Nuevo libro: símbolos de una época y fantasmas de otra

Germán Ferrari publicó un nuevo libro: ‘Símbolos y Fantasmas. Las víctimas de la guerrilla: de la amnistía a la justicia para todos’. Una obra fundamental que reflexiona e indaga sobre la pretensión de equiparar el terrorrismo de Estado de la dictadura con el accionar de grupos civiles guerrilleros. ” Creo que hay una imposibilidad jurídica. La legislación nacional e internacional es muy clara sobre qué delitos son de lesa humanidad y cuáles no”, destaca el autor en diálogo con AUNO.

A partir de cuatro muertes emblemáticas, el escritor y docente Germán Ferrari indaga en su último libro Símbolos y Fantasmas. Las víctimas de la guerrilla: de la amnistía a la justicia para todos la aparición de un nuevo discurso que equipara el terrorismo de Estado con el accionar de la guerrilla que intenta reinstalar así la ‘teoría de los demonios’.

Ferrari, periodista egresado de Lomas de Zamora, establece las relaciones entre los casos de Argentino del Valle Larrabure, Pedro Eugenio Aramburu, Jordán Bruno Genta y José Ignacio Rucci, y un discurso totalitario de diversos sectores del centro a la derecha que califican como crímenes de lesa humanidad a los atentados de la guerrilla.

En diálogo con AUNO, el escritor explica que ciertos grupos de derecha intentan equiparar acciones no equiparables porque que “el poder del Estado es más violento y fuerte que las acciones de grupos civiles” y advierte que la ‘teoría de los dos demonios’ podría reinstalarse en los sectores jóvenes que no vivieron la última dictadura militar y la sienten “muy lejana”.

Se trata de un documentado libro que llega para contribuir, ayudar a pensar y echar luz sobre el pasado argentino reciente y cuando se cumplen 34 años del golpe de Estado de 1976.

El discurso ‘justicia para todos’ intenta equiparar el terrorismo de Estado con el accionar de la guerrilla, ¿cómo se cimentó ese discurso?
Tiene bases históricas en la década del ‘80, en el inicio de la democracia en 1983. El gobierno de Alfonsín emprende una política de derechos humanos basada en parte en el juzgamiento a las Juntas Militares y a su vez había una prosecución de acciones judiciales militante y contra quienes habían participado en los distintos grupos guerrilleros. Se resume como ‘teoría de los demonios’ la equiparación de los crímenes de Estado con las acciones de la guerrilla. Esta teoría se viene a completar con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que frenaron el impulso del juzgamiento a militares que cometieron delitos de lesa humanidad.

¿Y con la llegada de Carlos Menem al gobierno?
Los indultos de Menem completan una política de cercenamiento de derechos humanos. Los indultos legitimaron la impunidad: Bajo el slogan de la conciliación nacional o de la pacificación expuesto por el menemismo se escondía la impunidad para los participantes del terrorismo de Estado. Durante los ‘90 la política de derechos humanos se cimentó en ese aspecto. En 2003, con la derogación de las leyes de Punto Final, Obediencia Debida y los indultos, empiezan a reabrirse las causas contra el terrorismo de Estado. Los grupos que adhieren a la última dictadura empezaron a reflotar un pedido histórico: La amnistía.

¿A qué obedece el cambio de dirección en los pedidos de amnistía al de justicia para todos?
Desde lo legal, la Argentina reconoce que no se puede volver atrás con los crímenes de lesa humanidad que perduran en el tiempo y como políticamente la derecha vio que había un consenso en torno a que los juicios siguieron, hubo un cambio de estrategia y comenzó a reflotar la teoría ‘teoría de los dos demonios’ de los ‘80: Si los militares son juzgados también la guerrilla. Equipararon acciones que no son equiparables, el poder del Estado es más violento y fuerte que las acciones de grupos civiles.

