Todos tienen derecho a saber su identidad

Pese a tener media sanción en Diputados, el proyecto de ley que busca crear un Registro Único de Donantes para resguardar la identidad de los nacidos por las técnicas de reproducción asistida está a punto de perder estado parlamentario.

Gabriela Naso

Lomas de Zamora, octubre 20 (AUNO).- Quizá porque durante años su origen fue un secreto o tal vez por mera curiosidad, cuando se enteró que había nacido a través técnicas de reproducción humana asistida (TRHA) con donación de gametas, Agustina (22) quiso buscar información sobre el donante que aportó el materia genético, pero se encontró con que el instituto de fertilidad donde sus padres realizaron el tratamiento había cerrado sus puertas. Los registros habían desaparecido y con ellos la posibilidad de conocer su procedencia genética. Su derecho a la identidad había sido vulnerado.

La historia de Agustina podría ser la de cualquier nacido por TRHA con donación de gametas (óvulos o espermatozoides), porque en Argentina no existe un Registro Único de Donantes que resguarde la información de forma confidencial hasta que sea solicitada, sino que ésta se encuentra en manos de los centros privados donde se realizan los tratamientos.

Estudios realizados por la Asociación Civil Concebir, que desde hace 20 años aúna a personas con trastornos en la reproducción, revelaron que “en 2013 nacieron mil chicos por TRHA con donación de gametas” en Argentina. Es imposible hablar de genética sin hacer referencia a la identidad, aunque ésta sobrepasa el factor biológico. La identidad de una persona es un proceso que comienza antes del inicio de su vida y sobrepasa su muerte, es decir, que contempla y, a la vez, supera el factor genético, pues se construye a través del tiempo, la asignación de un nombre propio, la inserción en una familia y en una comunidad, y el establecimiento de vínculos sociales. En síntesis, el derecho a la identidad es un derecho humano fundamental.

ZONA GRIS

Aunque en nuestro país la donación de óvulos y espermatozoides es anónima, “los niños nacidos a partir de donación de gametas tienen derecho a conocer la identidad del donante una vez que demuestren la madurez adecuada”, explicó el presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva(Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR)) (SAMeR), Gustavo Martínez, en consonancia con el artículo 564 del nuevo Código Civil y Comercial, que especifica que “a petición de las personas nacidas a través de las técnicas de reproducción humana asistida, puede: obtenerse del centro de salud interviniente información relativa a datos médicos del donante, cuando es relevante para la salud; revelarse la identidad del donante, por razones debidamente fundadas, evaluadas por la autoridad judicial por el procedimiento más breve que prevea la ley local”.

En ese sentido, Martínez señaló que los bancos “no sólo están obligados a prestar la información básica, sino que además tienen que conservar la información en resguardo durante 30 años”.

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Asimismo, el titular de la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y autor del libro Derecho a la identidad personal, Hugo Raúl Felicetti, remarcó que las donaciones son anónimas “hasta que la ley les pida a los bancos saber de dónde vienen las gametas, pero si el centro médico, como es una fundación privada, cierra, se autodestruye o no le quedan las muestras testigo, cómo saber de quién es el ADN que se aportó”. Y se preguntó: “Si una persona nacida a través de TRHA con donación de gametas desea conocer la identidad de quien aportó el material genético, tiene derecho a saberlo pero, ¿existirá ese banco? ¿Estará ese registro vigente?” Estos interrogantes hacen foco en un aspecto no previsto de la reproducción asistida.

Ante el vacío legal, el proyecto de Ley de Regulación de las TRHA, elaborado en base a las propuestas de las diputadas del Frente para la Victoria (FPV) María del Carmen Bianchi y Mara Brawer, apunta a crear un Registro de Donantes para evitar que el derecho a la identidad de los nacidos a partir de estas técnicas se vea vulnerado y, al mismo tiempo, pretende limitar la cantidad de nacidos vivos de un mismo donantes, entre otras cuestiones. Con media sanción, el proyecto aprobado el 12 de noviembre de 2014 en Diputados está a punto de perder estado parlamentario.

