Por Franco Vecchiato
En un escenario donde la independencia juvenil parece cada vez más lejana, aparecen historias que rompen con la lógica habitual. En Argentina, cuatro de cada diez jóvenes de entre 25 y 35 años continúan viviendo con sus padres por la imposibilidad de afrontar los costos de una vivienda. Expertos en políticas urbanas, como Marta Migliore, sostienen que, en muchos casos, el alquiler de un monoambiente supera el 50% del ingreso mensual de un trabajador joven, una realidad que obliga a postergar proyectos de vida e independencia. En ese contexto, la decisión de construir una casa propia parece una idea imposible.
A los 19 años, Gisella Forystek tomó una decisión poco habitual: levantar desde cero su propio hogar. Lo que empezó como un proyecto personal pronto se transformó en un fenómeno en redes sociales: su historia se viralizó, recibió un comentario de Natalia Oreiro y la llevó incluso a ser invitada a los programas de Mario Pergolini y Carmen Barbieri.
Gisella vivía con sus padres en Luis Guillón y cursaba la carrera de Publicidad en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora cuando, con apenas 19 años, comenzó a construir su propia casa en el terreno lindero al de su familia.


Fotos: cortesía Gisella Forystek.
En diálogo con AUNO, la joven recordó que todo comenzó hace 5 años como una idea que, en su momento, le parecía “alocada”. Según contó, no tenía conocimientos sobre construcción ni tampoco contaba con el dinero suficiente para contratar albañiles: “No sabía construir nada y tampoco tenía plata para pagarle a alguien”.
Sin embargo, el impulso definitivo llegó de la mano de su padre, a quien Gisella reconoce como una pieza fundamental del proyecto. “Sin él no existiría nada”, aseguró sobre quien la acompañó desde el primer momento. Fue él, de hecho, quien le propuso dar el primer paso: “Mi papá me dijo: “la casa la vamos a construir juntos”, y ese fue “el punto de partida del proyecto”.
A partir de entonces, ambos comenzaron a organizar la obra, comprar materiales y avanzar paso a paso en la construcción del hogar. La joven revivió la rutina que era intensa y que el compromiso fue total desde el inicio: “Nos levantábamos todos los días a las 7 de la mañana para construir, sin importar nada”.
La jornada en la obra se extendía hasta las 13, momento en el que su padre debía irse a trabajar. Mientras tanto, Gisella aprovechaba cada día para aprender “sobre la marcha” y familiarizarse con tareas que hasta entonces le eran completamente ajenas. Hoy, con orgullo, asegura que el esfuerzo de todos estos años empieza a dar sus frutos y que “la casa ya está casi lista”.


La experiencia también implicó adentrarse en un mundo completamente nuevo para ella, reconoce que antes de comenzar no tenía ningún vínculo con ese universo. “Nunca toqué una herramienta, ni siquiera me interesaba”, confesó. Entre risas, recordó que, antes de involucrarse de lleno en la obra, lo único que sabía hacer era “sostener la linterna”.
El momento de mezclar los dos mundos
La presencia de Gisella en redes sociales comenzó casi como un juego y como una forma de mostrar lo que aprendió en su formación en la Licenciatura en Publicidad, carrera que cursa en la UNLZ, en la que está próxima a recibirse. Sin embargo, tras atravesar algunas malas experiencias laborales, decidió volcarse de lleno a su proyecto personal y potenciar su contenido en redes sociales.
Recuerda con cariño que todo comenzó con la construcción del baño, donde empezó a filmar sus primeros videos. A partir de ese momento, su historia comenzó a posicionarse en redes sociales. Al principio, confiesa que le “daba vergüenza” mostrarse frente a cámara, por lo que solo utilizaba su voz y evitaba aparecer en pantalla.
Con el tiempo, la exposición creció hasta que comenzó a ser reconocida. Recuerda una situación que la sorprendió: un día, en la panadería del barrio, la atendieron con una pregunta inesperada: “¿Vos sos la que construye su casa?”.
Cuando su historia comenzó a ganar visibilidad, le permitió trabajar con marcas y contar con el apoyo de distintas empresas que acompañaron el avance de la obra. Hoy no solo logró finalizar la construcción de su casa, sino que también desarrolla una actividad laboral vinculada a las redes sociales.



En diálogo con AUNO, también se abordó el impacto de las redes sociales y la exposición pública. Sobre los comentarios negativos, Gisella asegura con firmeza que “no le afectan”, aunque reconoce que al principio no lo manejaba de la misma manera. Recuerda que “subía los videos”, pero evitaba leer los comentarios.
Consultada sobre su vínculo actual con el proyecto, explica que con el tiempo “aprendió” a desenvolverse mejor tanto en la obra como en el manejo de su contenido. Hoy, su padre continúa acompañándola, aunque de manera más puntual, supervisa únicamente las tareas más complejas. Aun así, comparten gran parte del proceso debido al cariño que se tienen.
Consultada sobre si siente que logró romper con la idea de que la construcción es un ámbito exclusivo de los hombres, Gisella sostuvo que “es un trabajo que pueden hacer todos”, sin distinción de género y remarcó que es un factor que no importa a la hora de desempeñarse en este tipo de tareas y destacó que existen muchas mujeres que también trabajan en la construcción, a quienes valoró y reconoció por el esfuerzo y el trabajo que realizan.
También cuenta que recibe numerosos mensajes de mujeres que, a partir de ver sus videos, se animan a realizar trabajos en sus propias casas, algo que asegura le “llena de orgullo”. En ese sentido, sostiene que muchas veces es simplemente una cuestión de “proponérselo”.
Al reflexionar sobre si recomendaría a otros jóvenes seguir un camino similar, aunque Gisella asegura que es “un camino difícil”, decidió cerrar la entrevista con una frase que resume su experiencia: “Peleen por sus sueños, por más imposibles que sean”.
30_06_2026
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