Videojuegos: el sexismo no es un entrenimiento

Los videojuegos son la principal herramienta de entretenimiento de las nuevas generaciones y también un terreno fértil para la reproducción de estereotipos. El imaginario masculino prevalece en un mundo pensado y desarrollado por hombres. A pesar de la segregación, las mujeres constituyen el 44 por ciento de este universo, que exige una mirada de género.

Juan Ramón Ledesma

Lomas de Zamora, junio 1 (AUNO) – La desigualdad de género es un código genético atemporal en la humanidad, porque recién cruzada las puertas del siglo XXI ya encontramos un nuevo nicho para seguir con esta cadena asimétrica entre el hombre y la mujer: los videojuegos.

Los avances tecnológicos, según los especialistas, modifican por completo a la sociedad, aunque hay un aspecto de ella que siempre permanece inmutable e invisible: el rol de la mujer. En plena era digital, generadora de nuevos tipos de empleos, la desigualdad salarial y segregación siguen tan presentes como cuando estalló la Revolución Industrial.

Los ElectronicSports (e-sports) son torneos de videojuegos donde compiten en grupo o individualmente por premios que alcanzan los millones de dólares, pero sólo si sos hombre. En las ligas femeninas las remuneraciones son muy bajas por dos problemas que se relacionan entre sí: la poca participación de la mujer en las competencias genera que casi no haya patrocinadores.

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Un informe de la BBC de Europa indicó que mientras el mejor jugador del mundo puede ganar por encima de los 2.500.000 de dólares, al contrario de una jugadora femenina, quien no llega a los 200 mil dólares.

La jugadora a nivel profesional Steph Harvey, quien se dedica a de Counter Strike: Global Offensive (CS GO), comentó a la BBC que en los e-sports la participación femenina llega al 5 por ciento por culpa de los “estereotipos” que existen de la mujer y las descalificaciones que reciben por parte de los hombres.

“La manera en la que soy hostigada va dirigida principalmente a lo que le harán a mi cuerpo, dicen que yo no merezco estar allí porque me aprovecho de mi sexualidad. Todo es muy gráfico”, cuestionó Harvey a la BBC.

Por culpa de la intolerancia machista, las mujeres tienen su torneo aparte y se dejó de lado las ligas mixtas, lo que generó más disgregación sobre las mujeres en un deporte que no requiere un esfuerzo ni exigencia física, salvo estar detrás de un monitor y manejar el teclado y el mouse, lo que hace inexplicable el porqué de que haya una división a la hora de competir.

La Asociación de Software de Entretenimiento (ESA) de Estados Unidos indicó en una encuesta que el 56 por ciento de los jugadores son hombres, mientras que el 44 por ciento son mujeres, números que demuestran que los videojuegos tienen un reparto de usuarios heterogéneo.

Además del ambiente hostil y la inequidad salarial en torneos, los videojuegos no atraen mucho al público femenino y esto se debe a que la mayoría de los desarrolladores de juegos son hombres y escasean las mujeres, por ende las temáticas tienen una visión masculina.

Tienden a recrear una encasillada imagen de la mujer, más que nada en los juegos de pelea, en los que los personajes femeninos tienen cuerpos exuberantes casi irreales, están lookeados con ropas bien ajustadas o semidesnudos, siempre enfocado al deleite del público masculino.

También hay otros estereotipos, aunque vienen perdiendo terreno en las tramas de videojuegos, como el clásico rol secundario del personaje femenino, quien siempre tiene características de ser débil, por lo que necesita de la ayuda de un hombre para ser rescatada o salir de problemas.

Aunque casi siempre el rol protagónico recae en personajes masculinos, también hay heroínas en los videos, que van desde Jill Valentine y Claire Redfield, de la saga de ResidentEvil, quienes se abren paso a los tiros y gracias a sus habilidades, hasta la famosa Lara Croft, de Tomb Raider, personaje que mutó en su aspecto físico.

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Croft pasó de ser una mujer que se la pasaba corriendo en shorts y remeras ajustadas que marcaban sus voluptuosos pechos, a tener un aspecto físico más acorde a la realidad y vestimenta común.

Aunque los videojuegos y el fenómeno de las ligas profesionales en las que se compite por dinero sea algo relativamente nuevo, no escapa a la lógica cultural contemporánea de acentuar cierto tipo de belleza en la imagen de la mujer, encasillarla en un rol social, lo que acentúa la arcaica desigualdad de género que nos marcó desde que el hombre solo escribió la historia.

AUNO 01-06-2017
JRL-AFG

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