar porque no se puede endeudar más”.

En relación al alquiler, el dueño de Oveja Roja explicó que no llegaron “a ningún acuerdo” con las propietarias del local porque ofrecían “acuerdos a futuro” y ellos no querían seguir acumulando una deuda de 6 dígitos que los ingresos postcuarentena no saldarían.

Waisberg consideró que “faltaron medidas del Estado para ayudar a las PyMEs” y, en relación a los servicios, sostuvo que el Gobierno “podría haber tomado algunas medidas de quitas: no pagar Edesur, Metrogas o el ABL”.

A principios de junio llegaron a un nivel de deuda que creyeron que podrían saldar si cerraban el negocio y remataban los artículos que lo amueblaban y decoraban, pero hubo pocos compradores. Actualmente, la pareja realiza viandas caseras que vende por redes sociales.

Casa Bestia, un bar en Banfield inclusivo con la comunidad LGBT+, durante su año y medio de vida reflejó los valores de igualdad y respeto por la diversidad de su dueña Julieta Martínez y su dueño Sergio Iriart.

Además de servir comida y bebida por las noches y funcionar como boliche hasta la madrugada, durante el día brindaban talleres de diversos oficios como bordado, moldería, manicura y elaboración de currículum, entre otros.

El 22 de junio publicaron en sus redes sociales la decisión de cerrar definitivamente el establecimiento luego de intentar mantenerlo sólo con el delivery. Martínez, su dueña, destacó que varios de los empleados eran inmigrantes venezolanos cuyas familias dependían de su trabajo en el bar.

Respecto al alquiler, la inmobiliaria les da tiempo para pagarlo pero no realiza ningún tipo de quita, y en relación a los servicios, se les hacía imposible pagar los impuestos de su casa y los del local.

A día de hoy, la pareja se mudó al establecimiento donde funcionaba Casa Bestia y desde allí venden por Instagram, a más de 20 mil seguidores, los muebles, las decoraciones, ropa y los cuadros que decoraban el lugar para pagar las deudas pendientes.

Postcuarentena

Portela destacó dos cuestiones clave para el momento en que los restaurantes vuelvan a funcionar: “que la gente quiera salir” y “una financiación real a largo plazo”.

“El consumo hoy no está, pero se va a trabajar para reactivarlo y dependerá mucho del temor de la gente. Es fundamental para trabajar que queramos salir para disfrutar de una cerveza, un café, una comida”, indicó la representante de FEHGRA en la provincia de Buenos Aires.

Respecto a los créditos, Portela reiteró: “El sector no tiene la capacidad de endeudarse porque los créditos no son tan fáciles de conseguir y porque venimos de tres meses sin facturar”.

Por su parte, Cao estimó: “Para volver a los niveles que teníamos en 2019, que no eran fabulosos ni mucho menos, quizás tengamos por delante un año o más”.

Fernando Berretino consideró que “sería muy difícil” volver a abrir un negocio luego de la cuarentena y Daniel Waisberg sostuvo que necesitaría “un subsidio o esperar cinco años para juntar dinero” y abrir un lugar como Oveja Roja.

María Bonita y The Mitre siguen resistiendo

Horacio Mondino, el dueño de María Bonita y The Mitre, tomó la decisión de no cerrar definitivamente ambos restaurantes y  realizar entregas a domicilio para costear los gastos de mantenerlos trabajando.

“La actividad gastronómica en la mayor parte de la provincia de Buenos Aires puede estar trabajando a un 50 por ciento, pero sus ingresos son de 20 ó 15 por ciento, lo que se corresponde con la caída a nivel nacional del 80 por ciento”, explicó Portela.

María Bonita funciona hace 24 años en la esquina de Mitre y Macías y The Mitre hace un año está a su lado sobre la calle Mitre; es esa cercanía la que permite que compartan la cocina desde la que pizzeros y cocineros preparan los pedidos que se entregan a domicilio.

Mondino estimó que “el delivery representa más o menos el 10 por ciento de la facturación habitual”, pero que alcanza “para que algunos empleados puedan cobrar algo, además del ATP que da el Estado”.

Reconoció que cuenta con personal formal e informal y detalló: “Los chicos que estaban en negro lo único que están recibiendo es lo que cobran por venir al delivery y algo más que les podamos arrimar nosotros y los que estaban en blanco reciben el ATP más lo que cobran por venir a trabajar”.

En relación al alquiler de más de 400 mil pesos mensuales, contó que, como tiene mucha antigüedad y una buena relación con los propietarios de los locales, a uno le pagan la obra social y a otro le dan 20 mil pesos por mes. 

Mondino aseguró que esto permite que los dos locales funcionen, aunque consideró que “a veces es una suma de circunstancias” lo que provoca que un local cierre durante la cuarentena, porque tiene amigos gastronómicos que no obtuvieron el ATP y cerraron.

Además, el dueño de María Bonita afirmó que antes de la cuarentena ya venían “complicados” y señaló que durante el gobierno de Mauricio Macri tuvieron “una caída grande de la actividad gastronómica”.

AUNO-30-07-2020
MLH-MDY

Un comentario sobre «La asfixia de los bares y restaurantes en la cuarentena»

  • Muy buena nota, muy claro . La verdad no sabia que varios lugares habían cerrado. Que tristeza será pasear por Adrogué sin esos restaurantes abiertos donde alguna vez compartí con mi familia.

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