Comer por 40 pesos

Ese es el valor que tienen los tickets individuales que entrega actualmente la cartera de Desarrollo Social del municipio, en reemplazó de los bolsones alimenticios que el ejecutivo comunal proveía a los comedores comunitarios del distrito. Organizaciones y movimientos políticos que administran estos emprendimientos solidarios consideran que el dinero es insuficiente para cubrir las necesidades de la gente y que se busca “desmovilizar” a los militantes populares.

En sintonía con una política social diseñada por el ejecutivo bonaerense, el municipio de Lomas de Zamora dejó de repartir bolsones alimenticios a los comedores comunitarios del distrito, y ahora entregan a cambio un ticket mensual e individual por un valor de 40 pesos. Representantes de organizaciones sociales se opusieron al cambio y anunciaron que los emprendimientos solidarios que dirigen buscarán formas alternativas de financiamiento, con el propósito de no interrumpir el servicio que prestan.

El Secretario de Desarrollo Social lomense, Gonzalo Calvo, aseguró que la medida es una decisión política de su cartera, “plenamente” avalada por el intendente, Jorge Rossi, y respecto de la cual “no habrá marcha atrás”.

Además, el funcionario aseveró que la iniciativa del oficialismo comunal se inserta en lo que es una línea de acción que baja desde el ejecutivo bonaerense, a cargo del gobernador Daniel Sciolli, que insta a los municipios del Conurbano a sustituir la entrega de alimentos a las agrupaciones sociales y políticas.

“Sabemos que no estamos solucionando las carencias alimenticias que padecen los sectores más postergados; lo nuestro pasa por colaborar, brindar un ayuda”, afirmó Calvo en declaraciones a la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión (AUNO).

Y al respecto agregó: “Lo que buscamos no es que los comedores dejen de funcionar, ya que si se juntan los tickets de todas las personas que concurren a estos establecimientos, se pueden realizar compras comunitarias, y hacer más eficiente la labor social que cumplen”.

El secretario lomense resaltó que también existen otros dos tipos de tickets de 50 y 80 pesos, uno para diabéticos y otro para celíacos, respectivamente, y calculó que la cantidad de beneficiarios actuales alcanza los 22 mil.

“Con los bolsones estamos en 26 mil, pero cuando cambiamos a tickets hubo una depuración, lo que nos permite trabajar de manera más eficiente. Ahora estamos más cerca de la asistencia que pretendemos brindar”, subrayó Calvo.

Representantes de las la Coordinadora de Comedores Populares de Lomas de Zamora —conformada por organizaciones sociales, el Movimiento de Trabajadores Desocupados y el Polo Obrero— que integran un total de 20 comedores en el partido calificaron como “siniestra” a esta disposición.

“Con 40 pesos la gente no puede hacer nada”. Esa suma no alcanza para satisfacer las necesidades básicas de nadie. Creemos que lo que hay acá es una deliberada intención de desmovilizar a los militantes que luchan contra el hambre en el partido”, sostuvo Martín Sabio, representante de esta Coordinadora, en diálogo con esta agencia.

Los comedores de este agrupamiento reciben entre 15 y 30 personas por día y Sabio resaltó que seguirán funcionando “a como dé lugar”, y que si es necesario, buscarán formas de “autofinanciamiento”, como rifas o festivales.

“Si los recursos no llegan desde el estado los conseguiremos desde otro lugar. La gente que llega a los comedores no se puede ir con las manos vacías. Lo importante es no bajar los brazos y continuar con la lucha”, destacó Sabio.

Por su parte, desde el movimiento kirchnerista “Libres del Sur”, que maneja unos 10 comedores, a los cuales el municipio también dejó de entregarles los bolsones de comida, indicaron que para seguir con su trabajo recurrirán a “los fondos de programas nacionales”.

La provisión de alimentos a las organizaciones sociales por parte de la comuna se cumplió siempre con cierta cuota de irregularidad, pero tras las elecciones nacionales de octubre pasado, la asistencia se interrumpió de manera definitiva y comenzó a implementarse una modalidad diferente.

Pero para poner en marcha la entrega de los tickets, la municipalidad debió relevar a las personas que concurren a los comedores que funcionan en Lomas y les solicitó su nombre y número de DNI a cada una de ellas, lo que provocó la oposición de las organizaciones nucleadas en la coordinadora.

En definitiva, el carácter individual de la prestación y la confección de listas, obligó a que quienes asisten a los comedores a presentarse con DNI, condición que no pueden cumplir muchas personas que se encuentran indocumentadas o en situación de calle.

Otra de las condiciones que se deben reunir para recibir los tickets, es que “los supuestos ‘beneficiarios’ del plan, no reciban ningún tipo de ayuda u otro plan por parte del estado”, aseguró Mario Hernán Lescano del comedor comunitario ‘Vamos a andar’ ubicado en Franklin 1913, en Banfield Oeste.

“No queremos quedarnos en el tiempo entregando elementos de primera necesidad. Creemos que la reactivación que hubo en el país nos va a permitir pasar a una instancia superadora, como ha sido el paso de la entrega de bolsones a tickets. Es una forma de devolverle la dignidad a la gente, para que pueda elegir que comprar”, argumentó Calvo.

Sabio, en cambio, que trabaja en el comedor de ‘La Toma’, que funciona en la calle Boedo y el andén 4 de la estación de Lomas, desestimó las afirmaciones del funcionario. “Las necesidades siguen siendo las mismas, acá la gente sigue viniendo y en los barrios preguntan cuando va a volver el comedor. La reactivación no llegó a todas las partes de la sociedad”, retrucó.

“Con el correr del tiempo se fue acercando cada vez más gente y ahora nos desabastecen directamente. Desde el ejecutivo no se dan cuenta de la situación”, aportó en el mismo sentido Jorge Gómez, miembro de un comedor ubicado en la Biblioteca Popular 20 de diciembre, en Campana y Montiel, de la localidad de Ingeniero Budge.

Firme en su tesitura, Calvo enfatizó que rechazar los ticket “es un capricho de algunos movimientos, que actúan por mezquindad política o por la necesidad de tener cautiva a la gente que va a sus comedores” y dijo que en los espacios sociales que administran estos emprendimientos “se verifica un alto grado de politización”.

En este sentido, Lescano consideró que “esta nueva política de distribución les sirve a la intendencia y el gobierno provincial para desmovilizar a las organizaciones o las fuerzas políticas que manejan algunos de los comedores comunitarios”.

“La idea no era sólo dar de comer, sino que a partir de acá surgiera un nuevo tipo de relación entre las personas, que se plantearan problemáticas y se buscaran soluciones”, interpretó Sabio.

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