Promueven el turismo rural para recuperar pueblos en riesgo de desaparecer

Una asociación que ofrece una propuesta de turismo diferente logra que pueblos en vías de desaparecer aprovechen sus recursos a través de proyectos productivos.
Por Silvia Marchant

(AUNO-Tercer Sector*) Se trata de pueblos que corrieron el riesgo de convertirse en verdaderos pueblos fantasmas debido a que el ferrocarril dejó de pasar por el lugar o producto del cierre de fábricas, o a un cúmulo de razones que dejaron aislados y sin oportunidades, salvo la de irse a otros lugares, a miles de personas. Según la asociación Recuperación Social de Poblados que Desaparecen (Responde), son más de 600 los pueblos en la Argentina que corren el peligro de desaparecer sin que se apliquen las políticas adecuadas para revertir la situación. De la mano de una becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), fundadora de la institución, la entidad reconvierte el destino económico de los pueblos hacia la actividad turística aprovechando los recursos existentes en cada lugar. Así, se introduce un concepto de Turismo Rural donde el principal capital está representado por la gente y su cultura.

La historia de Responde la empezó a tejer la geógrafa y socióloga Marcela Benítez, presidenta de la entidad. Como becaria del Conicet estudió durante 7 años los pueblos en vías de desaparición recorriendo toda la Argentina. Luego de conocer la realidad de miles de personas que tenían que optar entre dejar sus pueblos o quedarse con un futuro incierto, Benítez decidió crear en 1999 un espacio donde poder realizar acciones para devolver, al menos, la posibilidad, recursos y el deseo de luchar para recuperar un pueblo, una historia y una geografía a punto de ser borrada en el mapa de las desigualdades.

“Necesitamos tres afirmaciones para aterrizar con el programa de recuperación: la afirmación de la autoridad local, la de los pobladores y la de alguna empresa que quiera apoyar el proyecto en el lugar. Necesitamos que estén convencidos de que es posible cambiar la realidad, si no existe ese impulso no nos quedamos en el lugar”, señaló Benítez.

“Proyectos como un colectivo sobre rieles para unir a dos pueblos en Buenos Aires, como la construcción de un museo arqueológico en un pueblito de Catamarca, son algunas de las propuestas que surgen una vez que hacemos el diagnóstico del lugar y aparecen las ideas que potencian las características de la zona, que desarrollan el turismo y a su vez ayuda a los habitantes de los pueblos”, detalló Benítez.

El pueblito catamarqueño al que se refiere la presidenta de la entidad es Andalhuala, que pertenece al departamento de San José, situado en un valle a unos 2260 metros sobre el nivel del mar. Tiene una población aproximada de 400 habitantes y su comunidad prácticamente no ha crecido en los últimos diez años. El territorio fue uno de los valles sagrados de la América ancestral, por lo que es habitual encontrar en el lugar vestigios de una rica cultura. Para aprovechar los elementos que se encuentran en la zona existe un proyecto de apertura de un museo arqueológico que busca salvaguardar los materiales que están desperdigados por la naturaleza de Andalhuala.

“Los proyectos tienen distintos contenidos pero están todos relacionados con la producción y el turismo. La idea es que el turismo llegue a los pueblos para generar trabajo a los habitantes del lugar. Por eso, hay proyectos artesanales, de hospedajes en casas de familia, capacitamos a la gente como guías turísticos de la zona, entre otras muchas cosas”, describió Benítez.

La asociación está integrada por muchos profesionales, entre ellos especialistas en turismo, agronomía, alimentación, biología, antropología, psicología y sociología, que diseñan proyectos distintos para que los pobladores lleven a cabo, siempre enfocados al área del turismo. La primera experiencia de Responde se llevó a cabo en Irazusta, situado en Entre Ríos, con una población de 331 habitantes. Allí, la entidad impulsó la apertura de la Biblioteca Popular Justo J. de Urquiza, que permaneció cerrada por 33 años y ayudó a la creación y mejora de 41 espacios verdes y de un área de recreación y camping.

Los turistas que lleguen a Irazusta podrán realizar talleres de cocina, con gastronomía influenciada por las diferentes colectividades que llegaron al lugar en distintos momentos de su historia. También los viajeros pueden realizar trabajos en huertas de familias del pueblo y que, muchas veces, es la base de su subsistencia. Estos trabajos incluyen la siembra y transplante de algunas plantas. Estas actividades son guiadas por pobladores locales. Se puede visitar las Iglesias, la Estación del Ferrocarril y todos aquellos puntos históricos o de interés cultural.

“La idea es que los habitantes vuelvan a creer en ellos mismos, que se conviertan en protagonistas de un cambio, que no abandonen sus pueblos, que generen proyectos creativos para atraer al turismo con originales propuestas utilizando lo que la geografía del lugar ofrece, o reflotando alguna característica del pueblo que lo haga diferente a otros, la experiencia nos dice que se pueden hacer muchas cosas”, describió Benítez.

Los proyectos tienen por finalidad potenciar las actividades económicas que se desarrollan en la actualidad en los pueblos, incorporar nuevas actividades complementarias de las actuales, aprovechar infraestructura existente, apoyar actividades relacionadas con la educación, la cultura y el desarrollo, y mejorar las condiciones sanitarias de la población. “Por eso cuando llegamos al lugar hacemos un diagnóstico de la situación y luego comenzamos a trabajar en forma conjunta con los pobladores”, afirmó Benítez.

En la localidad rural de Villa Antigua, departamento La Paz, Mendoza, la asociación realizó un estudio de situación con el fin de poner en marcha proyectos que signifiquen la recuperación del pueblo. Uno de ellos permite que un grupo de familias encare en forma directa los nuevos emprendimientos productivos; entre ellos uno que intenta aprovechar el crecimiento de un arbusto en la zona ideal para la fabricación de escobas. Otra iniciativa apunta a que 140 niños que asisten a una escuelita del lugar puedan aprovechar la conexión a Internet del Centro Tecnológico Comunitario instalado en ella.

Irazusta, Arroyo Barú, Faustino M. Parera y Pastor Britos son todos pueblos de Entre Ríos donde Responde llevó a cabo el Programa de Turismo en Pueblos Rurales. En la actualidad, la entidad se encuentra a pleno trabajando con habitantes de Godoy y Oratorio Morante en Santa Fe; ocho pueblos de la provincia de Buenos Aires; Andalhuala en Catamarca y Villa Antigua en Mendoza.

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Cómo contactarse:
Teléfonos: 4331-1060/1619
E-mail: responde@responde.org.ar
Pag. Web: www.responde.og.ar
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*Agencia Universitaria de Noticias y Opinión/Revista Tercer Sector

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