Un espacio de la cultura autogestiva

Con la participación de colectivos locales y de distintas zonas del país, se presentó el sábado por primera vez en el conurbano bonaerense la Feria del Libro Independiente Autónoma (FLIA). La iniciativa itinerante tuvo lugar en La Toma. Música y lecturas en vivo, charlas, proyecciones y publicaciones literarias, muestras de fotografías y hasta comidas orgánicas y caseras fueron las propuestas de un encuentro abierto y autogestivo.

Lomas de Zamora, agosto 23 (AUNO).- La última letra de la sigla FLIA es indefinible. Se esconde en la raíz común de sus múltiples sentidos un mismo espíritu que remite a las incontables formas en las que puede mutar. Esa “A” final no sólo define una idea, una esencia itinerante. Es el cierre y, al mismo tiempo, el punto de partida de una iniciativa paralela de acceso a la cultura. Con la impronta inquieta de los proyectos que se escurren por las hendijas de las ventanas, la Feria del Libro Independiente Alternativa, Autogestiva, Autónoma, Anárquica (FLIA) debutó el sábado en el centro cultural lomense “La Toma” en una atmosfera atestada de expresiones artísticas autosuficientes por definición, pero ajenas por elección al resguardo canónico e institucional de los derechos de autor.

A lo largo de siete horas, la primera edición de la FLIA en el sur del conurbano bonaerense inundó a sus visitantes con un muestrario de propuestas disímiles, aunque todas concebidas a la luz de los mismos principios: autogestión, autonomía, independencia, movilidad, horizontalidad. Alejada tanto de lineamientos panfletarios como de lógicas comerciales, esta feria ambulante se transformó en refugio temporal, pero no por eso intermitente, de emprendimientos locales y provinciales, encarnados en representantes de otras muestras ya realizadas en la zona oeste del Conurbano, La Plata, Capital Federal y Rosario.

Composiciones musicales de autoría no registrada entrecruzadas con lecturas exhibidas por altoparlante, revistas independientes y literatura al margen de códigos protectores, comida orgánica, indumentaria y hasta elementos de estética personal manufacturados con materiales no convencionales y ecológicos. Una trama que entrelaza propuestas de vida alternativas y paralelas a una concepción capitalista de la cotidianeidad con iniciativas que nacen en los rincones de los parámetros estipulados.

Integrada por colectivos barriales y encarada a partir de una convocatoria abierta, cada expositor “con lo que quiere y tiene” delinea un panorama singular y ajeno “al que se ve en los grandes centros y ferias comerciales. Cada emprendimiento está hecho con placer”, contó a AUNO uno de los organizadores de la feria en Lomas de Zamora e integrante de Revista NAN, Nicolás Sagaian.

En esencia, la FLIA se convirtió en ese “espacio abierto” sin fines de lucro, que con “el espíritu de la independencia”, amalgama desde alimentos caseros hasta libros con encuadernación artesanal en cartón y pintados a mano. La movilidad y el eclecticismo que definen su idiosincrasia se llevaron a la práctica en la variedad de actividades, como charlas, presentaciones de libros y proyecciones documentales.

Su carácter nómade, trasladable y readaptable a cualquier escenario es lo que abre las puertas de un mundo alternativo a iniciativas de distintos lugares. Pero a la vez se configura como una ventaja para que colectivos locales se enraícen en sus territorios, “se hagan conocidos” y “sumen gente”.

“Es importante que sea itinerante no sólo por el tema de la comodidad, sino porque está bueno que anclen raíces en todos los barrios y estén al alcance de todos. Hoy quizás alguien que nunca pudo ir, la conoció”, explicó Sagaian.

LA COMUNIDAD NÓMADE
Cuando en 2005 un grupo de escritores independientes se propusieron fomentar la creación de espacios alternativos, canales propios de publicación, difusión y exposición de sus obras no buscaban convertirse en el alter ego de la Feria del Libro oficial. Por el contrario, la utopía de la “contraferia” quedó desdibujada desde el principio y de a poco, la posibilidad de generar una propuesta original se convirtió en el motor de la FLIA.

Con el desarrollo de sucesivos encuentros en algunas provincias y países limítrofes, la conformación de una “comunidad nómade” abandonó los matices oníricos para transformarse en factible. “Así nos dimos cuenta que todo esto podía suceder sin necesidad de que estuviéramos nosotros organizando. Cada uno desde su lugar podía tomar la idea desarrollarla”, relató a AUNO Ezequiel Lopera, escritor y periodista integrante de la FLIA.

Desde entonces, esta feria ambulante se desarrolla todos los fines de semana en algún lugar del país. Sin ánimos de institucionalizarse, sus integrantes se caracterizan por ser colectivos autoconvocados que no adhieren a partidos políticos ni reciben subsidios que sostengan sus proyectos.

Según Lopera, “es fundamental la generación de un espacio propio en espacios recuperados y públicos. Hacer una red con esas pequeñas llamas que están en distintos lugares y a través de la FLIA se pueden conectar”.

DR-MLC-AFD
AUNO-23-08-11

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