Tendría que haber vivido más para pasar su últimos días en la cárcel

Emilio Eduardo Massera murió ayer en el Hospital Naval de Buenos Aires. El marino integró la primera junta de la última dictadura. Formó parte de un gobierno cívico-militar que desguazó en forma estructural a la Argentina. Quería ser el sucesor de Perón, creó un diario y un partido político. Debió vivir más y haber gozado de buena salud para enfrentar a la justicia y pasar sus últimos años en la cárcel.

H. Raúl Campos

Lomas de Zamora, noviembre 9 (AUNO).- Tendría que haber vivido muchos años más. Y estar muy bien de salud. Ello le hubiera permitido escribir sus memorias de hombre de mar en la cárcel. Es cierto que la vida de los genocidas no puede esperar tanto a un poder judicial extremadamente lento y en algunos casos cómplice.

¿Qué se puede decir de Massera? Muchas cosas. Lo más importante no es que frecuentaba divas televisivas, a esta altura ya abuelas, unas más transcurridas que otras, y tampoco era el único perverso de la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1983.

En las últimas horas proliferaron excelentes textos periodísticos en torno a las andanzas del ex almirante de la Armada Argentina e incluso hace poco se publicó un libro* sobre el diario Convicción, lanzado a la calle en 1978 y que dejó de salir hacia 1980.

Massera pretendía ser un nuevo Perón y para ello había creado ese diario, que llegó a tirar unos cuarenta mil ejemplares para los meses de la batalla por las Islas Malvinas, y también había armado un partido político.

La idea según la cual Massera quería trascender al Proceso de Reorganización Nacional, tal como se autodenominó la dictadura, sólo remite a que intentó sobrevivir como político una vez reinstalada la democracia.

Porque las directrices de la dictadura en la política, la economía, la cultura y en el terreno laboral siguieron vigentes durante varios años después de diciembre de 1983. Todavía hay preocupantes herencias a las que la política democrática no pudo poner fin, aunque no todos los gobiernos electos se comportaron de la misma manera.

Lo fundamental es que Massera formó parte de un Estado terrorista y de una dictadura compuesta por civiles y militares que desguazó en forma estructural a la Argentina tanto en el plano material como espiritual.

Nada se podrá hacer en el país si no se reflexiona en forma profunda en torno a lo que significó la dictadura cívico-militar. Por ese motivo no sólo basta profundizar los juicios por crímenes de lesa humanidad, sino que este gobierno y los sucesivos deberán dedicarse a desmontar la estructura profunda legada por aquel proceso.

*Borrelli, Marcelo, El diario de Massera. Historia política y Editorial de ‘Convicción’: la prensa del Proceso, Buenos Aires, Editorial Koyatun, 2008.

AUNO 09-11-10
HRC – EV

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