ANONIMATO VS DERECHO A LA IDENTIDAD

Si bien la donación de gametas es anónima, algunos centros médicos ofrecen, por un costo adicional, programas de identidad abierta para que los nacidos por estas técnicas puedan ubicar a los donantes una vez alcanzada la mayoría de edad. En el caso del banco de semen Cryobank, el director y fundador de la institución, Raymond Oses, aseguró que “el programa fue armado hace menos de un año por presión de algunas pacientes”.

“Aunque no son muchas las que concretan esto, sí son muchas las que preguntan. De parte de las pacientes, creo que el único tema es saber que fue Jorge Pérez y no Juan García. Ahí queda todo”, detalló Oses, quien estima que el motivo de la demanda fue “la irrupción de la mujer sin hombre en la fertilidad, porque tiene que explicar la falta de un padre”.

El director de Cryobank afirmó que el anonimato “es lo más sensato y genera muchos menos inconvenientes”. “Como médico, considero que no hay mucho que se pueda sacar de la historia familiar. Cuando yo empecé a trabajar, hace 28 años, la fantasía de conocer la identidad del donante era por si el nacido necesitaba un riñón donado y yo les decía: ‘Por más que ustedes ubiquen a un donante, nadie le va a donar un riñón, que es una cosa que uno cuestiona mucho hasta con un hermano, a un desconocido’. El donante que aportó semen puede aportar información, pero no va a hacer nada por la otra persona. Hay cosas que no son razonables, porque el donante no tiene ninguna obligación ni ningún derecho”, enfatizó Oses.

Al igual que la donación de espermatozoides, la ovodonación también es anónima con opción de realizarla a través de un programa de identidad abierta, también denominado “donante conocido”. La especialista en reproducción asistida Jacqueline Buzzi, miembro del Instituto de Ginecología y Fertilidad (IFER), apuntó que “la donación anónima tiene mayores ventajas, especialmente si es entre hermanas o en familia”. “Cuando te interesa mucho saber de quién es el óvulo es que hay un tema de identidad no muy bien resuelto, porque es una célula. La que se va a embarazar es la receptora, generalmente, con semen de la pareja. No habría bebé si no fuese por esa mujer, quien lo va a llevar nueve meses”, aseguró Buzzi.

En oposición a quienes defienden la postura a favor del anonimato, sin evaluar su impacto en la constitución de la identidad de las personas concebidas a partir de estos tratamientos, aquellos que sostienen que la identidad de los donantes de gametas debe ser conocida demandan la intervención del Estado, a través de la creación de un Registro Único de Donantes que permita a los nacidos obtener información sobre su procedencia genética.

La titular de la Asociación Civil Concebir, Isabel Rolando, aseguró que “es necesario que el Estado regule a los donantes para que los datos estén seguros, porque lo niños nacidos con donación de gametos puedan requerir sus datos por razones de salud o por razones debidamente fundadas, como lo establece en el Artículo 564 del nuevo Código Civil, en base a saber sus orígenes y su derecho a la identidad, sin ninguna vinculación filial ni de manutención”. “Si sigue como hasta ahora, se corre el riesgo que el centro médico cierre o se incendie y, por lo tanto, se pierdan los datos”, afirmó Rolando.

La fundadora de la Red Argentina de Familias por Donación, Gisela Martínez, es madre de dos varones nacidos por TRHA con donación de gametas. Desde un principio, Martínez y su marido tuvieron en claro que sus hijos iban a conocer su origen. “Hubo cierta reticencia en la familia. Nos decían: ‘¿Por qué le contás? Si es tuyo, es de ustedes’. El tercero es un donante y nuestro hijo mayor, Gonzalo, sabe que hubo un señor bueno que nos ayudó, porque papá no tenía semillitas”, comentó la fundadora de la Red. Señaló que “los chicos tienen que conocer su origen y saber que se necesitó un tercero es parte de la identidad”. “Enterarse de grande es fuerte, es sumamente doloroso, es sentir que ‘me engañaron toda la vida’. Yo no sé qué puede sentir Gonzalo, quizás el día de mañana quiera saber o no, pero si quiere, yo quiero tener la tranquilidad de que él puede ir a pedir esa información, de que esté a su alcance”, explicó.

