De Lucania a Lanús: una vida color granate

La vida de José Melillo es una historia de amor, fútbol y pertenencia. Es el único hincha de Lanús que estuvo presente en los nueve títulos del club. Un recorrido atravesado por el desarraigo, la memoria… y una camiseta granate que se volvió hogar.

Por Franco Vecchiato

Llegar a un nuevo continente sin hablar el idioma, encontrar el amor y abrazar una camiseta granate que se vuelve hogar. Eso describe bastante bien la historia de José Antonio Melillo, el “nono” que se hizo viral por ser el único hincha que estuvo presente en los nueve títulos del Club Atlético Lanús, desde los “Globetrotters” en 1955 hasta la Recopa Sudamericana frente a Flamengo en 2026.

José llegó a la Argentina, más precisamente a Lanús, en 1950 con su familia, en búsqueda de un futuro mejor luego de la Segunda Guerra Mundial, con apenas 13 años. En Italia era hincha del Torino, porque, aún recuerda con ilusión “era increíble verlos jugar”. 

Este histórico equipo desapareció tras la Tragedia de Superga, el 4 de mayo de 1949, cuando el avión que transportaba al plantel del Torino, conocido como el “Grande Torino”, se estrelló contra la colina de Superga, en las afueras de Turín, debido a malas condiciones climáticas y problemas de visibilidad, dejando 31 fallecidos, entre ellos casi todo el equipo, que en ese momento dominaba el fútbol italiano y era la base de la selección nacional.

A pesar de esta desgracia, José no abandonó su pasión por el fútbol, ya que pronto encontraría otro club, esta vez argentino ¡y del conurbano! para mantenerla viva. En diálogo con AUNO, reconstruyó como fue el inicio de esta historia: trabajaba en una sastrería y sus jefes lo invitaron a ver un partido entre Lanús y Argentino de Quilmes. 

Recordó con emoción el momento en que los jugadores salieron a la cancha y vio que “tenían una camiseta granate”. Confesó que en ese mismo instante sintió “amor por el club”, porque ese color mantenía vivo el vínculo con su querido Torino. La conexión fue tan fuerte que José nunca más se perdió un partido de local: siempre estuvo en los tablones.

Melillo menciona con mucho amor y nostalgia a los famosos “Globetrotters”, al punto de recitar de memoria la formación completa, desde José Nazionale y Juan Guidi hasta Nicolás Daponde y Ramón Moyano, aquel famoso equipo campeón de la copa Juan Domingo Perón en 1955: “Era un placer verlos jugar”, añora José, al tiempo que destaca la “habilidad, garra y espíritu tremendo” de aquél combinado.

Consultado por AUNO sobre cuál fue el partido que más disfrutó, sin titubear, el “Nono” recordó que el primero lo “enamoró”, pero señaló que el encuentro ante Flamengo, en el que Lanús se consagró campeón de la Recopa Sudamericana, fue una “hazaña”. Evocó que ese día el equipo fue “coraje, ímpetu, un espectáculo bárbaro”. Frente a un rival rodeado de figuras como Jorginho, Danilo y Paquetá, el club granate logró imponerse. José asegura que fue una de las alegrías más fuertes de toda su vida.

Y esta emoción tan grande, tuvo su recompensa porque, en la Recopa, fue el único hincha de todo el estadio que pudo acercarse al trofeo. Recuerda que caminó hacia la copa mientras “se le caían las lágrimas de la emoción”, acompañado por personal de seguridad debido a sus dificultades para moverse.

En ese momento, un guardia le preguntó: “¿Hace cuánto sigue a Lanús?” y José le habló de los Globetrotters. Cuando llegó su turno, preguntó: “¿Se puede tocar la copa?”. El guardia respondió que no, pero hizo una excepción: “Usted sí va a poder”. José asegura que fue un “orgullo enorme”, mientras las lágrimas volvían a aparecer.

De club de barrio a club emblema

En la memoria de José viven los equipos que lograron títulos en los últimos años: el campeón del Torneo Transición 2016, con Miguel Almirón como figura, y también las consagraciones en la Sudamericana y la Recopa. Rememora a jugadores como Eduardo “Toto” Salvio, Carlos “Cali” Izquierdoz y Marcelino Moreno. Pero si de recuerdos se trata, menciona con especial emoción a Ramón Cabrero, el técnico que condujo al equipo campeón del Apertura 2007.

Aunque si hay algo que José menciona con orgullo, además de las formaciones deportivas, es el crecimiento del club. Aún recuerda cuando Lanús compró a San Lorenzo las tribunas del viejo Gasómetro. Afirma que ver esa evolución resulta “emocionante”, porque le tocó vivirla de cerca. Sostiene que Lanús es hoy una institución de “primer nivel”, con colegio y múltiples disciplinas deportivas; y que, gracias a eso, el club cumple un rol clave: que los chicos no estén en la calle. 

Una pasión que trasciende generaciones

Pero hay una alegría más entre el vinculo de Lanús y José, porque la pasión vale doble cuando es compartida: Alexander, su nieto, además de ser hincha, es periodista partidario del club. Él se muestra “agradecido” con su abuelo, porque le dio lo más preciado que tiene: la pasión por esos colores. Cuenta que fue quien lo llevó por primera vez a la cancha y quien lo acompañó en sus primeras notas a los jugadores. 

Ambos recuerdan con mucho cariño el festejo del título de 2016, cuando fueron a la Sociedad Italiana a celebrar junto a otros hinchas. El nieto asegura que vivir ese momento junto a su abuelo “no tiene explicación” y lo define como una sensación “hermosa”.

Para cerrar, le preguntamos qué le queda por vivir con el club. Emocionado y con alegría, destacó que Lanús “le dio todo” y que no tiene nada que “reprochar”. Sin embargo, si pudiera pedir algo más, elegiría la Copa Libertadores: sería una “alegría inmensa” para todo el pueblo granate.

13.4.26
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