¿A partir de qué caso se comienza a realizar ese planteo?
A partir de la causa Larrabure se plantea que los crímenes de la guerrilla sean declarados como crímenes de lesa humanidad. Así nace un discurso fundamentado en la ‘teoría de los dos demonios’ y el slogan pasó a ser ‘justicia para todos’. Sin embargo, esta estrategia que se maneja desde lo judicial y la opinión pública si bien en la justicia no tuvo mayor desarrollo, si empezó a ganar en el discurso de comunicadores y sectores medios de la población de equiparar las acciones. La ambición final es la amnistía. Estos grupos propugnan que no haya más juicios y los slogans de ‘no mirar el pasado’ y ‘la reconciliación’ son un intento de poner freno a los procesos judiciales que es inexorable por una necesidad histórica de condena a crímenes aberrantes.

¿Qué influencia tienen los medios de comunicación en el armado del discurso? Fundamental. Más allá del discurso de ciertos diarios, hay uno que se lo puede escuchar en la calle cuando un taxista utiliza un lenguaje de la dictadura como ‘habría que matarlos a todos’. O cuando Mirtha Legrand y Susana Giménez vociferan por televisión ‘basta de hablar lo que pasaba hace treinta años’ y ‘hay que mirar el futuro’. Ese discurso llega a mucha más gente que un editorial de, por ejemplo, La Nación.

  • También se comenzó a difundir la frase ‘memoria completa’. ¿Qué opina de eso?* Es tramposo ese slogan cuando existió un discurso oficial donde el único demonio que existía para los militares de la dictadura era todo movimiento social y contestatario. Ahí hubo una imposición de una historia oficial que la vamos a tener hasta hoy, que la podemos escuchar en las personas en cuyo discurso tiene relación directa con componentes autoritarios: Estigmatizar a los jóvenes suponiendo que son artífices de los delitos que tiene relación con la estigmatización de los jóvenes en los setenta. La memoria es fundamental para poder comprender que sucedió en la Argentina durante la década del ‘70 antes y después de la dictadura.

¿Cómo cree que continuarán los pedidos de justicia de Larrabure y los demás? Creo que hay una imposibilidad jurídica. La legislación nacional e internacional es muy clara sobre qué delitos son de lesa humanidad. Es muy clara. Desde la vía judicial las puertas se cierran. Donde pueden abrirse es en el discurso político y la opinión pública. Si en 2011 quien llegue a la Casa de Gobierno intenta desandar el camino judicial o pretende dar algún tipo de sostén a los reclamos de ‘justicia para todos’ puede llegar a crear conflictos que chocarán con la Corte Suprema de Justicia que ha emitido fallos muy claros al respecto. No hay legislación que respalde ese pedido, pero va ganando terreno el discurso en sectores de la opinión pública que consideran que el terrorismo de Estado y el accionar de la guerrilla es lo mismo.

¿Es posible que se instale de nuevo la teoría de los dos demonios? Es una posibilidad en sectores jóvenes de la sociedad que no han vivido esos momentos históricos, que sienten que esos momentos son excesivamente lejanos o no han tenido una formación fuerte en historia argentina para comprender esos procesos. La historia no es algo que quedó estancado en el tiempo, tiene lazos permanentes con el presente. Desconocer la historia se manifiesta en la carencia de la comprensión de la realidad nacional.

* ¿Por qué eligió los casos Larrabure, Aramburu, Genta y Rucci?*Me parece que cada uno con sus características sintetizaba el resurgimiento del discurso totalitario. Son símbolos de la dictadura y fantasmas de la democracia, porque son situaciones que sobreviven y acosan a la democracia en crecimiento.

¿Qué repercusión tuvo el libro?
Todos los que lo han leído me han transmitido sus impresiones positivas. Destacaron la investigación y el detalle de la recopilación de datos, fuentes y el análisis. El espíritu general de la investigación fue destacado. Los cuestionamientos vienen sobre todo de blogs y sitios de Internet de personajes de la derecha que en la crítica carecen de rigurosidad y son muy endebles. Por lo general son críticas panfletarias, poco análisis y mucho discurso panfletario.

AUNO 21-03-10
SAM-HRC

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