Echeverría: tres enfermeros, un médico y 1800 pacientes

Ocurre en una sala de El Jagüel, donde los pacientes son derivados a los hospitales zonales que debiera descomprimir. En esa zona, una de las más pobres del partido, a los profesionales les faltan medicamentos y aparatología. Ante una urgencia, llaman a la ambulancia municipal, la única del distrito.

La unidad sanitaria n°3 de El Jagüel es la opción más cercana que tienen los vecinos para evitar trasladarse hasta el hospital municipal Santamarina o hasta los consultorios externos Ramón Carrillo, que se encuentran más próximos al centro de la ciudad de Monte Grande que de las periferias. Como toda sala, tiene por fin descomprimir el trabajo de los hospitales principales de cada ciudad para evitar así las largas colas a muy tempranas horas de la mañana para conseguir un turno con algún especialista. Pero en la práctica, la realidad es un tanto más distinta.

Algunas salas no están correctamente equipadas y no tienen articulación con otras unidades de su tipo. En su defecto derivan a algunos pacientes a los hospitales zonales, los mismos que en teoría deberían descomprimir.

Liliana Rugnia suena optimista y esperanzada al hablar de la sala que tiene a su cargo en la unidad sanitaria ubicada en Medel (antes Buenos aires) al 2880 de El Jagüel, barrio que conforma junto a Monte Grande, Luis Guillón y 9 de abril, el distrito de Esteban Echeverría.

Esta salita presta servicios de lunes a lunes de 8 a 20, con especialidades que van desde médico clínico hasta psicología. Entrega turnos dos veces al día y sólo veinte en cada oportunidad. Dispone de tres enfermeros y un médico clínico todos los días, y atiende alrededor de 1800 personas al mes.

Desde 2002 trabaja, al igual que otros centros asistenciales barriales, con el Plan Remediar, un proyecto elaborado por el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación que provee medicamentos a las unidades sanitarias que se encuentran en los barrios de la periferia.

“En este momento falta de todo”, precisó Rugnia, quien cree que a pesar de la falta de insumos y la situación que atraviesa el municipio en el marco de la asunción de nuevas autoridades, “de a poco se irá solucionando”. Así y todo, reconoció que “si falta diclofenac usamos en su lugar ibuprofeno o paracetamol, aunque sabemos que no son igualmente efectivos”, pero que de alguna manera ayuda a la unidad a sortear obstáculos para seguir brindando servicio.

La unidad sanitaria no dispone de equipos para realizar estudios como electrocardiogramas, ecografías ni radiografías. Tampoco cuenta con aparatos de resucitación, por lo que ante cualquier emergencia los especialistas llaman a la ambulancia municipal, que hasta el momento es una sola unidad para todo el distrito.

A pesar de ello, el equipo médico continúa haciendo su trabajo. Distribuye en cada consulta leche en polvo a madres con niños de hasta 6 años, extendiendo cuatro años la edad fijada por el Plan Maternal; y también a adultos mayores en situación de riesgo. “Se sabe que no es suficiente, pero por lo menos ayudamos con algo” explicó Rugnia.

Aunque entre los centros sanitarios “no existe articulación”, la salita n°3 funciona como “unidad de guardia”, por lo que si “el pediatra trabaja hasta las 15 y en otra sala ese día no hay pediatra, derivan al paciente y se lo atiende aquí mismo”, explicó la responsable.

Mientras tanto, esperan por la puesta en marcha del plan Nacer Argentina, que fue elaborado por el Ministerio de Salud y está orientado a la asistencia de salud de embarazadas y niños menores de 6 años que no dispongan de cobertura social, con el fin de reducir el índice de mortalidad infantil.

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JB-AFD
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