Dos décadas atrás, en zona sur…

Mucho antes de tocar en festivales porteños, “El Otro yo”, “Juana La Loca”, “2 Minutos” y “Babasónicos” recorrían los bares que hoy frecuenta la juventud del Conurbano sur. Adrogué tenía a Alfredo Casero naciendo y Dee Dee Ramone conocía a su novia lomense en “El Tío Bizarro”. Además, “Sumo” tocaba por última vez en el club Los Andes mientras Gustavo Cordera festejaba fin de año en la pizzería “Tempo”. El circuito del under menguó tiempo antes de Cromañón, pero el recuerdo sirve para ilustrar que en el Sur alguna vez hubo movida.

“Aunque me insistan, yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor.” Luis Alberto Spinetta, “Cantata de los puentes amarillos”, del disco Artaud, 1972. La cita de airosa fe spinettiana arrancará recuerdos a más de un muchacho canoso, que añorará con melancolía cómo zona sur albergó en la década de 1980 a muchos de los artistas que hoy son tapa de revistas especializadas. Gran parte de esa escena desapareció antes de que los teatros de Adrogué se transformaran en bares para un público ABC1 y de que surgiera Las Lomitas. Gran parte, también, menguó antes de Cromañón. AUNO ofrece un repaso de datos, personajes y lugares que dieron vida cultural a un conurbano sur que históricamente resitió su exclusión.

Cuna de los ascendentes “Victoria Mil”, anfitriones de fiestas en caserones que todo concurrente a ellas recuerda, Adrogué tuvo a comienzos de la década de 1980 a sus primeros hijos pródigos: “Puñalada Correntina”, “Barrio Turco”, “Ácido Camboyano”, “THC”, “El Lado Salvaje”, “Chiquero”, “Murantia”, “Pepe Alvano y El Reviente” y la banda de culto “Copiloto Pilato”, liderada por el poeta rock Adrián Cayetano Paoletti.

También albergó “Endrogada”, la obra que Alfredo Casero realizó en pleno centro mucho antes de “Cha Cha Chá”. Y aunque es un dato difícil de comprobar tras su muerte, se dice que Pappo estaba maravillado con Longchamps, y lo cantó en su disco “Blues Local”.

Todo Burzaco, por su parte, era testigo de la época de oro de “El Tío Bizarro”, que Dee Dee Ramone (bajista y fundador de Los Ramones) frecuentó y donde conoció a su novia lomense, Bárbara Zampini. Entretanto, el pelado Gustavo Cordera, de “Bersuit Vergarabat”, degustaba una grande de muzza en la pizzería “Tempo”, gastando su sueldo de vendedor de autos y festejando el fin de la cursada de Publicidad en la Universidad de Lomas, donde estudiaba.

Algunas estaciones más cerca de Capital y de los escenarios que muchos artistas locales miraban con anhelo, en Valentín Alsina ensayaban los “2 Minutos”, que nunca pudieron tocar en su barrio “porque a Quindimil no le gustaba el rock”, como contaron en una reciente entrevista. En un barrio menos fabril, Adrián Dárgelos recibía los insultos de “los pibes de la esquina” cuando salía de su casa de Lanús para ir a ver a “Soda Stereo” y “Don Cornelio y La Zona”, vestido con la ropa que compraba en ferias americanas de Monte Grande y Pompeya.

A mitad de camino entre Adrogué y Lanús, en Lomas de Zamora, la peatonal Laprida tenía menos locales de ropa pero contaba con una sala de ensayo histórica: “Rancho Espinoza”, cuna de numerosas bandas locales de los años subsiguientes a la vuelta de la democracia. Diego Demarco empezaría a ensayar con “Los Auténticos Decadentes” unos años después, y su hermano menor a formar “Los Dragones de Nano” en otra década más.

Temperley vivía su mejor época. Grandes bandas de punk y metal hacían una fecha en “Cemento”, de Omar Chabán, y a la semana tocaban en “El Borde”, que funcionaba al lado de las vías del tren y hace unos años fue cerrado. Después, banda y público se cruzaban a “Otro Bar” a por más cerveza.

Algunas noches, el fotógrafo Andrés Violante se quedaba viendo fotos en revistas de rock que en algún tiempo más el mismo ilustraría con retratos de Lou Reed, Brian May, Kurt Cobain y Steve Vai, sin saber que al lado de sus fotos de Luca Prodan y “El Indio” Solari se publicarían otras de los hermanos Cristian y María Fernanda Aldana, que ya escuchaban a “The Clash” y “The Who”, pero no habían formado “El Otro Yo”.

Sobre el cantante y líder de “Sumo”, su último recital fue en cancha de Los Andes, el 22 de diciembre de 1987, dos días antes de su muerte. Según contó alguna vez el guitarrista y cantante de Divididos, Ricardo Mollo (por entonces violero de “Sumo”), cuando terminaron el recital, el público pedía un bis de “Fuck You”. “Nunca lo repetíamos, pero ese día Luca dijo: ‘Ahí va el último’”. Sabía de qué hablaba.

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