“Vivas nos queremos”: el grito que sacudió al mundo

Miles de mujeres de más de 50 países realizaron el primer Paro Internacional de Mujeres. En Argentina, la medida comenzó con un ruidazo y terminó con una multitudinaria marcha del Congreso a la Plaza de Mayo. Los femicidios, las desigualdades laborales y la legalización del aborto estuvieron entre los principales reclamos de la histórica medida. La marcha terminó con 17 mujeres detenidas.

Fernanda Cartolano

Lomas de Zamora, marzo 09 (AUNO) – Mujeres argentinas y de otros 52 países se manifestaron contra la violencia machista en un Paro Internacional de Mujeres (PIM), que en nuestro país tuvo como acto central una multitudinaria movilización que recorrió las calles porteñas desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo.

El Día de la Mujer fue un día de lucha. Las mujeres salieron a la calle desde temprano: primero por el ruidazo convocado para el mediodía, y después para sumarse a la histórica marcha.

Aunque el ruidazo no se escuchó con tanta fuerza, con el correr de las horas el número de mujeres movilizadas era infinito. Banderas en tonos violetas, cuerpos enteros maquillados, pañuelos verdes y un grito único: “Vivas nos queremos”.

“¡Ni una menos, ni una más, gritemos todas emergencia nacional!”, con furia feminista y abrazadas por sus banderas blancas y celestes, cantaron en su murga las mujeres de la Corriente Clasista y Combativa de La Matanza. Sus rostros tenían frases o símbolos que incrementaban el grito de indias salvajes con el que le dieron batalla al patriarcado.

“Vine porque soy una sobreviviente, porque ya nadie me va volver a hacer daño, menos estando acá con todas”, expresó Belén, una rubia de 23 años sufrió violencia psicológica y física por parte de su ex novio.

El cielo estuvo confuso durante toda la jornada: el sol brilló por momentos, pero por otros las nubes buscaron taparlo, entre tanto, para anunciar que la tormenta se acercaba. Al grupo de percusión La Chilinga, lo que ocurriese con el tiempo no le importaba, sólo buscaba enardecer de música y movimiento a miles y miles de personas autoconvocadas contra la violencia machista.

Fotografías de Milagros Sala colgaron en el pecho de muchísimas activistas, que decidieron recordar que hace 418 días que la referente de la Tupac Amaru se encuentra privada de su libertad. “Por esa violencia ejercida contra una coya revolucionaria, hay una mujer muy valiosa que se está desmoronando y no vamos a dejar que eso ocurra”, sostuvieron a AUNO mujeres militantes de la Tupac, que fueron con sus compañeros a exigir por la libertad de su líder.

Mientras seguían sumándose compañeras a la movilización, en las puertas del cine Gaumont pintaban una inmensa tela blanca, con siluetas de mujeres en violeta y salpicones de resaltante rojo. Muchas mujeres alrededor de este ritual, entre ellas, la actriz Cristina Benegas.

Brisas de lucha en la calle, aromas que motivaban las expresiones, de eso se trataba también. El engrudo agrio con el que pegaban carteles que ordenaban “abortemos el patriarcado”; las pinturas y aerosoles con el que escribían en las calles “mi cuerpo, mi decisión”.

Luego de las 18, las columnas comenzaron a avanzar desde el Congreso hacia la Plaza de Mayo. El caminar fue bastante lento; cada dos o tres pasos de avance, la columna se detenía. Pero nadie, ni las mujeres de las organizaciones, ni las chicas de la mesa por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, ni las murgas, ni las integrantes del Frente Popular Darío Santillán, nadie dejó de gritar ni de cantar: “Ya vas a ver, las pibas que vos violaste van a volver”.

En 9 de Julio y Avenida de Mayo, dónde alguna vez hubo un acampe de pueblos originarios, esta vez hubo una representación teatral sobre la policía, los ricos y los programas de televisión como Showmatch, cargada de gracia e ironía.

