Para los especialistas, el deseo y la plenitud sexual pueden lograrse a cualquier edad

Los sexólogos recomiendan terapias hormonales pero también una mejor información y ejercicios en pareja para superar los mitos sobre disfunciones sexuales.

(AUNO) Aunque las consultas femeninas sobre problemas de la sexualidad van en aumento, ocho de cada diez pacientes que padecen disfunciones sexuales son hombres, informó el sexólogo Adrián Helien, del Servicio de Disfunciones Sexuales del Hospital Durand. En ese contexto, se destaca la preocupación de las personas mayores de 50 años vinculada con un rendimiento sexual diferente al registrado durante la juventud

Junto a otros especialistas, Helien elaboró un ranking que refleja las mayores preocupaciones sexuales de los argentinos, entre las que se encuentran la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, la falta de deseo en varones y mujeres, la anorgasmia en mujeres, el tamaño del pene, las fobias, el dolor coital y el matrimonio no consumado.

“La falta de información, el estrés y la ansiedad que provocan la menopausia y la andropausia en las personas de alrededor de 50 años, tienen un efecto negativo que lleva a un desmesurado dramatismo de una sintomatología que no es otra cosa que el natural proceso del envejecimiento humano”, aseguran los profesionales que se ocupan de las disfunciones sexuales.

La opinión de algunos especialistas es que “hay hombres y mujeres que son casi analfabetos en lo sexual: un varón de 60 años no debe alarmarse si no logra una erección fácil. Tampoco debe preocuparse una mujer que no alcanza a lubricarse como cuando era más joven” consideró Helien.

Por su parte, el psiquiatra Adrián Sapetti, presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, advirtió sobre el impacto que produjo la crisis económica argentina a fines de los 90 y que alcanzó su máxima expresión en el 2001, que “golpeó la autoestima de quienes perdieron su trabajo y vieron bajar sus sueldos. Sobre todo los varones”.

Sapetti, entrevistado por AUNO, hizo especial hincapié en la diferente actitud que frente a la crisis adoptaron las mujeres: “Mientras los hombres se deprimían y se culpaban por la pérdida de la jerarquía laboral, el bienestar económico y la merma en sus ingresos, las mujeres salieron a sostener los hogares argentinos de todas las maneras posibles”.

En este punto, resulta interesante la teoría de la ginecóloga Beatriz Liteat, del Hospital Durand y el centro médico halitus, cuando sostiene que “las mujeres se sienten con mayor derecho a demandar soluciones para mejorar su plenitud sexual”. La médica explica que ellas “asumen que si son capaces de afrontar tantas obligaciones activamente, también pueden sentirse activas en el ejercicio de su sexualidad”

Para este grupo de médicos todas las disfunciones y patologías que son motivo de consulta, cuentan con una eficiente contrapartida en la efectividad de los tratamientos “que pueden comprender lecturas informativas, actividad física, ejercicios en pareja, medicamentos, programación neurolingüistica y hasta sugestión hipnótica”.

Para el sexólogo Adrián Sapetti, el papel de las hormonas resulta fundamental aunque no determinante en la vida sexual de las personas. “Las hormonas que incentivan el deseo, primera fase de la respuesta sexual, son los andrógenos (la testosterona y la dehidroepiandrosterona, (DHEA), producidas por el hombre en los testículos y en las suprarenales y en la mujer en estas últimas y en los ovarios”. “Los niveles de estas hormonas son más altos entre los 20 y 30 años y luego comienzan a caer a razón de 20 por ciento en cada década”.

Esta circunstancia, más marcada en la mujer a partir del climaterio, conlleva una serie de cambios que hacen más vulnerable al organismo ante la osteoporosis, los trastornos cardiovasculares, la presión arterial y los cambios corporales como la caída de las mamas, los sofocos y la merma en la lubricación vaginal.

Para esta etapa, la sexóloga Martha Lucía Palacio recomienda “una reacomodación de la pareja, mayor comunicación entre sus miembros y con el médico, hacer ejercicios físicos y alguna terapia de restitución hormonal (THR)”.

En el mismo sentido, Sapetti propone poner especial atención a otros aspectos como “que las parejas propongan un nuevo contrato relacional, donde además de lo sexual se incluyan vocaciones no resueltas en su momento o emprendimientos personales postergados, que encuentran la oportunidad para ser explorados”.

Para este especialista, no resultan extraños los casos en que “para preservar la pareja muchos optan por sumar uno o dos integrantes más a su hábitos sexuales, o la modalidad swinger o los juguetes sexuales”.

grb ev

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