Los clubes de barrio de Llavallol resisten con menos fondos y más colaboración de las y los socios

El recorte del 98,6 por ciento de los recursos nacionales destinados a estas instituciones profundiza una crisis. Dirigentes advirtieron a AUNO que debieron suspender actividades, aumentar cuotas y sostener el funcionamiento «a pulmón».

Los clubes de barrio no escapan a la motosierra del presidente Javier Milei, que recortó este año un 98,6 por ciento los fondos destinados a estas instituciones con respecto a 2023. Las autoridades de entidades ubicadas en la localidad bonaerense de Llavallol advirtieron en diálogo con AUNO que dejaron de dictar algunas actividades, mientras que las y los socios se ven obligados a abandonar las instalaciones por no poder pagar la entrada de eventos deportivos o la cuota social

Además de la situación económica de las familias, Alto Verde, Atlético Llavallol, Barrio Enz, Juvenil, Juventud Unida y Los Pinos también evidencian dificultades para sostener el mantenimiento de los techos, las tribunas y las canchas, a la vez de que indican que algunas de las disciplinas son impulsadas «a pulmón», con entrenadores que «no cobran un sueldo». 

Los clubes de barrio afrontan una preocupante situación económica. (Foto: Ignacio Silva).

El financiamiento dirigido a clubes de barrio cayó un 98,6 por ciento en el Presupuesto 2026 -aprobado en el Congreso Nacional en diciembre pasado- a comparación con el de 2023, de acuerdo a un análisis de Táctica, laboratorio del deporte argentino. 

Para este año, el Gobierno asignó unos 250 millones de pesos para los clubes de barrio, cifra que representa un 78 por ciento menos respecto al año pasado, alertó el mismo informe.

Las cifras de Táctica, el laboratorio del deporte argentino. (Foto: Táctica).

Con este recorte de los fondos, las asociaciones civiles sin fines de lucro deben ingeniárselas para generar ingresos y en ese sentido, recurren a aumentar las cuotas sociales que gran parte de la población ya no puede pagar

Menos plata, menor alcance

La Sociedad de Fomento Barrio Enz, ubicada Doyhenard 761, afronta uno de sus momentos «más complicados», reconoció su presidente Claudio Robles a este medio. Explicó que «los ingresos no alcanzan» para sostener el espacio.

«Dos años atrás estábamos bien, teníamos lleno el club y hacíamos actividades, pero ahora estamos para atrás. Venimos con el proyecto de cerrar una pared y no la podemos completar», lamentó.

En la actualidad, la entidad ofrece fútbol infantil, futsal masculino y femenino. Sin embargo, tuvieron que dejar de brindar voley y patín porque no podían mantenerlas económicamente. Otra dificultad es el traslado de las familias por su cuenta cuando disputan partidos de visitante, lo que marginó a muchos chicos y chicas de poder jugar.

Una de las principales fuentes de ingresos de los clubes de barrio son las cuotas sociales. En Barrio Enz, con alrededor de 150 socios y socias, mantiene su valor de 4000 pesos sin distinción de edad. A pesar de ello, sólo el 33 por ciento lo paga. «Si nosotros nos ponemos a cobrar, lamentablemente no viene nadie«, admitió.

Trabajar a pulmón

Alto Verde, ubicado en Cuyo 731, a pocos metros de la Ruta Provincial 4, fue fundado en 1954 y enfrenta una situación aún más dramática que su clásico Barrio Enz. El presidente de la institución, Ernesto Paredes, reconoció a este medio que «si no fuera por las madres y los padres, el club estaría abajo«, ya que muchas y muchos dejaron de venir. «Es un dolor en el corazón«, expresó.

«Trato de conseguir plata de todos lados. Pero también tengo una familia que mantener. Ayudo, pero me molesta que la gente que venía hace diez años ya no pueda porque no tienen plata«, sostuvo.

Al igual que Barrio Enz, esta institución no puede recaudar a través de las cuotas: de 220 asociados y asociadas solo puede abonar el 50 por ciento. El precio es de 3000 pesos para menores y 5000 para los mayores.

Club Alto Verde, ubicado en Cuyo 731, en Llavallol. (Foto: Ignacio Silva).

En ese sentido, es fundamental la ayuda de las madres y los padres colaboradores. Paredes indicó que «son pocos» y hacen «todo a pulmón» a la hora mantener las instalaciones. Muchos también ocupan el rol de entrenadores que «no cobran sueldo» y ayudan a los equipos porque «les gusta».

En Alto Verde hay fútbol infantil, fútsal femenino y masculino, y patín. A su vez, tuvieron que dejar de realizar boxeo, ya que necesitan un permiso municipal. Paredes admitió que no tienen «todos los papeles en regla» y reclamó que el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, solo «ayuda a los que están al día» y consideró que «si no es año electoral, no entregan nada».

Una hora más en el club, una hora menos de pantallas

Juventud Unida fue fundado en 1935, está ubicado en Antártida Argentina 2250 y tiene hoy alrededor de 500 socios y socias. Ofrece una cuota de 4500 pesos para menores y 5500 para mayores, lo que le permite mantener todas sus actividades.

Su presidente, Jonatan Escobar, explicó que les ofrece a quienes se atrasan con los pagos algunos meses de licencia para que no dejen de asistir a las instalaciones y puedan ponerse al día en el futuro.

El Club Juventud Unida de Llavallol. (Foto: Ignacio Silva).


«El club es el corazón del barrio. Es un eslabón fundamental que genera sentido de pertenencia, donde aprendés a vivir en comunidad, y si bien hay un cambio cultural, creo que una hora más en el club, es una hora menos en las pantallas. Estoy convencido de que el club tiene que repensar algunas estructuras para amoldarse a las generaciones de ahora y no a la inversa. Hay que adaptarse, revisarlo y que el club siga cumpliendo ese rol social fundamental«, concluyó.

Esta nota es una producción para la materia de Periodismo Gráfico.

AUNO-24-07-2026

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