Propuesta Tatú: radiografía de urgencias y solidaridad en un asentamiento del sur del Conurbano

La sala médica que la organización de profesionales egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba montó en el asentamiento “17 de Noviembre”, de Lomas de Zamora, cumplió tres meses con cifras que hablan de necesidades, pero también del trabajo de manos solidarias. Lleva más de 5 mil atenciones, en su mayoría de chicos, en un contexto de extrema pobreza que demanda ayuda oficial.

Una radiografía de las urgencias, pero también del trabajo, muchas veces casi anónimo, de manos solidarias que buscan aliviarlas. A casi tres meses de la inauguración de una salita médica en el asentamiento ’17 de noviembre’, uno de los más recientes del conurbano bonaerense, en la localidad de Lomas de Zamora, las atenciones médicas de los habitantes del barrio y vecinos ya superaron la cifra de 5.200. Y en su mayoría fueron de niños.

La construcción de este consultorio, que cumplió tres meses a fines de febrero, fue una iniciativa de la organización Propuesta Tatú. Se inauguró puntualmente el 27 de diciembre con la presencia de Carlos Calica Ferrer, compañero de Ernesto “Che” Guevara. Gracias al trabajo de la organización, se entregaron juguetes, donados por organizaciones sociales y comerciales.

En principio, la salita comenzó a operar en una carpa, luego en la casa de un vecino y ahora en una vivienda construida por los mismos pobladores. Atienden alrededor de quince médicos egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba (ELAM) y de la Universidad de Buenos Apires (UBA).

El coordinador general del proyecto, Gino Straforini, comentó a AUNO-Tercer Sector que “la gente construyó la salita, la gente la cuida, la gente la limpia y la gente organiza los turnos”. Los fondos necesarios para su creación provinieron de Propuesta Tatú.

La sala funciona en el corazón de uno de los nudos de pobreza más grandes del Conurbano. El asentamiento tomó su nombre del día de la ocupación, el 17 de noviembre de 2008, cuando alrededor de 3600 familias ocuparon un terreno de 174 manzanas en las inmediaciones de un tramo lomense de Camino Negro.

Al poco tiempo de llegar allí, las familias fueron desalojadas violentamente por la Policía, pero a los pocos días regresaron.

En ese escenario de necesidades, desde la sala hacen su aporte. Funciona los jueves desde las 14 y hasta entrada la noche. Asisten tanto los habitantes del barrio como los vecinos, e incluso personas de otras localidades. Los propios médicos hacen cuentas y asombran: se atienden alrededor de entre 120 y 150 pacientes por jornada.

La iniciativa cuenta con dos áreas definidas, las de pediatría y clínica. También se atiende ortopedia, y trabajan una psicóloga y un traumatólogo. El coordinador puntualizó que “el lugar tiene un acuerdo con el programa cubano Operación milagro, por el que la gente que así lo necesita es derivada a Rosario para operaciones gratuitas por afecciones de la vista”.

Propuesta Tatú nació en 2001 a partir de que jóvenes de escasos recursos son becados para estudiar Medicina en Cuba. Más tarde realizaron proyectos para ayudar a aquellas personas más necesitadas. En Argentina desembarcan en el año 2002. Straforini afirmó que tratan de que no sea solamente una iniciativa solidaria “sino un proyecto de otro mundo, de otra vida, de otro mundo posible, profundamente democrático, profundamente participativo de la gente”.

Las enfermedades más comunes que se atienden en la sala tienen que ver con las condiciones ambientales del asentamiento, principalmente diarreas e infecciones. Las consecuencias de la mala alimentación, la desnutrición y la contaminación están a la vista.

La salita cuenta con equipamiento básico para atender, pero aún le faltan equipos, como los necesarios para realizar electrocardiogramas. También están a la búsqueda de ropa, zapatillas, pañales, leche y agua para entregar a la población del lugar. El coordinador comentó a AUNO-Tercer Sector que “no es el compromiso de la salita entregar ropa o zapatillas, pero se consiguen a través de donaciones para ayudar a la gente”.

El asentamiento ’17 de noviembre’ no cuenta con cloacas, luz ni agua. Straforini aseguró que “hubo una reunión con el director de Aysa de Lomas de Zamora en la que se le propuso que pongan los tanques de agua en el lugar, que traigan los camiones con agua y que la gente iba a poner la mano de obra”. Pero aún están esperando una respuesta.

“Esto es una exclusión con abandono. La responsabilidad va desde el Estado nacional al municipio”, sentenció Straforini.

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