Científicos del Zoológico porteño llevan adelante un plan destinado a preservar material genético congelado

El proyecto de Asistencia a la Reproducción y Conservación Animal (ARCA), que permite intentar evitar la extinción del “venado de las Pampas” a partir del uso de sus muestras, es el primero en el país en utilizar técnicas de conservación en frío para preservar material genético de especies silvestres.
Por C. B.

(AUNO) El plan constituye un “arca moderna” que permitirá conservar la diversidad genética original de las especies de tal forma que cuando pase el ‘diluvio’ desatado por la interacción de los humanos con el medio ambiente, exista alguna forma de devolverlas a la naturaleza. Y el mismo nombre del proyecto es una clara referencia bíblica, como explicó el biólogo Adrián Sestelo, uno de los expertos que trabaja en este frozen zoo (zoológico congelado), también conocido como “banco de genes”.
“El proyecto se divide en dos partes: la prime consta en la creación de un banco de material genético y, en segundo lugar, trabajar en acciones referidas a la asistencia reproductiva, como la reproducción in vitro, reproducción asistida o estudios reproductorios”, explicó.
Sestelo sostuvo que “lo más importante del proyecto es que puede convertirse en la herramienta de otros programas al mismo tiempo, como es el caso del “Plan Nacional para la conservación del venado de las pampas” o el trabajo que venimos desarrollando con científicos chinos para la recuperación del ciervo del Padre David”.
La técnica de crioconservación lleva más de veinticinco años, aplicándose sobre todo en ganadería. Las muestras se guardan en termos metálicos que contienen nitrógeno líquido, un elemento químico que llega a 195,8 grados centígrados bajo cero, temperatura a la cual se preserva el material genético: gametos (espermatozoides y ovocitos), embriones y tejido.
“La destrucción de las muestras se evita por medio del uso de químicos criogenizantes como el glicerol que extrae el agua de las células, lo que evita que se formen cristales de hielo que dañen las células o el material genético”, detalló Sestelo.
También se agregan nutrientes, “porque aunque están en estado de latencia o de animación suspendida, las muestras siguen con vida”, indicó el especialista a la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión, y agregó que “la duración de este periodo depende de la especie y de la clase de muestra que se trate”. Por ejemplo, las muestras de tejido son las que tienen “más vida útil”.
En la actualidad, ARCA tiene en sus laboratorios muestras congeladas de alrededor de 30 especies. Además de “venado de las pampas”, también hay de yaguareté, “oso de anteojos”, “ciervo del Padre David”, chimpancé, cabra africana, ciervo dama, llama, ciervo japonés, aruí (herbívoro africano), muflón (oveja silvestre), aguará guazú (un cánido autóctono) y lince.
El estudio de modelos biológicos de conservación de material de especies de difícil experimentación, como el ciervo colorado; el ‘Plan Nacional de Conservación del Venado de las Pampas’; otro similar respecto de los felinos autóctonos; un trabajo conjunto con el Zoológico Metropolitano de Santiago de Chile para recuperar especies comunes; y el programa acerca del ciervo del Padre David son los principales proyectos en los que ARCA está trabajando en estos momentos.
AUNO

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