Aunque no a todos los nacidos les interesa obtener información sobre el donante que aportó material genético, la Red acompaña a quienes presentan esa inquietud.

LOS MISMOS GENES

Aunque suene a ficción, existe la posibilidad de que dos personas que comparten parte de la misma información genética, ignorantes de su parentesco biológico, se crucen y decidan establecer un vínculo sentimental, con la posibilidad de tener hijos. En Argentina, ante el vacío legal, los centros médicos se guían por normas internacionales para evitar la consanguineidad.

“Hoy confiamos en el criterio de cada centro de fertilidad para decir hasta acá. Se cree que hasta seis nacimientos se usan las muestras, pero, luego de esos seis nacimientos, nada le impide a la persona ir a donar a otro lugar”, subrayó la fundadora de la Red Argentina de Familias por Donación.

La creación de un Registro Único de Donantes se presenta como un instrumento ideal para regular la cantidad de nacidos vivos de un mismo donante y, de este modo, evitar la consanguineidad entre futuras parejas. En ese sentido, el proyecto de Ley de Regulación de las TRHA contempla el uso del el material genético de un mismo aportante “para realizar técnicas de reproducción humana asistida hasta en un máximo de seis personas o parejas, siempre que de ello resultaren nacimientos con vida”.

CRIOPRESERVACIÓN

Aunque se inició como una técnica para el congelamiento de espermatozoides, hoy la criopreservación es una de las alternativas elegidas por las mujeres que deciden postergar la maternidad. “Para este grupo de mujeres, el congelamiento de óvulos ofrece una forma de conservar la posibilidad real de convertirse en madres en el momento en el que les sea posible llevar adelante un embarazo y cuidar de su hijo, ya que luego de los 35 años comienza una rápida disminución de la capacidad fértil que se hace más notoria después de los 40”, detalló Buzzi. El tratamiento se presenta también como una opción eficaz para quienes reciben un diagnóstico de cáncer y desean tener hijos en el futuro.

Por otra parte, el congelamiento de espermatozoides y la criopreservación de óvulos o embriones que no fueron transferidos en fresco deja latente la posibilidad de realizar una implantación post mortem. Desde la perspectiva del orden sucesorio, el titular de la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la UNLZ reflexionó acerca de una de las aristas de la implantación post mortem: “Si una persona que dejó material genético criopreservado fallece hoy, se abre una sucesión, sale la declaratoria de herederos y, después, esa gameta se utiliza y nace esa persona, ¿es hijo o no? ¿Tiene derechos o no? Si nace con vida, obviamente que los tiene, pero altera el orden normativo natural. Además, pudo haber habido dilapidación de los bienes”.

La implantación post mortem guarda un vínculo estrecho con el establecimiento de la filiación y, por ende, con el derecho a la identidad. Pero, ¿cómo establecer el parentesco en un país donde la cremación es una posibilidad que no deja rastros, en caso de que tampoco exista material genético de parientes? En ese sentido, el abogado y profesor adjunto de la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la UNLZ Daniel Luis Hourcade consideró que “debería existir un banco nacional genético, donde se deje constancia y se tome registro cuando una persona nace, con el fin de que cualquier persona pueda acudir a ese banco y establecer la filiación para que no se vea vulnerado el derecho a la identidad”.

Bancos que cierran, registros que se pierden y cuerpos que se convierten en cenizas sin dejar rastros evidencian un vacío legal que no sólo atañe a quienes nacen a través de TRHA con donación de gametas, sino que concierne a toda la sociedad, por lo que la urgente intervención por parte de Estado en la materia es fundamental a fin resguardar un derecho humano fundamental, como es el derecho a la identidad.

AUNO 20-10-16
GMN-GDF-MFV

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