Una decena de mujeres se movilizó desde la calle Perú para integrarse a la inmensa columna que marchaba hacia la Plaza. Todas estaban vestidas de violeta y con lentes oscuros. En sus manos cada una sujetaba un pañuelo de ese tono, al que levantaban sobre sus cabezas y con el que buscaban esconder la sus ojos, como si se tratara de una bandera del feminismo tras tanta historia de lucha.

El ingreso a la Plaza fue bastante torpe, ya que no había espacio ni siquiera para un alfiler. Todas querían escuchar el documento oficial que se leyó durante el final. Una gran parte de la columna no pudo llegar a la plaza.

“En nuestro país, en el 2017, es asesinada una mujer cada 18 horas; exigimos una Justicia que no ampare el sistema heteropatriarcal”, leyó la oradora desde el escenario, que se encontraba lleno de distintas referentes de la lucha feminista junto a las organizadoras del paro y de #NiUnaMenos.

“Exigimos la reapertura y el financiamiento de los espacios de atención por violencia de género”, continuaron con la lectura, y cuestionaron que el Estado aconseja llamar a la línea 144 ante casos de violencia, pero no exista presupuesto destinado para que se atienda a la sobreviviente y cuidar de su vida.

En el documento se pidió por “el desmantelamiento de las redes de trata” y un “basta de persecución policial a las trabajadoras sexuales y a las personas en situación de prostitución”. De esta manera, se encontraron reivindicadas las dos luchas feministas de la jornada de lucha: la de las putas y la de la Mesa contra la Trata.

La lectura tuvo momentos de muchísima euforia como cuando exigieron la libertad a Milagro Sala, momento en que las mujeres comenzaron a gritar como salvajes hacia la batalla y comenzaron a cantar “para Morales el repudio popular”.

“Iglesia, basura, vos sos la dictadura”. Eso cantó la Plaza de Mayo con la mirada puesta en la Catedral, luego de que en el documento exigiera un Estado laico: “Somos un movimiento anticlerical”.

En el escenario se encontraban muchas mujeres luchadoras, entre otras, Georgina Orellano con sus compañeras de AMMAR-CTA; Margarita Meira de Las Madres de Víctimas de Trata; Myriam Bregman, ex diputada del Frente de Izquierda; y la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora Nora Cortiñas, quien convocó a la próxima marcha del 24 de Marzo y sostuvo que “vivas nos queremos porque vamos a abolir el patriarcado, que es opresor”.

“¡Sí se puede, el paro al macrismo se lo hicimos las mujeres!”, el último canto de la fiebre feminista para exigir fecha de un paro nacional, en línea con lo que había sucedido el día anterior en la marcha de la CGT, cuando los dirigentes no le pusieron fecha a la huelga a pesar del reclamo de los manifestantes.

La música comenzó a sonar: una reversión de Vouge de Madonna hecho sólo para que las feministas se quedaran allí moviendo sus cuerpos. Eso sucedió en una de las esquinas de la Plaza, donde un DJ que hizo sonar “Some velvet morning”, de Primal Scream, y convocó a la fiesta.

En el otro extremo, del lado de la Catedral Metropolitana, ardían pequeñas fogatas. Comenzaron las corridas y el desalojo del lugar. Cuando el cielo está tranquilo, es solamente un parecer.

Horas más tarde, ya de medianoche, las nubes que amenazaban por la tarde trajeron la tormenta. Cuando todo estaba bien, un grupo de chicas que se encontraba en una pizzería sacando sus conclusiones de la marcha fue perseguido y detenido por la policía. Hombres se llevaban a la rastra a jóvenes sin explicarles nada. Si alguna iba a preguntar por qué se llevaban a su compañera, también era detenida con un empujón y luego esposas.

La noche terminó a las 3 de la madrugada, con 17 mujeres detenidas que fueron trasladadas a la Comisaría 1° a la Alcaldía de la Metropolitana en la Comuna 4 (Zavaleta y Pedro Chutro, Parque Patricios) y liberadas en las primeras horas de esta mañana.

AUNO 09-03-2017
EFC-AFG

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