Denuncian irregularidades en el Plan Más Vida

Un grupo de “manzaneras” disparó contra los encargados de Cuartel IX. Criticaron que reciben menos alimentos de los que necesitan para abastecer a sus beneficiarias. No obtuvieron respuestas a sus quejas pero sí advertencias de que podrían perder la titularidad de los subsidios que están bajo su órbita. Un administrador municipal admitió que hay “pequeñas cosas para mejorar” en el sistema.

Falta y mala calidad de productos alimenticios, irregularidades en la asignación de la Tarjetas Alimento y “maltratos” fueron los ejes de las críticas que un grupo de “manzaneras” de Lomas de Zamora vertió contra el funcionamiento de los subsidios sociales del bonaerense Plan Más Vida que administran en Cuartel IX.

Según las denuncias hechas a AUNO, las amenazas con “sacar la titularidad de las ‘bocas’”, como denominan a los centros en los que las beneficiarias retiran su litro de leche diario, se producen desde que hubo cambios en la dirección de los centros de la localidad, en junio último, denunció la “manzanera” Miriam Aranda.

El motivo responde a las quejas de las responsables barriales por no recibir la cantidad necesaria de sachets diarios ni de las tarjetas magnéticas para comprar alimentos por 80 pesos mensuales, para quienes tienen un solo hijo, y por 100 para las madres que tienen más de uno.

“Yo tenía 24 personas en mi boca y me vino la tarjeta para 20. Las otras cuatro ¿dónde están? Y que les falta documentación, es mentira”, criticó Alejandra Centurión, otra de las referentes sociales afectadas.

La denuncia de las “manzaneras” también apuntó a la “mala calidad” de los paquetes de fideos, arroz y polenta que el gobierno bonaerense debe dar los beneficiarios hasta que se les otorga la tarjeta, además de criticar que no se respetan para todas las interesadas los requisitos para la asignación de los beneficios disponibles para mujeres embarazadas o con hijos de hasta 6 años, cuyas parejas no reciban ingresos superiores a 200 pesos por mes.

Quien asumió la dirección zonal de los planes es Orestes Osvaldo “Pelusa” Piriz, cuyo colaborador Modesto Piriz —quien donó su oficina de Campana 2185 para la atención de las manzaneras de Cuartel IX— reconoció a AUNO que existen “pequeñas cosas para mejorar, como problemas en la llegada de la planilla y la forma de entrega de la leche para conservar la cadena de frío en verano”, pero adujo que son elementos que hacen a “lo complejo de toda cuestión social” y que se “seguirán de cerca” hasta lograr su solución.

Por su parte, desde la administración central del plan, ahora municipalizado, admitieron que no todas las aspirantes reciben a tiempo el plástico para la adquisición de productos, pero que la causa de ello no es un desorden organizativo sino la ausencia de documentación entregada a tiempo y la superación del ingreso salarial mensual.

En un año electoral, el factor político también se cuela en un programa social que fue impulsado por Hilda “Chiche” Duhalde en 1994, porque la lectura puede mirar hacia una crítica directa contra el intendente lomense, aunque “(Jorge) Rossi no debe saber nada”, infirió la manzanera Zulema Aranda, titular de una “boca” de 90 beneficiarias, quien sí desconfió de las promesas de Modesto Píriz, porque “no tiene herramientas” para cumplirlas.

La referente eligió sostener que el mandatario comunal “se acordó siempre de los chicos del barrio” desde su Fundación Sol, de modo que aunque la responsabilidad municipal del Plan Vida recae, en última instancia, sobre sus hombros, disparó contra un entorno político cuyas decisiones “juegan con el hambre de los pibes”.

A la hora de buscar soluciones, las titulares de los centros intentaron comunicarse con el coordinador zonal, pero, así como a AUNO le informaron que no se encontraba en su oficina, para las demandantes las respuestas no fueron las mejores: “Vos llamás y no te dan información. Te dicen ‘acá no tenés que venir, preguntale a tu coordinador’ (acerca de cómo revertir el faltante de tarjetas y alimentos), pero acá la gente ya no quiere hablar con él”, describió Centurión.

El maltrato desborda a la necesidad de no poder otorgar a una madre beneficiaria los productos para sus niños en la que se ven las referentes y a la falta de respuesta institucional, sino que además denunciaron que los ataques también apuntan a sus bolsillos porque el coordinador local les habría indicado que se conformaran con la tarjeta de 100 pesos mensuales que las encargadas de boca reciben, sin chistar.

“’Qué complicada que sos nena, a vos no se te puede conformar con nada’, dijo ‘Pelusa’”, según relató Centurión, quien sostuvo que el funcionario también le advirtió que debería “cuidar el sueldo de 1200 pesos por año” que recibe. No obstante, aseguró, como sus compañeras, que continuará con la exposición de las irregularidades de la aplicación del plan en Cuartel IX “hasta que hagan las cosas bien”.

MNL-AFD
AUNO-12-03-09
locales@auno.org.ar

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