Los vecinos del barrio San Ignacio en Esteban Echeverría denuncian que su salud está en riesgo por la contaminación permanente que, según afirman, reciben a través de los vapores que emana la planta avícola Wade/Cresta Roja.
Una encuesta realizada en el barrio aledaño a la planta, ubicada entre la avenida Fair y el arroyo Ortega, identificó afecciones pulmonares, problemas respiratorios y enfermedades en la piel por el aire que se «vuelve irrespirable». Los datos surgen de un sondeo realizado en 80 viviendas por un grupo de vecinos para relevar el impacto que la exposición diaria a los vapores genera sobre la salud de los vecinos.
En diálogo con AUNO, Alejandro Cruz, presidente de la filial local del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS), explicó que la chimenea tiene dos metros más que el paredón que rodea el complejo y, es por eso que «los vapores no suben sino que van directo a la gente». «Las partículas cadavéricas se expanden a través del aire, lo que provoca que las plantas del barrio estén secan y las personas sufran problemas de salud», aseguró.
Los vecinos buscan presentar la encuesta y sus hallazgos a organismos de control y salud de la provincia de Buenos Aires, e intentarán que llegue a la Cámara de Diputados y de Senadores para que el Ministerio de Salud haga un relevamiento formal en esa localidad.
Reclamos sin soluciones
La Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), la Autoridad del Agua (ADA) y funcionarios del municipio de Esteban Echeverría y de la Provincia de Buenos Aires realizaron un operativo el pasado 23 de junio en la planta procesadora Wade/Cresta Roja, donde se encontraron 120 toneladas de tripas y plumas en estado de descomposición.
“Hemos batallado mucho desde febrero a esta parte para conseguir algo que es inusual: que todos los organismos de control entren en un mismo día no es un dato menor”, expresó el referente en ese momento.
El presidente local del CEPIS se quejó: “No sabemos por qué tantas trabas y por qué pese a que los planes de adecuación no se cumplieron, la ACUMAR que te clausura un lavadero de autos si tira agua sin procesar, no clausura esto”. “El municipio también tiene la facultad de clausurar y solo multó, y la ACUMAR está controlado por un gobierno que no le interesa detener la contaminación para que una empresa siga”, agregó.
Mientras los vecinos continúan con las denuncias por la contaminación que emana de Cresta Roja, hoy la planta está en crisis, paralizada por protestas ante la falta de pago de los salarios.
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